Castillo de Carlos V o de Los Condes de Oropesa

Tipología:

Nombre del Castillo:
Castillo de Carlos V o de Los Condes de Oropesa
Población:
Jarandilla de la Vera
Provincia:
Cáceres
Estado:
Buen estado
Datos de Interés:
El castillo-palacio de Carlos V o de los Condes de Oropesa se encuentra en una zona elevada en la localidad de Jarandilla de la Vera.

El nombre de la villa de Jarandilla, fundada por los musulmanes procede del árabe Xarandilla, que quiere decir «Monte de Jara».

Este territorio musulmán de Xarandilla será conquistado en el año 1186 por el rey Alfonso VIII de Castilla, tras la conquista, la ciudad pasó a depender de Plasencia. Poco después para asegurar los nuevos territorios de la Extremadura castellana, encomienda su defensa a la orden del temple

Los templarios construyen la iglesia de Santa María de la Torre, usando para ello una torre defensiva. Con la desaparición de la orden en el año 1312, Jarandilla pasa a ser una de las 3 agrupaciones rurales pertenecientes a la comunidad de villas y tierras de Plasencia (territorios de realengo bajo Fernando IV de Castilla).

En el año 1369 el rey Enrique II cede la villa a los Álvarez de Toledo, que serían nombrados Condes de Oropesa, integrándose el castillo y su alfoz en el condado de Oropesa. A mediados del XV (1447) Fernando Álvarez de Toledo, 5º Señor de Jarandilla y 2º conde de Oropesa por Isabel la Católica, en recompensa por su apoyo en las guerras civiles que la aúpan al trono, realiza obras de ampliación en el castillo sin tener permiso de Plasencia, algo que hace que los Zúñiga protesten a la corona.

El nombre del castillo está ligado al emperador Carlos V, cuando en 1555 el emperador Carlos V, agotado y enfermo, decidió abdicar en su hijo Felipe II y se retira al monasterio de Yuste en Cáceres. En septiembre de 1556 llegó a España desde los Países Bajos y, tras recorrer toda la meseta, descansó en el castillo de Jarandilla mientras se terminaban sus aposentos en el monasterio de Yuste, desde noviembre hasta febrero de 1557, cuando pudo instalarse definitivamente en Yuste donde moriría en septiembre de 1558.

La proximidad a la corona, y los diferentes cargos y servicios prestados a la misma, hacen que el rey Felipe III otorgue un nuevo título nobiliario al linaje, cuando en 1599, Juan Álvarez de Toledo y Monroy, IV Conde de Oropesa, es nombrado I Marques de Jarandilla.

La casa entroncaría con los duques de Alba más tarde, y el devenir de su castillo comienza a perderse con su trasmisión por herencia entre las distintas casas nobles que fueron sus titulares durante varios siglos.

Durante la guerra de la independencia sufrió graves daños ya que fue saqueado en 1808 por los franceses, quedando prácticamente destruido. Hasta que en el año 1966 fue adaptado como Parador de Turismo.

 

El castillo se levantó a base de sillería con una estructura compleja y una planta rectangular, con torres de planta circular en 2 de los ángulos y otras 2 de planta cuadrada, siendo una de ellas la torre del homenaje.

La torre de homenaje carece de almenas, aunque tiene una cornisa de matacanes a todo su alrededor. Sobre la puerta de acceso encontramos el escudo de Carlos V.

El edificio consta de 2 plantas desarrolladas en torno a un patio de armas de planta cuadrada en torno al cual se distribuyen las dependencias. El patio está engalanado con 9 escudos nobiliarios pertenecientes a los Álvarez de Toledo, Figueroa y algunos obispos (estos escudos no pertenecían al castillo, sino que fueron trasladados a lo largo del tiempo) y uno de gran tamaño, del emperador Carlos V puesto en la puerta cuando se convirtió en parador.

La parte más destacada es el frontal del patio por la galería gótica con amplios ventanales de piedra de 2 pisos con arcos escarzanos en el primero y carpaneles en el superior sobre pilares octogonales.

Destaca el corredor porticado que encontramos en la zona norte de estilo gótico con arcos rebajados y una barandilla calada con figuras geométricas.

La fortaleza tuvo 2 recintos amurallados exteriores, estando el segundo de ellos (el interior) defendido por torres de planta circular tanto en las esquinas como en sus muros, como las que defienden la puerta de acceso primitiva (con troneras, almenas y el adarve). Debió contar también con un foso y puente levadizo.

El castillo está salpicado de troneras y adarves con funciones defensivas, pero es curioso que la torre del homenaje no dispusiera de almenas, aunque si cuenta con matacanes al igual que el resto de murallas.

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