Castillo del Infante Don Juan Manuel

CIFUENTES III

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo del Infante Don Juan Manuel
Población:
Cifuentes
Provincia:
Guadalajara
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Cifuentes se encuentra situado en lo alto de un promontorio.

Cifuentes fue una aldea perteneciente a la comunidad de Villa y tierra de Atienza hasta tiempos del Alfonso X en que se separa de Atienza y se constituye en villa con su propio Alfo.

En el año 1253, Alfonso X entrega Cifuentes a doña Mayor Guillén de Guzmán, con quien tuvo a su hija doña Beatriz, futura reina de Portugal. Doña Mayor, dedicó su vida al desarrollo y engrandecimiento de la villa. Mandó construir una gran iglesia (la del Salvador), una de las más importantes de la etapa medieval existentes en Guadalajara.

El castillo toma el nombre de aquel que tan importante ha sido para esta villa, el Infante Don Juan Manuel, quien en el año 1317 adquirió el señorío de Cifuentes a doña Blanca, tras duros debates con el infante don Pedro, hijo de Sancho IV, que había forcejeado con él, alegando derechos de primer postor, y llegando a la guerra abierta en las comarcas de Huete, Hita, Cuenca y Guadalajara. Años más tarde, tras la muerte del infante don Pedro, quien había adquirido la otra mitad del señorío de doña Blanca, don Juan Manuel se extendió por la comarca alcarreña adquiriendo Alcocer, Viana, Azañón, Palazuelos y Trillo, y controló por cesión regia Galve e Hita.

Nada más tomar posesión de la villa de Cifuentes confirmó sus fueros, privilegios, usos y costumbres. Pero don Juan Manuel se encontró una villa totalmente despoblada ante los continuos saqueos y ataques sufridos en las disputas entre el infante don Pedro y él mis­mo. Para recuperar la importancia de la villa no dudó en declarar exentos del pago de pechos y tributos, durante los 10 años siguientes a 1317, a todos los forasteros que se alojasen en Cifuentes con la única obligación de que mantuvie­ran la residencia una vez pasados dichos años bajo pena de 500 maravedíes.

Poco después de que mandase construir los castillos de Galve de Sorbe, Salmerón y Trillo, en el año 1324, el Infante don Juan Manuel empezó a construir el castillo de Cifuentes sobre una alcazaba musulmana del siglo XI ó XII.

En la Guerra de Sucesión, a comienzos del siglo XVIII, el castillo debía ser ya un viejo caserón, aunque aún podía cumplir cierto papel como recinto para la defensa, debió ser ocupado y saqueado varias veces.

Durante la Guerra de la Independencia fueron desmochados los restos de las almenas originales, siendo sustituidas por otras de barro y canto y sirvió como alojamiento a fuertes destacamentos franceses, expulsados en 1810 por el Empecinado, aunque tardaron poco en volver las compañías a las órdenes del General Rugo, saqueando la región y convirtiendo el castillo en depósito. Al año siguiente el Empecinado recobró de nuevo el pueblo y la fortaleza. En la Guerra de la Independencia.

Don Juan Manuel, era de Fernando III el Santo, sobrino de Alfonso X el Sabio y tío de Sancho IV, por lo que obtuvo un gran peso en la política y en la sociedad de comienzos del siglo XIV. Pero también destacó por su gran labor literaria, escribiendo algunas de ellas en sus periodos de descanso en el castillo entre guerras y disputas políticas, obras como el “Libro del Cavallero et el Escudero”, el “Libro de los Estados”, el “Cro­nicón”, el “Libro de la Caza” o “El Conde Lucanor o Libro de Patronio” (obra cumbre de la prosa castellana en el siglo XIV).

El castillo también tuvo como habitantes a D. Álvaro de Luna que lo cedió a Juan de Silva, primer Conde de Cifuentes, también Fernando de Antequera y Juan II de Castilla cuando el primero esperaba el fallo de Caspe. Aquí nació la princesa de Éboli.

 

El castillo fue construido a base de sillería y sillarejo, con una estructura simple y una planta cuadrada con 5 torres en las esquinas (2 de ellas son cuadradas, que miran hacia la explanada del recinto exterior y que entre ambas torres se encuentra otra torre, adosada al muro,1 en el nordeste que es cilíndrica y la torre del homenaje de planta pentagonal). Estas torres fueron destruidas en altura durante la guerra de la Independencia y la última guerra carlista.

La única puerta de entrada al castillo se encuentra situada en la torre adosada al muro, en la pared que mira a la torre del norte y desde ella se comunica con la torre sur por un paredón construido posteriormente. Sobre ella aún se conservan los símbolos del escudo de don Juan Manuel, 2 garras aladas empuñando sendas espadas y 2 leones rampantes. Esta puerta nos comunica con su patio de armas, desde el que se tiene acceso a todas las dependencias del castillo.

La torre del homenaje, se podría considerar como una albarrana, si bien no está totalmente aislada del resto del conjunto, sí es en cierto modo independiente, incrementando su inaccesibilidad en el interior con una puerta de ingreso muy alta, que obligaría a alcanzarla con una escalera, posiblemente de madera, que podría retirarse o destruirse en caso de asedio y dejar la torre aislada del resto del recinto. La torre tiene un arco apuntado en su puerta, en su interior, un espacio abovedado de piedra, con nervios que se unen en el centro. En el interior de la torre del homenaje se disponen 2 habitaciones cuadrangulares. La superior está cubierta por una bóveda baída de ladrillo mudéjar. La comunicación entre ellas se hace mediante una escalera de caracol de piedra instalada en el ángulo saliente, o proa, de la torre.

Las estructuras defensivas del castillo, se completan con un primer conjunto defensivo que protege la mitad oriental, compuesto por el foso y la torre del homenaje, destinado a impedir el acceso desde la parte más accesible (una meseta de suave pendiente y cierta extensión no defendida por los muros del Albacar). En el muro perimetral se abrían varias puertas, como la de Atienza, la de Brihuega o la puerta “salinera”, situada esta, en la parte más fortificada de esta muralla.

El foso del castillo se extiende a lo largo del costado oriental del castillo y las huellas de su construcción pueden encontrarse en las marcas de talla visibles en los afloramientos de roca de la escarpa. La cárcava (Zanja, en especial la de una fortificación), finaliza a la altura del torreón circular macizo del noreste, donde la pendiente del cerro es mucho más acusada y hace innecesaria su existencia uniéndose a una vaguada natural que garantiza la inaccesibilidad por ese costado, por el sur rodearía la torre del homenaje.

Visitable:
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