Castillo de Castellciuró

CASTILLO DE CASTELLCIURÓ, MOLINS DE REI III

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Castellciuró
Población:
Molins de Rei
Provincia:
Barcelona
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Castellciuró se encuentra a las afueras de la localidad de Molins de Rei, en el antiguo camino de Santa Cruz de Olorde, sobre el cerro más occidental del ramal que sale de la colina de Can Ribes unido con el Puig de Olorda, haciendo de esta localización una situación estratégica, respecto al curso del río Llobregat y de la villa de Molins de Rey.

El municipio de Molins de Rei significa Molinos del Rey, a causa de la expropiación efectuada a un noble por Alfonso II de Aragón, necesitado de terrenos en los que construir molinos para abastecer a la ciudad de Barcelona y así ayudar al Canal de Montcada, que desde la banda norte, se hizo obsoleto.

Este castillo, del que se conservan documentos escritos del año 1066, fue originalmente una construcción visigótica del siglo VIII, donde estaba la torre de Guadallo, destruida sobre el año 985 por las hordas sarracenas de Almanzor, del califa Ibn Amir (Almansur) quien rompió la línea defensiva del Llobregat, arrasando Castellciuró y entrando y saqueando la ciudad de Barcelona.

Tras largos años de luchas y enfrentamientos entre los musulmanes y los señores de las tierras catalanas se constituyó la llamada Marca Hispánica a comienzos del siglo IX, una zona fronteriza entre los musulmanes del emirato de Córdoba y los cristianos del reino franco.

Las tierras catalanas pasaron a formar parte de este territorio de frontera, y organizadas por el imperio Carolingio en condados gobernados por condes.

Para garantizar su frontera meridional frente a los musulmanes, los condados catalanes construyeron entre los siglos IX y XI y reaprovecharon otros musulmanes, una amplia red de castillos, atalayas y torres de defensa por toda la Marca, fortificando con más de 100 castillos (Había una fortificación al menos cada 4 kilómetros), un territorio muy extenso que se extendía desde Barcelona hasta el Pallars, en tierras de Lérida. Así nacerían los castillos de frontera catalanes. La Marca quedó estabilizada durante 3 siglos entorno al Llobregat, Cardener, y el Montsec.

A mediados del siglo XI, con la disgregación del califato de Córdoba en los diferentes reinos de taifas, los condados catalanes pasaron a ser territorios de avanzada y conquistadores.

A finales del XI el condado de Barcelona había consolidado su poder y sus fronteras frente a los musulmanes, gracias al extenso sistema defensivo formado por las numerosas fortificaciones que se repartían por los territorios entre los ríos LLobregat y Foix. El castillo de Castellciuró, formaría parte del sistema defensivo de la ciudad Condal, junto con otros de la linea del Llobregat como Castelldefels, Cornellà, Papiol o Rocafort en Martorell, entre otros…

Tras la dominación sarracena, todo el término, donde después se alzaría la población de Molins de Rei, pertenecía el pequeño castillo de Olorda. Varias torres y fortificaciones del lugar dieron paso más tarde a Castellciuró.

En el año 1202 fue concedido a los caballeros de la orden del Temple (según consta en un documento de 1162 en lo que es conocido como “Cidró”) y quienes además llevarían a cabo una ampliación de la fortaleza.

Un siglo después el castillo pasaría al dominio directo del rey Jaime II. En 1320, el soberano concedió permiso a Simón des Llor (de Lauro) para edificar un nuevo castillo en el lugar y en 1332 Molins de Rey y el lugar de Cidró fueron vendidos por 10.000 sueldos.

En 1360 pasó a ser propiedad (por compra) de la reina Eleonor, esposa de Pedro el Ceremonioso y en 1632, Molin de Rey y Santa Creu d’Orde constan como lugares de propiedad de la condesa Benavent, si bien entonces el castillo ya debía encontrarse en muy mal estado de conservación.

 

El castillo sería edificado con una estructura simple, a base de mampostería, presentando esta, un factor muy característico en la disposición de estos sillares, a la manera morisca, como si de ladrillos árabes dispuestos en forma de diagonales alternativas fuera.

De sus escasos restos destacan parte de la torre del homenaje de 3 plantas, una cisterna excavada en la roca y un par de muros exteriores en espiga de pez “Opus spicatum” (obra de piedras inclinadas, alternando el sentido de la inclinación en cada hilada).

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