Castillo de Castro Caldelas o de los Condes de Lemos

CASTRO CALDELAS I

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Castro Caldelas o de los Condes de Lemos

Población:

Castro Caldelas

Provincia:

Ourense

Estado:

Deteriorado

Datos de Interés:

Las primeras referencias que se conocen de esta comarca, con su nombre actual, se remontan al siglo IX. Durante el siglo X la familia Gutier Menéndez se hizo con las tierras de Caldelas. La época medieval fue de gran esplendor, así, en el siglo XII se convirtió en villa de realengo gracias de los fueros que le concedieron en 1172 Fernando II, Emperador de Galicia, León y Asturias

En el año 1228 el Rey Afonso IX otorga privilegios a las gentes de esta villa en el conocido como Foro do Bonoburgo de Caldelas. Este texto tiene una doble importancia, por una banda refleja el poder que tenía la villa, que de esta manera no tenía que depender de ningún señor feudal, por otro lado, es el documento más antiguo escrito en gallego que se conoce.

En el siglo XIV (entre los años 1336 y 1343), la villa es donada por el rey Alfonso XI a don Pedro Fernández de Castro, el cual construyó sobre una construcción anterior y en el lugar donde muchos siglos antes se encontraba un castro, un castillo defensivo a base de mampostería y sillería con planta de un polígono irregular, perfectamente adaptado al terreno sobre el que se asienta.

Como la mayor parte de los castillos gallegos, a mediados del siglo XV (año 1467) fruto de la revolución Irmandiña, fue destruido parcialmente y deberá ser reconstruido posteriormente, siendo reconstruida por don Rodrigo Enríquez Osorio, conde de Lemos, a costa de aumentar considerablemente los impuestos a los vecinos, situación que motivó pleitos entre el concello y el conde en la Audiencia de Valladolid, que fueron por fin resueltos en 1534 por el rey Carlos I a favor de los vecinos.

El último episodio militar que protagonizó el castillo fue en 1809, durante la Guerra de la Independencia, el ataque dirigido por los caldéanos al 15º regimiento de la división del general Marchand, quien como represalia mando incendiar la villa y el castillo, perdiéndose en dicho incendio importante documentación sobre la historia de la comarca.

Los Alba fueron propietarios el castillo hasta finales del siglo XX. Hasta mediados del siglo XIX lo habitó Sol Stuart, pariente de los duques de Alba y en 1991 los duques de Alba lo ceden en usufructo al ayuntamiento de Castro Candelas para uso cultural o benéfico. el ayuntamiento ubicó en la fortaleza un centro cultural que da servicio a toda la comarca, consta de biblioteca, sala de conferencias, sala de exposiciones y un museo etnográfico, en el que podemos ver todo tipo de aperos de labranza, utensilios antiguos, telares y herramientas propias de las distintas profesiones de otra época, desde carpinteros hasta afiladores.

 

Conserva una doble muralla de gran espesor rematada con merlones y tres torres defensivas (en la puerta de uno de los torreones se hace alusión a obras de reconstrucción en el siglo XVI). Sus muros presentan numerosos escudos que nos indican la propiedad del castillo en sus distintas épocas.

Se accede al castillo a través de una puerta sobre la que podemos ver las insignias de los Osorio (2 lobos), de los Castro (6 formas redondas o roeles), del Reino de León (1 león rampante) y del Reino de Castilla (1 castillo, que corresponde también al linaje de los Enríquez).

Defendiendo esta puerta principal se encuentra la más importante de las torres, la Torre del Homenaje. Esta torre símbolo del poder señorial y el último reducto en caso de asedio, servía de residencia de los señores del castillo. La Torre del Homenaje de 3 plantas y terraza no se puede visitar por su estado.

Nada más entrar se encuentra el amplio patio de armas que está flanqueado por 4 sectores de torres, símbolo de los condes de Lemos, desde el patio, se puede acceder a las distintas dependencias. Por encima y a ambos lados del patio se encuentra el palacio, con sus corredores abalconados que albergan la biblioteca, el museo etnográfico y otros servicios. Centrado en el patio, hay un enorme aljibe de varios metros de ancho y a su lado los restos del antiguo horno alfarero.

Desde aquí, se puede subir al paseo de ronda de la muralla interior (que está rematada con almenas). Al finalizar las escaleras, se encuentra la Torre del Reloj que es la más antigua y que conserva la maquinaria que pone en marcha el reloj.

En ella se aprecia una inscripción de la letra griega “tau“, un símbolo asociado a la Orden de los Templarios, que pudo haber participado en algún episodio significativo de la historia de este castillo.

En la torre del Reloj, además de poder admirar la antigua maquinaria funcionando, hay algunas piezas etnográficas y unas espectaculares panorámicas desde las ventanas.

 

Según indica una inscripción que aparece en la puerta trasera o «puerta de carruajes», en el siglo XVI (año 1560) el castillo se transforma en residencia palaciega de la alta nobleza, con un gran salón.  En sus muros se abrieron ventanas con asientos a cada lado (parladoiros) y se construyó un gran corredor.

En el primer piso del palacio, al lado de la torre del Reloj, se encuentran las salas dedicadas a los estudios arquitectónicos de la comarca, en las que pueden verse gráficos y explicaciones con gran detalle sobre la construcción de monasterios, hornos, viviendas, etc.

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