Castillo de Bonilla de la Sierra

BONILLA DE LA SIERRA VI

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Bonilla de la Sierra
Población:
Bonilla de la Sierra
Provincia:
Ávila
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
Ya en el siglo X, existía una población estable en la villa, ya que, en el año 981, Fernán González, conde castellano, tomó Bonilla para posteriormente tomar Piedrahita.

Debido a la consolidación en el siglo XI de Ávila ciudad, como centro militar de la frontera árabe-castellana y bajo el mandato de D. Raimundo de la Borgoña, los territorios abulenses adquirieron un crecimiento repoblador en el ámbito económico, militar y administrativo. Al no poder controlar tanta tierra, la corona o el concejo ciudadano realizaban donaciones a los caballeros que se habían distinguido pos sus servicios a algunas de estas instituciones.

El nombre de la población proviene de “Buena Villa”, por ser sitio de recreo del clero abulense. El obispo abulense D. Domingo Blasco (1212-1272), recibió Bonilla como donación, confirmado después por Honorio III. Al tiempo como consecuencia de una política de concentración territorial llevada a cabo por el obispado se convertirá en el núcleo principal de su patrimonio. Durante esta etapa episcopal, se levantaron la gran iglesia, las murallas y el actual castillo.

En el año 1250, Bonilla aparece como villa de jurisdicción episcopal junto a Villanueva del Campillo, a la que 2 décadas después se añaden según carta de Alfonso X, los lugares de Santa María del Mesegar, Malpartida y San Bartolomé, posteriormente Becedillas, Cabezas de Bonilla y Pajarejos son también anexionados.

En este periodo, Bonilla adquirió una gran importancia llegando a ser una de las villas mayores del obispado, sobre todo en el ámbito religioso, dado que el señor de Bonilla (obispo de Ávila), residía durante el periodo estival en la villa, por lo que era obligado tramitar todo tipo de asuntos de la administración episcopal en ella. De esta manera se estableció la secretaria episcopal en la calle bonillana del Mirón. Las reformas y mantenimientos más importantes comenzaron a realizarse cuando la villa pasó a ser señorío de los obispos de Ávila, como lo demuestran los distintos escudos en las paredes del castillo.

Este complejo, fue residencia estival de casi todos los obispos de Ávila celebrándose, entre otros, el sínodo episcopal del año 1384 bajo el mandato del obispo Diego de Robles.

La labor diplomática de los mismos en tiempos convulsos para la corona de Castilla quedó ejemplificada cuando el entonces obispo y señor de la villa Lope Barrientos dio cobijo al joven rey Juan II de Castilla durante las disputas con los infantes de Aragón en el año 1440. Durante ese año, se celebraron aquí las cortes de Castilla. Este mismo rey concedió a la población hebrea de Bonilla permiso para realizar importantes operaciones comerciales que convirtieron al núcleo en uno de los más prósperos de la región. La persecución y el decreto de expulsión del pueblo sefardí en 1492 obligó a los judíos a abandonar sus tierras y comercios, e inició un período de profunda crisis económica.

En el Siglo XVIII con la Desamortización de Mendizábal, Bonilla de la Sierra dejó de pertenecer al obispado de Ávila y desapareció prácticamente el convento que había en las afueras de la villa y que fue reconstruido en 2 ocasiones.

 

El conjunto está constituido por el castillo del siglo XII y la muralla. Del castillo levantado a base de mampostería y sillería con una estructura compleja, subsisten 4 fragmentos de los paños (todos se conservan en una altura aproximada de 5 m. y un grosor de 1,5 m) y aprovechaba 2 lienzos de la muralla con 3 de sus torres, de plantas y épocas variadas.

El núcleo del castillo lo constituía la actual torre del homenaje del siglo XIV, que es de sillería y de modestas proporciones dotada de matacanes. Su planta baja es de cubierta plana y tiene pinturas en sus paredes, que se componen de un zócalo en rojo dividido en cuarterones con motivos geométricos y vegetales, a excepción de un caballero con escudo de barras de inspiración mudéjar, y por encima las siguientes escenas, 2 mujeres conversando, 2 hombres con vestidos típicos del siglo XVI, 2 caballeros en un torneo, 1 centauro…, etc. La segunda planta con bóveda de cañón de ladrillo y arcos fajones que poseen restos de pintura con motivos geométricos y el piso superior prácticamente perdido.

Bajo la torre del homenaje está el patio de armas, al que daban las habitaciones y dependencias del castillo se distribuían a su alrededor, en algunas de ellas son visibles todavía restos de los antiquísimos frescos policromados que las decoraban, dividiendo el lienzo en bandas superpuestas que presentaban escenas de torneos y luchas de hombres y animales fantásticos.

Las murallas presentan muestras un gran deterioro.

Originalmente se entraba al castillo por el lado occidental, protegido por la torre circular de la esquina y la torre del homenaje. Más tarde se abrió otra puerta en el lado suroeste y un acceso en alto en la torre del homenaje, fuera del recinto.

En la actualidad se conservan las poternas de arco de medio punto, muy restauradas, que se utilizaban en situaciones de peligro.

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