Castillo de Gormaz

Tipología:

Nombre del Castillo:
Castillo de Gormaz
Población:
Gormaz
Provincia:
Soria
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El nombre de Gormaz, en palabras de Ángel Almazán de Gracia, es de origen protohistórico y proviene de Vormatio / Bormatiu, derivado de la voz ligur borm / born procedente del dios Borbo – Bormanus, divinidad de las fuentes y manantiales termales, palabras relacionadas con el agua, como borbotón, tendrían el mismo origen y es que cerca de la fortaleza se encuentra el paraje de fuentes grandes, siendo el acuífero de Gormaz el más importante de la provincia de Soria.

A medida que leoneses y castellanos forzaron el desplazamiento de su frontera hacia el sur llegando al Duero los cordobeses fortalecieron la llamada marca media por tierras de Soria y Guadalajara siendo su centro principal la fortaleza de Medinaceli. Así en el año 912 la anterior fortaleza fue conquistada por los cristianos, aunque volvió a manos musulmanas poco tiempo después durante el califato de Alhakén II.

Por ello el califa Alhakén II mandó al general Gálib Abu Tammam Al-Násiri reconstruir y ampliar los restos del anterior castillo de origen cristiano o musulmán entre los años 956 a 966, como baluarte defensivo de la frontera norte del Duero, debilitada por el empuje repoblador de los incipientes reinos cristianos. El castillo de Gormaz, bajo el poder califal, fue considerado como la fortaleza más grande y poderosa de la Europa medieval.

En el 975 el conde Garci Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de León, es incapaz de tomar el castillo tras un largo asedio y sufre una humillante derrota al ser atacado por el ejército del general Gálib Abu Tammam Al-Násiri que llegó al rescate.

Vuelve a intentarlo en el 978 con éxito y lo mantiene hasta el 983, cuando es rápidamente recuperado por los cordobeses, sirviendo de apoyo para expediciones de Almanzor. En el primer cuarto del siglo XI, coincidiendo con la crisis y disolución del Califato de Córdoba, pasó de nuevo a manos cristianas, por parte de Fernando I de León, aunque hubo de esperarse al año 1059 para que este territorio se consolidase y comenzara su repoblación estable, merced a una serie de acuerdos con los debilitados reyes de taifas.

Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, recibe la villa de Gormaz en 1087 para ser alcalde de esta plaza. En el Cantar del Mío Cid, a este castillo se le describe como “castiello tan fuort”.

En la primavera de 1081 Alfonso VI entró en las tierras de la taifa islámica de Toledo con el fin de restaurar al frente a su rey depuesto, el árabe Al-Qadir.

El Cid no le acompañó: se quedó en Castilla por encontrarse enfermo. Por esas fechas se tuvo noticia de un cruento ataque islámico a la población cristiana asentada a las faldas del castillo de Gormaz.  El Cid organizó un ataque durísimo de represalia sobre las tierras vecinas, en lo que hoy es la provincia de Guadalajara, y que por entonces pertenecía a la taifa islámica de Toledo, que estaba bajo la «protección» de Alfonso VI. Esto, según algunos historiadores, fue la causa de su destierro.

Años después, el Cid obtuvo el perdón de Alfonso VI y volvió a Castilla a principios de 1087, tras 5 años al servicio de los reyes musulmanes de la taifa de Zaragoza. El rey Alfonso, como signo de conciliación le entregó diversas tenencias, entre las que se cree estaban Berlanga y Langa de Duero, y también Gormaz, con todos sus alfoces y habitantes.

Otros señores de Gormaz serán doña Berenguela, el obispado de Osma, Juan Hurtado de Mendoza (1395) y los marqueses de Camarasa.

Con posterioridad su importancia estratégica fue disminuyendo, hasta que, durante el reinado de los reyes católicos, pasó a utilizarse como prisión hasta su abandono definitivo.

 

El castillo se desarrolla en dirección Este-Oeste con más de 380 m de frente, mientras su dimensión máxima Norte-Sur no sobrepasa los 63 m en el punto de mayor anchura llegando a tan sólo 17 en el lugar más estrecho, con un perímetro de 1200 metros protegidos y 28 torres (lo que la convierte en la fortaleza musulmana más larga de Europa), su comunicación con el exterior se realizaba por las 2 magníficas puertas Califales y las 2 Portonas secundarias que todavía hoy se reconocen.

El castillo está construido a base de sillería a soga y tizón en las partes inferiores y mampostería en las superiores. La fortaleza cuenta con 2 zonas diferenciadas y separadas por un foso (hoy cubierto), siendo estas, el alcázar y el recinto amurallado.

1). Al este queda la zona noble, aquí se encuentra el alcázar, utilizado por los nobles o señores del castillo como residencia, así como su administración. Aquí fueron acometidas la mayor parte de las reformas tras serle arrebatado a los musulmanes.

Aquí también encontramos la torre del homenaje, reconstruida en el siglo XIV de estilo mudéjar, con aparejo y que hace de puerta de entrada al alcázar. Está construida en codo para obligar a quienes entran en el alcázar a hacer un giro lento en ángulo recto, para en caso de ser enemigos facilitar el ataque a los mismos. Está protegida por un muro transversal con un foso seco delante. Conserva en la parte superior 3 ménsulas dobles de arte islámico rematadas en modillones de rollos que sustentaron una ladronera para defender la puerta. La torre está dividida en 3 plantas y terraza superior, está conectada con la torre de Almanzor, en frente, por una galería que discurre por el interior del muro de cerramiento del Alcázar.

Aún se conserva todavía aquí, la conocida como “Torre de Almanzor”. Se sitúa enfrente de la del Homenaje.

El palacio califal y la sala de armas. Algunos restos de muros permiten pensar que una de las estancias adosadas al muro norte, junto a la Torre de Almanzor pudiera ser una sala palaciega. En este mismo costado, pero en dirección al este hay una gran estancia rectangular que tendría uso de sala de armas. Entre ambos espacios se abre una pequeña poterna que permitiría la entrada y salida de forma discreta. Muestra un magnífico arco de herradura. Desde este vano se obtienen magníficas vistas de la fortaleza en su costado septentrional incluyendo la torre de Almanzor.

El extremo oriental del alcázar del castillo de Gormaz fue utilizado para la construcción de un magnífico aljibe construido con sillería y recubierto de hormigón de cal hidráulica para evitar las fugas de agua. El aljibe es una gran cisterna de almacenamiento de agua, que se abastece de las aguas recogidas en los tejados y patios además de aportes exteriores, de planta rectangular y cubierta de bóveda de cañón.

2). En la parte Oeste se encuentra una alberca para el avituallamiento de los animales, aunque lo más espectacular es, sin duda, la majestuosa doble puerta con imponentes arco de herradura de tipo califal que se abre el costado sur y que era la entrada principal, curioso vestigio islámico cordobés en el corazón de Castilla. También había otra puerta de codo, hoy desaparecida.

Sus murallas están reforzadas con 28 torres, generalmente rectangulares, realizadas en sillares a soga y tizón a bandas de tizones, siendo las de la muralla macizas hasta el primer piso y con terraza en su parte superior, almenadas y con estrechas ventanas (saeteras) para defender los paramentos. Presentan muy poco saliente respecto de los lienzos, como suele ser habitual en las fortificaciones primitivas islámicas de la península.

En la cara Oeste de la muralla situadas en la parte superior del gran muro, apoyado en una gran zarpa o cimentación escalonada que sobresale del mismo, se pueden contemplar 3 estelas. Las 2 primeras presentan una clara simbología en sus motivos decorativos: estrella de 6 puntas, flor de 6 pétalos y nudos, evidenciando su carácter protector contra el mal de ojo y los genios malignos del oeste. Probablemente formaban parte de la primera construcción islámica y fueron reaprovechadas en la reforma de Al-Haquem (siglo X).

En alguna ocasión se han identificado como símbolos mágicos cuya finalidad sería ahuyentar los espíritus de la noche, que surgen de la oscuridad con su poder maléfico. Las estelas buscan conjurarlo… pero por si acaso la residencia califal se sitúa lejos, al extremo oriental del recinto.

El acceso principal al castillo se abre en el lado sur, en un frente de muralla de 16 metros. Construcción realizada en piedra labrada sin refinamiento, dejando gruesas juntas que se rellenan con mortero de cal.

Detrás de la puerta queda un espacio o hueco que permitía a los defensores hostigar a quien se arrimara a ella sin poder ser batidos por los atacantes a cierta distancia. Este dispositivo es lo que se conoce como una buhera o buhedera, muy utilizado en la arquitectura militar, tanto cristiana como musulmana.

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