Palacio de Los Condes de Cervellón

ANNA I

Tipología:

Icono_Palacio
Nombre del Castillo:
Palacio de Los Condes de Cervellón
Población:
Anna
Provincia:
Valencia
Estado:
Buen estado
Datos de Interés:
Las primeras referencias documentales de la construcción nos remiten a septiembre del año 1244, cuando el rey Jaume I donó la Villa de Anna y su castillo a la Orden de Santiago tras la reconquista.

A principios del siglo XVII se construyó el palacio de los Condes de Cervellón, sobre los restos del anterior castillo, después de que el rey Felipe III concediese el 3 de mayo de 1604 la villa de Anna con el título de condado a Fernando Pujades de Borja que residió en él con su familia.

El Palacio ha cambiado de propietarios en diferentes ocasiones, siendo restaurado en distintos momentos, con diversas formas y estilos. Pero sus jardines y patios árabes que se han mantenido, recuerdan a las mejores estancias de la Alhambra de Granada, de ahí que al palacio se le conozca como «la pequeña Alhambra valenciana».

En su última rehabilitación se transformó este palacio en un centro de difusión patrimonial, albergando actualmente el museo etnológico de la villa, y el museo del agua, en el aljibe del palacio, el patio y sala árabe, con mosaicos de cerámica y yeso que recuperan el arte decorativo de los musulmanes, las salas Anna, Borja y Cervellón, un repaso a historia de la localidad y los Borja y Cervellón.

El palacio se reconstruyó a base de mampostería y sillería con una estructura simple y una planta rectangular. La estructura principal del palacio consta de un cuerpo principal donde se encuentra la Alameda y otros 3 sectores, el posterior orientado al este sobre el río de Anna.

Cuenta con un patio al estilo de la Alhambra, adornado con una fina galería de columnas de mármol, lacerías y vidriados. Estanques, surtidores y una cuidada vegetación completan un efecto bastante sorprendente para el que entra.

La pieza más llamativa es el exquisito salón principal, donde uno se puede imaginar contemplar la Alhambra o el Alcázar de Sevilla en todo su esplendor.

Todo el artesonado fue pintado a mano por artesanos marroquíes, que lo realizaron en su tierra y posteriormente se desplazaron ex profeso a Anna para montarlo “in situ”, lo mismo que los zócalos de azulejería y las tracerías de los muros. Un gran ventanal se asoma al cañón del río Sellent, completando un efecto que, pese a la exuberante decoración, es elegante y grato.

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