Castillo de Culla

CULLA III

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Culla
Población:
Culla
Provincia:
Castellón
Estado:
Restos
Datos de Interés:
El nombre de Culla, procede del latín tardío “Collia”, que significa montañeta. Este castillo situado en la parte más alta de la localidad, tuvo una gran importancia durante la expansión aragonesa del siglo XI, que instaló aquí la punta de lanza que miraba al Levante. En este siglo se cita como propiedad de Pedro I de Aragón.

El castillo, refleja a la perfección la historia peninsular ya que albergó a diferentes culturas, como los íberos, los musulmanes, cristianos, además de ser protagonista de conflictos como distintos los episodios de guerras entre carlistas y liberales.

En un documento original, que aún se conserva en el Archivo Municipal, se pueden contemplar las firmas de un antiguo Señor, Guillem d´Anglesola y del comendador templario en Peñíscola, Arnald de Banyuls, el cual firmó en nombre del último gran maestre de la orden, Jaques de Molay.

Fue dominio musulmán a principios del siglo XIII, pasando a las manos cristianas de Jaime I, quien en el año 1233 donó a Blasco de Alagón tanto la villa como el castillo. Poco después de esta donación, en el año 1244 recibió la carta de población de manos de los señores Guillermo III de Anglesola y Constanza de Alagón, hija de Blasco de Alagón. Poco tiempo después el hijo de los señores y su primo se disputaban la posesión de Culla.

Los templarios tras numerosas negociaciones con el monarca y con la familia Anglesola para que les fuera donada y no consiguiéndolo, decidieron hacerse con ella comprándola por una cifra que ascendió a una cantidad entre medio millón y un millón de sueldos jaqueses. Los templarios se hicieron con esta posesión por la importante localización de Culla, al constituir la frontera entre Aragón y Valencia, un punto ideal para la expansión del cristianismo. Curiosamente fue la última y más cara adquisición de la orden del Temple en la corona de Aragón antes de su controvertida disolución en el año 1312, por orden del papa Clemente V. En 1.317 sus posesiones pasaron a depender de la orden de Santa María Montesa, que conservó el dominio del castillo y señorío hasta el siglo XIX.

En el siglo XIV (1345), Culla fue la cabeza de encomienda de la llamada Tinença o Setena de Culla, que comprendía las entidades de población de Culla, Atzeneta del Maestrat, Benafigos, Molinell, Torre d’En Besora, Vilar de Canes y Vistabella el Maestrazgo. Se trataba de una agrupación de municipios que llevó a cabo la compra de los derechos de explotación de los recursos pecuarios y forestales a la orden de Montesa, que se estaba quedando con todas las posesiones de la orden del temple, las cuales afectaban a todos los municipios de la Comunidad; con ello pretendían defender con más fuerza sus intereses ganaderos comunes, frente a los de la orden de Montesa. Esta agrupación de municipios perduró hasta mediados del siglo XIX.

Durante el siglo XVIII, el castillo de Culla perdió poder político y administrativo. Durante la primera guerra carlista (1833 -1840), es tomado por el general carlista Cabrera. En 1840 es conquistado por los liberales, quedando el castillo en estado de ruina. En 1842 el general Baldomero Espartero ordena destruir el castillo.

 

El castillo se levantó a base de mampostería y sillería, en restos de puerta con una planta irregular, adaptada a las singularidades del terreno. Estaba compuesto por 3 recintos amurallados (uno de estos recintos con torres barbacanas gemelas en la entrada), estos 3 recintos amurallados, podrían calificarse de aproximadamente concéntricos.

De todo ello apenas quedan restos de la muralla más exterior, se conservan los restos de la torre del Frare Pere y torreones del siglo XIII, así como la puerta de entrada a la Barbacana y los escudos de armas de la orden de Montesa.

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