Castillo de Salvaterra o de Doña Urraca

Tipología:

Nombre del Castillo:
Castillo de Salvaterra o de Doña Urraca
Población:
Salvaterra Do Miño
Provincia:
Pontevedra
Estado:
Del castillo quedan restos. El Fuerte está en buen estado
Datos de Interés:
La fortaleza de Salvaterra de Miño se localiza a orilla del Miño, a pocos metros del puente internacional que hace de frontera entre Galicia y Portugal y une la villa gallega de Salvaterra do Miño con la lusa Monção.

El 24 de mayo del año 991 aparece el primer documento donde se hace referencia al municipio de Salvaterra de Miño. El monarca de Galicia, Bermudo II, entrega el coto de numerosas tierras a la iglesia de Santiago de Compostela, entre las que figura “Lacedurium”, primer término con el que se conoce la villa.

Será entre los siglos XI y XII cuando se delimita la frontera con el nuevo reino de Galicia, sucediéndose décadas de intensas luchas con Portugal como lugar de gran valor estratégico, debido a su posición fronteriza. Es por ello que, a finales del siglo XII, el rey Fernando II de León cansado de las incursiones lusas a lo largo del Baixo Miño, promueve la creación de sistemas defensivos por toda la zona. De esta manera, comienza la fortificación de núcleos poblacionales estratégicos y se fija una frontera política entre ambas naciones, marcada por el río Miño. Desde entonces, la villa pasa a denominarse “Salvaterra” (salvar el reino), haciendo alusión a su nueva condición defensiva.

Muchos son los conflictos sufridos en la fortaleza, como el suceso que une a la reina Urraca, con el municipio de Salvaterra de Miño y por el cual, da nombre en recuerdo de la estancia de la reina Urraca I, durante la guerra que mantuvo contra la condesa Teresa de Portugal. Este suceso con su hermanastra Teresa, se origina en el año 1120. La proclamación de la independencia del condado portucalense y su interés por el dominio de las localidades fronterizas del Baixo Miño provocan toda una serie de luchas entre ambas villas ribereñas. Durante la contienda, la reina leonesa utiliza como refugio diversos lugares, como este castillo.

O como el que en el año 1479 fue defendido de un ejército enviado por el Alonso II de Fonseca, por Pedro Madruga, protagonista de los violentos enfrentamientos entre los señores feudales de Soutomaior y los Sarmientos.

Desde el año 1580 el territorio portugués permanecerá bajo las directrices de la corona española, con frentes abiertos, constantemente, por toda Europa. El imperio español empieza a descomponerse, algo que será aprovechado por territorios como Portugal, que declara su independencia en 1640 y proclama rey, a Joao IV de Portugal.

A inicios del año 1643, el conde de Castel-Melhor toma la villa y la denomina “Salvaterra de Portugal”, dando comienzo al que va a ser el período más largo de ocupación portuguesa. Es en ese momento cuando se realiza una reconstrucción y una modernización de la muralla, donde el elemento más destacado es la construcción de un sistema de baluartes, cuyo propósito es la eliminación de los puntos ciegos de la muralla. Los materiales se obtienen de edificios derruidos o zonas cercanas, como es el caso del convento de San Francisco, construido a principios del siglo XVIII.

Tras varios intentos de recuperación del territorio, las tropas españolas cambian de estrategia realizando una serie de construcciones defensivas alrededor de la villa, como la fortificación de Fillaboa, la fortaleza de Santiago de Aytona o la Atalaya de Porto, ahogando el posible avance de las tropas enemigas.

En el año 1659, tras la inesperada muerte del general Castel-Melhor y la considerable pérdida de suministros, la plaza de Salvaterra es reconquistada por las tropas españolas dirigidas por el Marqués de Viana, Rodrigo Pimentel. El conflicto concluye con el tratado de paz de 1668, devolviendo las plazas ocupadas a sus antiguos dueños (conserva las marcas de 3 escudos que aún conservan la cruz y las coronas simbólicas portuguesas). A su vez, se desmantelan todos los sistemas defensivos construidos por los españoles alrededor de Salvaterra, por temor a que pudiesen ser utilizados con posterioridad por los portugueses. Destaca de esta ocupación portuguesa (que los lusos mantuvieron durante 16 años), la capilla central de la Virgen da Oliveira.

En el recinto además destaca la casa del conde en donde se ubicaban las llamadas Cuevas de Doña Urraca (obra del ingeniero francés Carlos de Lessar, autor también de las murallas en el siglo XVII), con su curiosa y únicas escaleras doble de caracol que une 2 estancias abovedadas.

Como muchos castillos la tradición popular ha creado una serie de leyendas alrededor de la figura de doña Urraca, como aquella que cuenta que el pozo, situado en la planta baja del castillo, comunicaba con un túnel el cual, por debajo del río, llegaba hasta Portugal. Esta leyenda afirmaba que la reina Urraca, conseguía, de esta manera, desplazarse de lado a lado sin ser percibida ni por las tropas enemigas ni por las suyas, logrando así reunirse con quien desease.

 

La fortaleza está realizada a base de sillería y sillarejo, con una estructura simple y una planta rectangular, repartidos por unos 9700 metros cuadrados de superficie, en el que se incluyen parte del recinto amurallado con sus garitas, la Casa do Conde, el pazo de doña Urraca y la capilla de la Virgen de la Oliva, inmediata a los muros del castillo.

De los 5 baluartes que tuvo, se conservan 4. Se han demolido gran parte de las murallas en algunos frentes, aunque otros, como el del oeste o el de la iglesia, se conservan bien. Queda una puerta del recinto, la Pta. de la Oliva.

Visitable: