Castillo de Belalcázar o de Gafiq

BELALCÁZAR

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Belalcázar o de Gafiq
Población:
Belalcázar
Provincia:
Córdoba
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Belalcázar, también es conocido como castillo de Gahete o castillo de Gafiq o castillo de los Sotomayor y Zúñiga.

La historia del castillo ha ido transformando la naturaleza de la población, ya que en un principio fue un castillo romano, después un castillo árabe y finalmente de los Condes.

Lo población romana de Solia y estaba en el actual castillo de Belalcázar, siendo las murallas exteriores del mismo las de la ciudad de Solia.

Los árabes al conquistar España distribuyeron la península en provincias, ducados, o condados dándoles el nombre de “Cora”, en cuya delimitación territorial y capitalidad tuvo influencia la división eclesiástica en diócesis, conocida con el nombre de “reparto de Constantino“.  Entre las 21 Coras en que estaba dividido el territorio de Al-Andalus figuraba la de Fahs al-ballut (Campo de las bellotas) con capitalidad en Gafiq, territorio al cual se le llama hoy Valle de los Pedroches. La denominación Gafiq, pudo obedecer a una interpretación fonética del topónimo visigodo con que fuese nombrada la población, enmascarado con el de la tribu árabe que primero se asentó en ella, pues Ibn Hazm en su Yamhara, al relacionar los linajes de los descendientes de Adnan, o adnanies, tribu que poblaba la Arabia norte, dice “Gafiq” descendientes de Gafiq b. al-Sahid b. Alqama b. Akk b. Adnan: su casa en al-Andalus, es conocida por el nombre de este linaje, en el yawf, al norte de Córdoba”. Siendo uno de sus descendientes el emir de al-Andalus Abd al-Rahman al-Gafiqui, aunque de los adnanies gafiquies de que hay noticias se establecieron en otras comarcas españolas.

En esta región durante el emirato y califato, no se han realizado hechos de armas relevantes, pero en cambio de ella proceden personajes, que tuvieron gran resonancia histórica en la época omeya.

Se carecen de datos fehacientes para fijar la fecha exacta de la conquista de Gafiq, pero puede suponerse con bastante verosimilitud, que seguiría el ejemplo de Benquerencia, y una vez ocupada Córdoba por el rey castellano Alfonso VI, toda la “Cora” de Fahs al-Ballut pactaría con Fernando III la sumisión y entrega de la totalidad del territorio, y considerando que Gafiq era el punto fuerte en la defensa del Valle de los Pedroches y sobre todo el nudo de comunicaciones de Toledo a Sevilla y Córdoba, le dedicó una atención preferente asignándole un amplio término al efectuar las donaciones de las poblaciones limítrofes.

En 1226, Fernando III el Santo conquista la fortaleza de Capilla, y debido a la bravura de sus defensores, el rey les otorga el poder salir en paz con sus familias y enseres hasta el castillo de Gafiq o Gahete (Belalcázar). Así, el 9 de Septiembre de 1236 desde Toledo hace donación a la orden del Temple del castillo de Capilla, con la siguiente delimitación de término: “Hacia la parte del Guadiana sea el término de Capilla hasta los mojones del término de Muro, que es nombrado en el privilegio con sello de plomo que yo di al Arzobispo Toledano. Después divida el término de Capilla por la mitad con las Navas que son llamadas vulgarmente Navas del Cuerpo. Con Chillón divida por la mitad hasta la coronación de la sierra. Con Santa Eufemia divida por la mitad de tal modo que vengan por el mojón derechamente hasta el término de Gahet. Con Gahet divida el término de este modo: que Gahet tenga dos partes del término y permanezca la tercera parte para Capilla y los mojones estén derechamente por el alcor de la sierra que es llamada Dos Hermanas y desde esta sierra que es llamada Dos Hermanas estén los mojones hasta la mitad del camino que hay entre Capilla y Almorchón. Y Capilla y Almorchón dividan el término por medio y desde este mojón siga hasta la mitad de Capilla y Amasatrigo. Y Capilla y Amasatrigo dividan el término por medio y desde este mojón venga derechamente hasta el alcor de la sierra y por el alcor de la misma sierra siga hasta el término de Muro desde donde comienzan a estar limitados los términos

El 3 de Marzo de 1241, estando el rey en Córdoba, le otorga la Carta de Fuero, promulgada no en latín sino en “vulgare idiomate” y 36 días después estando en Toledo otorga nueva Carta en latín, y algo más amplia, pues en la 2ª dice, una vez traducida al castellano: “Así también, si los que residen de puertos allende tuviesen litigio con algún cordobés, vengan, promediando, a Ferrat los de Toledo para arriba, y a Gafet los de Toledo para abajo, y allí litiguen con él“.

El 25 de Abril de este año hace donación de Benquerencia a la orden de Alcántara, y al delimitar su término dice “que de cuanto se contiene desde Benquerencia hasta Gahet, en línea recta, que Gahet tenga dos partes y Benquerencia la tercera parte porque ciertamente está así dividido“.

En 1444, el rey don Juan II cede Gahete e Hinojosa don Guitérre de Sotomayor, y apenas medio año más tarde le otorga el título de vizconde de la Puebla de Alcocer, todo ello en agradecimiento por los servicios prestados a la corona en la defensa de Sevilla y la liberación de Carmona, Alcalá de Guadaíra y Córdoba, que habían sido asediadas y atacadas por el infante don Enrique. La lealtad y servicios de don Gutierre al rey quedaron reflejados en la leyenda que figuraba en un fresco de la ermita de Nuestra Señora de Gracia de la Alcantarilla del término de Belalcázar, donde figuraba el monarca diciendo a don Gutierre: «Si non fuera por vos, maestre don Gutierre, non fuéramos nos Rey de Castilla y León».

Además, el rey le concede la creación del Mayorazgo de Hinjosa y Gahete. Tras la batalla de Olmedo, el rey, vuelve a conceder nuevos territorios a don Guiterre, anexionando las localidades de Bélmez y Fuenteovejuna (entre otras), aunque más tarde las perdería su hijo Alonso de Sotomayor, que heredaría el mayorazgo. Don Guiterre sería el que mandaría levantar la suntuosa torre que podemos admirar en el castillo de Belalcázar.

Don Alonso se casaría con doña Elvira de Zúñiga (hija del conde de Ledesma, enemigo de su padre). A mediados del s. XV, el Concejo de Córdoba pide al rey Enrique IV que le sean devueltas las villas de Gahete e Hinojosa, Bélmez y Fuenteovejuna. Así en 1465 el rey manda que estas villas sean devueltas al Concejo. Al mismo tiempo el Concejo de Toledo pide la devolución de las villas de Alcócer y Herrera. Bélmez y Fuenteovejuna si serían tomadas por el Concejo de Córdoba, pero no así Gahete.

En 1466, Enrique IV, le concede a Don Alonso el título de conde de Belalcázar (cambiando el nombre del pueblo por la belleza de su castillo), aunque el Concejo cordobés no reconoce el título ni el nuevo nombre de la localidad, y seguirá en juicios por su jurisdicción hasta 1836.

El 1 de Junio de 1810 el gobernador general de la provincia, ordenó que se habilitase el castillo de Belalcázar para alojamiento de tropas francesas, las cuales lo ocuparon a últimos de este mes, dejando una guarnición con fuerzas de infantería y caballería, que totalizaba unos 200 hombres.

Los franceses realizaron obras casi todas de demolición para organizar mejor la defensa, y entre ellas desmontaron las almenas que coronaban la fortaleza, que al parecer estaban labradas en forma de flor de lis.

El 6 de Mayo de 1811 una división inglesa de 5000 hombres puso sitio al castillo, que estaba dedicado a almacén de Intendencia francesa, y guarnecido por 40 hombres del 51 Regimiento de línea al mando del teniente Charpentier. Los franceses abandonaron definitivamente el castillo el 28 de Agosto de 1812.

Los vecinos de Belalcázar temiendo una nueva invasión de los franceses, solicitaron de la condesa de Belalcázar, que fuesen desmanteladas las torres de la fortaleza, a lo que accedió la señora, y abusando de este permiso, comenzaron a demoler inconsideradamente, primero el palacio y después el castillo, aprovechando los materiales en la construcción y adorno de algunas casas de la villa.

 

El arroyo Gahete circunda en casi todo el perímetro de la Alcazaba, haciendo de foso defensivo natural. En distintos lugares se encuentran restos de esclusas, con las que cortaban la corriente a conveniencia, para llenar los fosos o para reponer los aljibes.

Todo el cerro en el que se asienta la fortaleza, está amurallado, formando un recinto de tapiería con los ángulos protegidos por torres de planta cuadrangular y otras espaciadas con una cierta regularidad.

Adelantadas sobre el arroyo había torres albarranas, que se unían a la muralla por otra saliente. De estas hay 2, una la más antigua con cámara y la otra que está unida a la alcazaba por un gran arco la mitad de piedra y la mitad de ladrillo, está desmochada y era un tomadero de agua avanzado sobre la corriente, en su espesor tiene un pozo.

La primitiva población ocupaba el recinto de la alcazaba y fue extendiéndose hacia el Sur, quedando ésta, como arrabal con el nombre de Villacerrada.

El castillo del siglo XV está centrado en la plataforma y en la cúspide del monte, se eleva el castillo de los Sotomayores, de planta casi cuadrada, compuesta de 8 torres altísimas de planta cuadrada, unidas por lienzos de muralla.

4 torres están en las esquinas y 4 en los centros de los costados, descollando sobre todas la del homenaje.

En los costados Este y Sur está al descubierto el anchísimo y profundo foso, que los señores de Belalcázar abrieron en el espesor de la cantera pizarrosa que constituye aquel monte.

Toda la construcción es de sillares de piedra granítica, destacándose perfectamente en el despiezo, las marcas de los canteros (muy repetidas) y de las cuales algunas pueden tener valor histórico, pues sus inscripciones dan a conocer, que los obreros eran muchos moriscos o mudéjares que estampaban signos arábigos.

El costado Norte de la fortaleza, comienza por una torre situada al extremo Este y es una de las 4 esquinas del cuadrilátero, su planta es cuadrada de 7,20 metros de lado y 22 de altura hasta los matacanes, con un hueco de ventana próximo a éstos. A continuación, sigue un lienzo de muralla de 17 metros de longitud, 2,8 metros de ancho y 18 metros de altura, que enlaza con la segunda torre. En esta cortina está la única puerta que hoy tiene el castillo y es de arco semicircular con molduras y recuadro.

Encima de la puerta y a bastante altura hay una lápida de jaspe azul, que si ha tenido alguna inscripción no es ya legible, a su derecha aparece el hueco de una posible ventana destruida totalmente.

La segunda torre o central de esta fachada es de planta rectangular de 8,60 metros por 11 metros, por la parte saliente de la muralla es de sección cuadrada, tiene una saetera en la parte inferior y ventana en la superior, y su altura es análoga a la primera, continúa un lienzo de muralla de 16 metros de longitud con 2 huecos bajos y uno alto, de lo que en su día fueron ventanas, que enlaza con la torre  del extremo Oeste de sección cuadrada y análoga a la primera, con dos ventanas al Norte y una al Oeste.

De las torres 5ª a 7ª corre la mura Sur, simétrica y de las mismas características que la Norte, pero con la particularidad de tener adicionado un palacio renacentista, que comenzando su fachada en la arista exterior de la sexta torre sigue paralela a los lienzos de muralla, durante 25 metros, tuerce en ángulo recto envolviendo en este ángulo a la 7ª torre para terminar 23 metros más allá en la arista exterior de la octava torre.

El costado Este de la fortaleza se extiende desde la torre 7ª a la 1ª, descollando en su centro la impresionante torre del homenaje. Es de planta cuadrada con unas dimensiones de 17 metros de lado y 47 metros de altura (considerándose la más elevada de toda la península ibérica). En sus 2 primeros tercios ofrece una disposición cilíndrica al redondearse las esquinas, compensándose esa diferencia a través de unos elementos escalonados de figura piramidal.

El rasgo definitivo de este cuerpo alto son las garitas cilíndricas que, alternativamente, largas y cortas, se adosan a los costados y en las esquinas. Sus superficies se aprovechan para unos gigantescos escudos de los Sotomayor con bandas traqueadas.

Adosado a la fortaleza, bordeando el ángulo desde la torre del homenaje, se levantó un palacio renacentista en 1539 con la supervisión de Hernán Ruiz I y ejecución de un maestro local.

El palacio posee una fuerte simbología de carácter humanista. Actualmente se encuentra arruinado, pero aún pueden verse las galas platerescas que embellecen los marcos de sus ventanas, muy parecidas a las que hay en la sacristía de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque.

La plaza de armas estaba rodeada por todos sus lados menos el oriental, por una galería sostenida de arcos al gusto gótico, y en el centro aflora la boca de un profundo aljibe que ocupa gran parte de su extensión.

Con respecto a la puerta de entrada, tras pasar una primera puerta se accede a otra puerta y más allá aparece el amplio patio de armas, decorado con arcos.

En el recinto amurallado exterior se tienen documentadas continuas actuaciones de reforma y ampliación a lo largo de todo su tiempo de uso, desde el siglo IX hasta el XVI. La altura media de los lienzos debía de ser de unos 8 metros, aunque en la actualidad presentan en su mayoría entre 2 y 6 metros de alzado. Algunos tramos han desaparecido prácticamente en su totalidad, al igual que alguna de las 21 torres que posee. Hasta 2018 el deterioro continuaba avanzando y seguían produciéndose derrumbes de más tramos de muralla.

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