Castillo de Niebla o de Los Guzmanes

NIEBLA I

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Niebla o de Los Guzmanes
Población:
Niebla
Provincia:
Huelva
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
Aunque el castillo de Los Guzmanes, está situado el interior de la muralla, es de origen romano, ha experimentado diversas reformas por parte de sus sucesivos ocupantes, visigodos, árabes y cristianos.

Durante la época romana a la villa de Niebla, la llamaron “Ilipla”, los romanos lo levantaron fuerte y alto, pero de esta época sólo quedan como testimonio algunos arcos, los fosos y las cárceles.

Tras la ocupación por los jefes militares visigodos, lo engrandecieron y honraron tras la necesaria reparación de distintos elementos. Durante la época visigoda a la villa de Niebla, la llamaron “Elepla”.

Con la dominación árabe, el castillo pasa a ser el Alcázar o Palacio, siendo en esta época musulmana, que, a la villa de Niebla, la llamaron “Lebla”.

Los árabes lo decoran con revestimientos de azulejos de colores, yeserías e inscripciones y cerámicas, fuentes y una noria de riego para los jardines. Sirve, así como importante bastión bajo el dominio del califato de Córdoba (que lo preña de unos honores que continuaron los reinos taifas). Más tarde, habitaron en él las dinastías independientes de los Beni-Yahya y los Beni-Mahfot.

También durante la época árabe, fue llamada con el nombre de “al-Hamrā” (la roja), al construir la muralla con tapial que contiene una pigmentación rojiza.

Tras la cerca y toma de la villa por Alfonso X, en el año 1262, y presionado el monarca por el litigio con Portugal a causa de la posesión del Algarve, Niebla fue entregada a su hija Doña Beatriz. Con posterioridad, todo el territorio fue cedido a Pedro I y a su muerte, el primer Trastámara dio el Condado de Niebla a los Guzmanes.

Será Enrique de Guzmán, duque de Media Sidonia y conde de Niebla quien en el año 1402 pasa a derribar el antiguo Alcázar y construye su nueva residencia, pero conservando y restaurando la parte más espectacular de época islámica, su torre del homenaje.

La fortaleza ha sufrido grandes daños y saqueos a los fue sobreviviendo, pero la poderosa plaza quedó gravemente dañada por el gran terremoto de Lisboa de 1755.

Durante la guerra de independencia los franceses volaron grandes partes de los muros exteriores y el edificio al abandonarlo en el año 1812. Después en el siglo XVIII la pérdida del sistema defensivo de Niebla, a pesar que hubo intentos posteriores para devolverle su función militar y el estado de abandono, hizo que se aprovechara sus muros para levantar numerosas viviendas, más tarde desalojadas en las sucesivas restauraciones.

 

La fortaleza está construida con materiales de enorme dureza como la piedra, mezclando el sillarejo para los muros y el sillar para la zona de las esquinas.

Su estructura se basa en una planta cuadrangular y presenta 2 espacios rectangulares delimitados, defendido por 2 recintos amurallados interior y exterior, provistos de torres de planta cuadrada, circular y octogonal, siendo uno de los elementos más destacados la torre del homenaje, que se encuentra al nordeste del edificio.

El palacio tiene 10 torres, 6 cuadradas en las esquinas (incluyendo la del homenaje) y 2 más en los extremos del muro interior, otras 4 tienen forma de cubo semicircular y se alternan con las anteriores.  Las troneras están realizadas con forma de la cruz y orbe, símbolo que solían utilizar los Guzmán en sus palacios y castillos.

La construcción de las murallas se fecha, en el período andalusí, entre los siglos XI y XIII, siendo la última fase de construcción en época almohade (s. XII – XIII).

Está construida en tapial sobre sillares, estando las torres macizas y almenadas con sillares en los ángulos, y las bóvedas de las puertas levantadas a base de ladrillos. La muralla contaba con la defensa natural del río Tinto por el sureste y un foso excavado por la zona noroeste.

La imponente muralla tiene un perímetro de 2 km, una altura máxima de 16 metros, 48 torres de planta rectangular y 5 torres rectangulares que contienen las 6 puertas al recinto, cada una de ellas distinta a las otras:

-La puerta de Sevilla conserva aún cierto halo romano, pese a que su construcción data del tiempo de los árabes y se denomina así porque se encuentra en el camino que conduce a la capital andaluza.

-La puerta del Agua, de estilo almohade-mudéjar, recibe este nombre por su cercanía al río Tinto y porque desde aquí se canalizaba el agua que abastecía a la ciudad.

-La puerta del Agujero consta de apenas un arco que debió formar parte de la antigua ciudadela romana.

-La puerta del Buey, de estilo árabe, es una de las más bonitas del recinto y la leyenda justifica su nombre recordando que el último rey de Niebla dejó escapar un buey cebado por ella para que los cristianos no pensaran que estaban pasando hambre, una estratagema que no les dio buen resultado, ya que acabó siendo conquistada.

-La puerta del Embarcadero, hoy prácticamente destruida, se utilizó en su día para cargar los barcos cuando el río Tinto era navegable.

-La puerta del Socorro toma su nombre de la pintura al fresco que hay en una de las paredes del interior del torreón de la puerta y que representa la imagen de la Virgen del Socorro. Dicen que por esta puerta entró Alfonso X el Sabio al tomar la fortaleza.

 

El patio del castillo fue rehabilitado para la celebración de espectáculos. Por lo que cada verano se celebra aquí, el famoso Festival de Teatro y Danza de Niebla. En la actualidad, cuenta con varias salas tematizadas en las que se recrean épocas pasadas, como la Cámara de la Condesa, la Armería o las Mazmorras, 2 niveles de subterráneos donde se exponen más de 30 instrumentos y máquinas de tortura.

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