Castillo de Loarre

LOARRE I

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Loarre
Población:
Loarre
Provincia:
Huesca
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
Se construyó sobre una base ibera (la posible Calagurris Fibulaerense romana), un espolón rocoso de un territorio ganado a los musulmanes, en un emplazamiento estratégico para controlar su avance.

Desde su posición se tiene un control sobre toda la llanura de la hoya de Huesca y en particular sobre Bolea, principal plaza musulmana de la zona y que controlaba las ricas tierras agrícolas de la llanura.

El castillo de Loarre ha visto pasar culturas, civilizaciones, batallas, treguas, amores, desencuentros, estilos, modas, creyentes, infieles, conservadores, renovadores, políticos, etc…. Los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano.

La ampliación y construcción del núcleo primitivo lombardo del castillo de Loarre fue ordenado por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón, Sancho Garcés III “el Mayor”, en el año 1020, con el propósito de convertirse en fortaleza militar, después de la conquista definitiva de esta tierra Llana o Plana (de ahí el nombre de Plana de Uesca) a los musulmanes.

El 8 de enero de 1033 ya había un teniente aquí, Lope Sánchez, por lo que o ya existía o se estaba construyendo, un castillo. Durante el periodo de 1035 a 1042 parece que estuvo abandonado, pero a partir de este año, pasó al poder de Ramiro I (1035-1063) y adquirió una gran importancia. En esta época se construyó la Torre del Homenaje, y parece que se creó un núcleo de población en su entorno.

En la década de los 70 el rey fundó en el castillo un monasterio con una comunidad de canónigos de la orden de San Agustín puesto bajo la autoridad directa del papa, con lo que al carácter militar de la fortaleza se unió un aspecto religioso.

De este monasterio se han conservado algunas estancias, adscritas a la estética del románico pleno jaqués, como la espléndida iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria.

Las estancias desarrolladas en esta nueva etapa de finales del siglo XI y parte del XII se pueden reconocer porque aquí ya se utilizó el aparejo del románico internacional procedente de Jaca, que no es otro que la sillería bien cortada, escuadrada y pulida. Además del empleo de la columna, los guardapolvos e impostas de tacos y las arquivoltas baquetonadas.

A lo largo del siglo XII el castillo se secularizó y se redujo a la categoría de parroquia. El carácter militar también perdió importancia tras las conquistas de Huesca (1096) y Bolea (1101) y poco a poco cae en el olvido de la corona, quedando finalmente abandonado. A partir de este momento pertenecerá a diferentes nobles, hasta que en el año 1263 estuvo bajo la protección de la orden de San Juan, hasta 1285.

En 1413 hubo bloqueos por la entrada en la Guerra de los 100 Años, mantenida entre los ejércitos inglés y francés.

En el siglo XVI los habitantes del castillo se trasladan a una zona más baja y accesible y para ello se construyó una iglesia y nuevas casas, cuyas piedras salieron de los muros del castillo, quedando éste completamente abandonado y semiderruido.

En su tiempo, la iglesia de Loarre fue la mayor del Reino de Aragón después de la de Jaca.

En la puerta de acceso, en su séptimo sillar de la jamba derecha, encontramos la siguiente inscripción:

IN DEI NNE HIC RE -

QVIESCIT FAMVLVS DE -

I TVLGAS QVI OBIIT PRI -

DIE KLS DECEBRIS IN E -

RA MCXXXIIII QVI -

LEGERIT ISTAS LITERAS -

ORET PATER AVE MARIA REQU-

IEVIT ILLE REQUIESCAT IN PACE

Que traducido sería: “En el nombre de Dios: Aquí descansa el Siervo de Dios Tulgas, quien falleció el 30 de Noviembre de la era MCXXXIIII (año 1096). Quien leyera estas letras rece un Padre (Nuestro) y un Ave María para que descanse aquél (Tulgas) y descansen en paz (todos que lo lean).”

Cuenta una de las leyendas de Loarre que, paseando San Demetrio por esta zona con su mula ciega, ésta dio un traspié y cayó. Tanto la mula como el Santo murieron, pero, antes de morir, dijo que en el monte de Loarre no volvería a nacer planta de romero y así fue, podemos encontrar en otras zonas esta variedad aromática menos en este monte.

La belleza, su buena conservación y su excelente ubicación han hecho que resultara elegido en numerosas ocasiones como escenario de películas, como Valentina, El Reino de los Cielos o Miguel y William, además de documentales como el programa de TVE La noche de los castillos.

 

El castillo posee una planta irregular, con 10 torres circulares y 1 con forma cuadrada, que es por la que se accede al recinto fortificado (que alcanza unos 2200 metros cuadrados), además consta de un recinto amurallado y un cuerpo edificado, (con un monasterio), torre del homenaje, además de una torre albarrana externa.

La fortaleza se encuentra rodeada por una gran muralla que recorre todo su perímetro en los costados Norte, Este y Sur, mientras que en el Oeste el castillo se protege por la propia montaña. El muro se refuerza con un torreón cuadrangular y otros 9 semicirculares (bestorres).

La entrada principal al recinto está compuesta por un sencillo arco de medio punto, flanqueado por 2 torreones semicirculares. El castillo tiene una segunda puerta, más antigua, ubicada en el único torreón cuadrangular de la muralla, compuesto también por un sencillo arco de medio punto que se sitúa en un ángulo recto con respecto al lienzo de la muralla, para proteger el acceso.

En el espacio que se encuentra entre las murallas y el edificio se encontraba la primitiva población de Loarre, que en el siglo XVI se trasladó a su emplazamiento actual. En este espacio hay una pequeña torre a la que tradicionalmente se ha denominado albarrana que quizás se comunicase con la muralla por medio de una estructura de madera, aunque en realidad su función defensiva no está nada clara, ya que su construcción es bastante anterior a la de la muralla. Se trata de una estructura de planta cuadrangular, y una pequeña bóveda que corona la estructura. Los lienzos son completamente lisos, con ventanas tan sólo en la parte superior. Hay otro pequeño torreón, de planta circular, destinado a servir de depósito de agua.

La fachada sur de la iglesia del monasterio puede dividirse en 2 tramos. El primero, situado en la zona más cercana al ábside y separado de éste por medio de un contrafuerte, se remata por la cúpula del crucero de la iglesia, formado por un cuerpo inferior de planta cuadrada y uno superior, octogonal. En el lienzo de este tramo del muro se abren 3 vanos que forman un triángulo, 2 en la parte inferior, y 1 en la superior, con unas formas similares a las ventanas del ábside.

En la parte inferior de este tramo se encuentra el único acceso con el que contaba el castillo. Se trata de una estructura que sobresale ligeramente del lienzo del muro, compuesta por 3 arcos de medio punto, los 2 de los extremos de arista viva y el central, semiesférico.

El arco exterior remata en una imposta semicircular decorada con ajedrezado. El arco central, descansa sobre dos capiteles con personajes en combate y cuadrumanos, bajo los cuales hay dos columnas que flanquean el acceso.

Sobre los 3 arcos se pueden ver los restos de un relieve que representaba un cristo en majestad rodeado de un tetramorfo. En la parte derecha, junto a las jambas del arco, se puede ver una inscripción de carácter funerario.

Atravesando la puerta de acceso al castillo, el atacante se encontraba con una gran escalera, situada bajo la iglesia, que asciende hacia la parte superior. Es un gran pasadizo. Hacia la mitad de la escalera, un pequeño arco de medio punto comunica con una estancia de reducidas dimensiones, que seguramente era el lugar donde se situaba el cuerpo de guardia.

Frente a ella, hay otra puerta, con un arco bajo un crismón que, además de las iniciales de cristo, incluye varias letras cuya interpretación resulta problemática. Este acceso comunica la escalera con la cripta de la iglesia, dedicada a Santa Quiteria, con una planta semicircular y una cúpula poco habitual que es en el románico.

La torre del homenaje está construida en mampostería y destaca de forma evidente en todo el conjunto arquitectónico, por su altura de 22 metros, que hace que su perfil sobresalga de la estructura del castillo. En su interior alberga 5 plantas. Remata en almenas, elemento defensivo muy utilizado en etapas anteriores. La anchura de sus muros también es muy característico, alcanzando los 2 metros de grosor.

Esta torre se construyó en época de Ramiro I, y originalmente era una albarrana, exenta, pero cuando en época de Sancho Ramírez se edificó la iglesia, la construcción quedó dentro del recinto monástico, perdiendo en gran parte su función defensiva.

Lo primero que llama la atención al entrar es la enorme chimenea que tan necesaria debía ser para combatir los duros inviernos. Desde aquí se puede bajar al segundo nivel. Allí hay una gran sala rectangular, donde hay un pequeño retrete y un vano de ventilación en uno de sus extremos.

Desde la torre del homenaje se puede acceder a la torre de la Reina por medio de una pasarela metálica. Es una elegante construcción, cuyo rasgo más distintivo es la galería de ventanas de la parte superior. Se estructura en 3 pisos, visibles desde fuera por las 3 filas de ventanas. En el 1ª nivel hay 3 estrechas saeteras, en el 2º piso 2 ventanas doveladas, y en el 3º, una galería formada por 3 vanos ajimezados. La torre se remata por unas almenas, que originalmente eran escalonadas. El interior es pequeño y estrecho, pues en realidad esta torre nunca sirvió de domicilio a una dama noble, sino que, al igual que la Torre del Homenaje, era una estructura defensiva.

La torre norte está situada en la esquina noroeste del castillo, esta torre lombarda pertenece a la campaña constructiva de comienzos del siglo XI

Las dependencias monacales están situadas en la zona norte del castillo, entre la torre norte y la del homenaje y están comunicadas por pasillos y escaleras. La más amplia es la conocida como sala de los arcos, que bien pudiera haber sido el dormitorio de los monjes.

El patio de armas no tiene grandes dimensiones, aunque seguramente fuese suficiente para acoger la guarnición que habitó en el castillo construido por Sancho III. Seguramente en época de Sancho Ramírez este espacio se modificó.

Visitable:
Enlaces Relacionados: