Castillo de las Torres de Mens o Fortaleza de los Moscoso

MALPICA DE BERGANTIÑOS

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de las Torres de Mens o Fortaleza de los Moscoso
Población:
Malpica de Bergantiños
Provincia:
A Coruña
Estado:
Buen estado
Datos de Interés:
Malpica de Bergantiños es uno de los puertos balleneros que hubo en la costa de Galicia durante muchos años. La historia señala que fueron los marineros vascos los que fundaron esta población concebida como una base de operaciones para la flota que capturaba cetáceos en este rincón atlántico. Malpica era un mirador privilegiado para vigilar el paso de las ballenas, con las islas Sisargas como promontorio internado en el mar.

Esta zona y esta fortaleza de Mens han sido motivo de lucha entre las familias de Fonseca y de Moscoso. La villa Malpicana aparece documentada en el siglo XIII, en textos que hablan de la pertenencia del territorio al arzobispado de Compostela, pasando después a ser dominio del conde de Monterrei, 2 siglos más tarde.

En 1455 pasó a poder de Lope Sánchez de Ulloa y Moscoso quién aglutinaría a la nobleza gallega junto al obispo Gelmírez en contra del poder de los reyes católicos y de la iglesia.

Pero el hambre, las epidemias y los abusos de la nobleza gallega, se tornó en la revuelta Irmandiña de 1467. Como consecuencia de estas revueltas, este castillo, como otros muchos, fue derribado. Derrotados los Irmandiños en 1469 con ayuda de las tropas del rey, los Moscoso y Fonseca vuelven sus antiguas luchas señoriales. Lope Sánchez de Moscos, primer conde de Altamira, asume el mando de su estirpe e inicia la reconstrucción de la fortaleza de Mens y de aquellas fortalezas de su señorío perdidas en la guerra irmandiña, estableciendo una línea defensiva, frente al poder de la iglesia.

Se sabe que en este castillo estuvo encarcelado entre 1465 y 1466, el arzobispo de Santiago Alfonso III de Fonseca y Ulloa (según las declaraciones de Gonzalo Ardeleiro en el pleito Tavera-Fonseca), por sus intromisiones en el señorío de las tierras de Santiago.

Desde aquellas revueltas y posterior recuperación y reconstrucción, este castillo fue propiedad de los condes de Altamira hasta finales del siglo XIX.

Durante 35 años fue cabeza de la más pequeña de las 3 jurisdicciones de la Costa da Morte, de los extensos estados de Altamira; gobernada por un alcaide o merino que administraba justicia en el nombre del Conde y cobraba las rentas teniendo derecho a residir en el castillo.

En el año 1871, una hermana del conde, María Luisa Osorio de Moscoso, duquesa de Baena y condesa de Sevilla, empezó a desprenderse de los muchos bienes que la antes poderosa casa de Altamira tenía en la Galicia. Entre otros bienes, en 1872 vende el castillo de Mens a Pedro Abelenda y Díaz de Andrade, familia muy arraigada en esta comarca y tatarabuelo del actual propietario, Agustín Ordóñez, que rehabilitó las torres en 1988.

 

Cuenta una leyenda que el castillo se unía por un pasadizo subterráneo con la Iglesia de Santiago de Mens. Se cuenta que un conde encerró a una bella mujer del pueblo, los paisanos de la zona se unieron para liberarla y atacaron el castillo, haciendo huir supuestamente al conde por los pasadizos. Sin embargo, los campesinos se dieron cuenta de su huida y plantaron fuego en las 2 bocas del túnel haciendo imposible su huida. Desde entonces se cuenta que el maíz y el trigo cultivado en las proximidades de las bocas del túnel madura antes de tiempo.

Se habla también de otros pasadizos que llegaban hasta la Furna Travesa, en la playa de la Ceiruga.

 

El castillo consiste en un recinto amurallado construido en mampostería con mampostería y sillería, propios de la zona, en el que se sitúan 3 torres de planta cuadra situadas en los lados noreste, suroeste y sureste. Un foso con contraescarpa rodea todo el conjunto. La entrada se realiza por un arco gótico situado en una de las torres. Ni las murallas ni las torres han conservado los viejos merlones pentagonales ni los huecos de las almenas, perdidos hace ya mucho tiempo.

La torre del homenaje tiene una puerta con arco ojival que da a un patio de armas y es la única de 3 alturas, en la última planta, sobresale un balcón corrido de madera apoyado sobre ménsulas de piedra, donde existe el único símbolo heráldico de toda la edificación que representa a la familia de los Condes de Altamira a través de una cabeza de lobo. La torre principal tiene una puerta con arco ojival que da a un patio de armas. También se supone que en la puerta de la entrada había un puente levadizo.

Visitable:
No
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