Castillo de Belvís de Monroy

BELVIS DE MONROY

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Belvís de Monroy
Población:
Belvís de Monroy
Provincia:
Cáceres
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Belvís de Monroy está situado en un cerro cercano, a las afueras de la localidad.

Todo el campo Arañuelo se encuentra en una posición fronteriza peligrosa, además la calzada romana será paso obligado de tropas musulmanas en misiones de apoyo y vigilancia, tanto para defender el sur como para intentar recuperar los territorios del Norte. En el siglo X la frontera entre cristianos y musulmanes se establecen en el sistema central, produciéndose numerosos avances y retrocesos, por conquistar y ser conquistado. Es en estos momentos cuando, se levantan numerosas atalayas o torres de vigilancia, que se colocarán junto a los caminos para poder controlar los desplazamientos de las tropas.

En un principio Alfonso VIII, deja esta zona, bajo jurisdicción de Plasencia en el año 1186, continuando esta jurisdicción aún en tiempos de Fernando III, “El Santo”.

Hasta bien entrado el siglo XIII, en tiempos de Sancho IV, no se recuperan las ciudades de Plasencia, Trujillo y Cáceres por parte de los cristianos, por lo que será a partir de ahí cuando esta zona goce de la suficiente tranquilidad para empezar la repoblación, además de la vigilancia, protección y defensa de las zonas repobladas ante nuevos ataques árabes.

Con motivo de esta repoblación, Sancho IV, dona el llamado “Cortijo de Belvís” a Don Hernán Pérez del Bote, dándole permiso para edificar casas fuertes y repoblar la zona, otorgándole además el título de señor de Belvís.

Pero el origen del castillo vendrá de la mano del nieto de Don Hernán (Alonso Fernández del Bote) quien en el año 1309 procede a construir la casa fuerte (que probablemente consistiría en una torre y un recinto a su alrededor), sobre la cual, sus descendientes irán edificando el castillo posteriormente (en el año 1329 esta familia obtuvo el señorío de Belvís).

A finales del siglo XIV y principios del XV, en tiempos de Diego Gómez de Almaraz, 4º Señor de Belvís, será cuando el rey Enrique II, concede a Belvís el título de Villa, por ser este señor gran vasallo y fiel servidor del rey. El título de Villa se otorgaba al lugar más destacado del mayorazgo (el mayorazgo era un privilegio personal que el rey otorgaba a una persona por sus servicios a la corona, mediante el cual sus posesiones pasan indivisibles a su primogénito. El mayorazgo de Belvís había sido concedido al 2º Señor de Belvís, Alfonso Pérez del Bote, en 1329).

A principios del siglo XV los bandoleros y saqueadores asolaron esta zona hasta la llegada de la Inquisición.

Hacia la segunda mitad del siglo XV, el castillo va siendo modificado al mismo tiempo que sufre distintos ataques, entre ellos, los protagonizados por las disputas entre los dueños del castillo, don Hernando de Monroy y su esposa doña Catalina Herrera, con los señores del castillo de Monroy (parientes suyos).

En una carta de los reyes católicos, fechada en 1480, se hace referencia al conflicto familiar entre Hernando de Monroy, señor de Belvís, y el otro Hernando de Monroy, su primo, señor de Monroy, en la cual se pone de manifiesto la denuncia del primero, señor de Belvís, quien reclama a su primo de Monroy los daños por los desmanes cometidos por su padre, Rodrigo de Monroy, ya fallecido, que unos 26 años antes había asaltado y robado este castillo de Belvís de Monroy.

Después de varias disputas, ambas familias se unieron por medio del matrimonio de sus 2 hijos, Isabel de Almaraz y Hernán Rodríguez de Monroy.

Como consecuencia de este matrimonio, la localidad, pasa a llamarse desde esta fecha como Belvís de Monroy. Aquí será reconocida como el mayorazgo de “Los Monroy”.

Precisamente, los escudos que se ven en la puerta de la fortaleza, con las armas de Monroy y Herrera, pueden ser de este Hernando de Monroy y de su esposa Catalina Herrera, por lo tanto de la segunda mitad del siglo XV.

El siglo XVII, con la Guerra de Sucesión, provocando un importante descenso demográfico. Este abandono provoca su desaparición, como otros tantos lugares del Arañuelo.

 

La fortaleza se levantó a base de mampostería, sillería y ladrillo y se construyó alrededor de la primitiva torre del homenaje, se distinguen 3 partes: la barrera (con torreones y cubos semicirculares), el castillo, recinto poligonal con torres alrededor de su estructura y una serie de dependencias residenciales del siglo XVI, que hicieron más habitable el edificio.

Sobre toda la fortificación, destaca la torre del homenaje, de planta cuadrada, (finales del s. XIII o principios del XIV), en esa zona además encontramos una primer recinto con una torre de planta triangular que se data en el s. XIV.

La torre del homenaje, todavía conserva restos del último piso y de lo que fueron algunos de sus elementos defensivos. En el siglo XV las ventanas sustituyeron a las almenas y en este mismo siglo se eliminó el sistema de cadalso de madera y se amplió la edificación con un nuevo piso. La torre estuvo almenada como demuestra una ménsula que recorre la parte superior de sus muros.

En la torre se abren ventanas. Alrededor de la misma se construyó una muralla de gran altura, que envuelve todo el inmueble, defendida por 7 torreones de planta semicircular adosados e incluso un baluarte triangular.

En el s. XVI se le añadiría la zona residencial, que es la más deteriorada del mismo. Así se realiza en su interior un patio, de planta rectangular, con columnas y arcos en 2 pisos. En el s. XVIII se construyeron nuevas dependencias, ya en ladrillo.

En el siglo XVI se construye un gran patio claustrado como si se tratara de un palacio urbano. Aunque está totalmente desmantelado, todavía se distinguen los plintos donde se colocaban las columnas y algunas ménsulas sobre las paredes laterales de donde arrancarían los arcos de la parte superior, por lo que podemos saber que se constituía con 4 galerías, formando un rectángulo, y con 2 pisos.

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