Castillo-Alcázar de Tudela

Tipología:

Nombre del Castillo:
Castillo-Alcázar de Tudela
Población:
Tudela
Provincia:
Navarra
Estado:
Restos
Datos de Interés:
El castillo alcázar de Tudela estaba situado en el cerro de Santa Bárbara, en una posición altamente estratégica durante el tiempo que fue frontera entre 2 civilizaciones (la musulmana y la cristiana). La fortificación estaba defendida de modo natural por el río Mediavilla que hacía de foso natural por el sur y por el río Ebro al este, quedaba el oeste como única zona de difícil defensa natural, donde se construyeron las murallas.

El cerro de Santa Bárbara, por su posición, ha estado habitado desde la época hallstática (siglo V. A.C) o desde la época romana, la época musulmana y hasta la época cristiana.

El origen del antiguo castillo tudelano es desconocido. Aunque parece ser que antes de que Amrús ben Yusuf llegara a la ciudad, sobre el cerro de Santa Bárbara ya existía una destacada y estratégica fortaleza.

Algunos documentalistas sugieren que existía en tiempos de Leovigildo (siglo VI), como fortificación defensiva en las guerras de los cascones y francos contra los visigodos. Otros retroceden el origen de la fortaleza a la época romana, y lo vinculan con el propio origen del nombre de la ciudad de Tutela (diosa romana de la protección y de la defensa) y que luego se modificará a Tudela. Pero no será hasta la época musulmana, cuando se reconvertiría en un importante Alcázar, de la cual, fue desarrollándose la Medina Al-Tutilis.

 

Casi con toda seguridad que fuese construido sobre otra construcción anterior en el siglo IX en la primera década del siglo IX, entre el año 803 y 804, por iniciativa del muladí oscense Amrús ben Yusuf, general del emir de Córdoba Al-Hakam I, al ser enviado por este emir a la marca superior, la cuenca del Ebro, para vigilar a los Banu Qasi y a sus partidarios cristianos del reino de Pamplona.

En medio de la época de los Banu Qasi, la medina “Al Tutilis” creció hasta el río Queiles, por lo que la muralla tuvo que ser ampliada durante el siglo X hasta alcanzar ese siguiente foso natural, la población creció tanto, que tuvieron que ampliar la ciudad, siendo en este periodo cuando tiene lugar la llegada de los judíos a Tudela, llegando a ser la judería más importante del reino, instalándose en el Sudeste, entre la Catedral y el Queiles, dando nombre a la Judería Vétula.

En el momento de la reconquista de Tudela por Alfonso I el Batallador (1073-1134) y en la capitulación suscrita con los moros, el rey ofreció a éstos respetar sus bienes, formas de vida y estatuto jurídico, aunque al cabo de un año debían instalarse, bajo su protección, fuera de la muralla en el suburbio.

La futura Morería, ensanche meridional del casco urbano hacia el término de Velilla.

También se garantizó amparo a los judíos fugitivos en un primer momento, y se les otorgó el fuero de Nájera, por el que siguieron habitando de momento la denominada judería «vétula», al menos hasta el 1170 en que Sancho el Sabio ordenó su traslado al castillo.

Un nuevo privilegio «Tortum per tortum», concedido por Alfonso I el 17-08-1127, asignó a los pobladores de Tudela un amplio término de libre aprovechamiento de aguas, pastos, leña y materiales de construcción, garantizó su libertad de comercio y reforzó la jurisdicción local incluso en casos de violencia (tortum) cometida contra un vecino en otros lugares; los «veinte mejores hombres» elegidos por la comunidad debieron jurar la observancia de estos fueros.

 

La restauración cristiana de la ciudad comportó una rápida proliferación de establecimientos eclesiásticos. Aparte de Santa María Magdalena y la colegiata de Santa María, a comienzos del siglo XIII existían las iglesias de San Nicolás, dada a Oña (1131) y convertida en priorato benedictino, San Pedro, bajo el castillo, San Miguel, San Jaime o Santiago, San Jorge, San Salvador, San Julián y la Santísima Trinidad o Santa María de las Dueñas, primera sede de las monjas cistercienses de Tulebras.

En 1150 comenzó a reinar Sancho el Sabio, uno de los soberanos que más cariño profesó a Tudela, gustando permanecer los inviernos en ella, concediéndole numerosos favores y privilegios. En su reinado comenzó a construirse la catedral (1168). También este monarca ordenó el traslado de la judería vétula al castillo.

La figura de Sancho VII el Fuerte (1194-1234) también ha sido muy querida en Tudela donde se dice que nació y murió. En 1212 participó en la Batalla de las Navas de Tolosa, según la tradición el rey navarro se distinguió por su valor y las cadenas que trajo como botín de guerra pasaron desde entonces a ser elemento del escudo de Navarra. Un fragmento de ellas puede admirarse en el retablo mayor de la catedral de Tudela.

En lo alto de Santa Bárbara, encerrado en la antigua alcazaba, convertida en castillo, pasó los largos años de su ancianidad y allí tuvo que subir Jaime I de Aragón para firmar el incumplido acto de prohijamiento mutuo (1231).

Muerto el rey sin descendencia directa hereda el reino un sobrino de Sancho de dinastía francesa: Teobaldo I de Champaña. Su sucesor Teobaldo II proyectó la construcción de una universidad en Tudela en 1259.

Durante los 300 años de pertenencia a la corona de Castilla dentro del reino de Navarra (desde 1518 al 1837), Tudela había ido acumulando además las instituciones propias de una ciudad compleja. Tudela fue además cabeza de Diócesis desde 1783 hasta 1851.

Alejada de la frontera francesa, Tudela no sufrió como las poblaciones septentrionales de Navarra las guerras con la nación vecina, salvo la de la Independencia (1808-1813), en la que desempeñó un papel importante por su propia envergadura como ciudad y por su papel de antesala de la plaza de Zaragoza.

La fisonomía de la ciudad comenzó a cambiar como consecuencia de la exclaustración y desamortización eclesiástica de los años treinta del XIX. Algunos de los conventos así suprimidos habían pasado a desempeñar funciones sociales de tipo benéfico o estaban convertidos en edificios privados.

 

La Alcazaba contaba con unos cortes naturales del monte casi verticales y el río Ebro hacía de foso natural. Su extensión no debía ser excesiva, pero si lo suficiente para albergar una amplia guarnición.

Estaba doblemente amurallado en todo su recinto. Una de estas murallas circundaba la parte alta del monte y otra la parte baja, ambos recintos protegidos por fosos naturales o artificiales.

-La muralla baja servía de recinto exterior de la ciudad en 2 tercios de su perímetro, correspondiendo 1/4 del perímetro de la ciudad a la parte que daba directamente al río Ebro.

-Existía una tercera muralla muy fortificada que envolvía el torreón principal, la correspondiente a la alcazaba propiamente dicha.

El torreón principal central de La Alcazaba se llegó a conocer, en época cristiana, como la «Torre de Don Mejón». Además de este torreón central, las murallas del castillo tenían numerosos torreones de vigilancia.

La muralla principal de Tudela tenía 7 puertas, seguramente todas en forma de arco de herradura (Puerta de Albazares, Puerta de Zaragoza, Puerta del Mercado, Puerta de Calahorra, Puerta de Leza, Puerta de Ribotas, Puerta de Gazoz). La muralla que daba al Ebro, entre el puente y el punto que luego ocupó la Iglesia de la Trinidad, había 9 torreones. Entre ese punto y la puerta de Calahorra (límite entre la muralla externa de la alcazaba y la de la ciudad) había otros 6 torreones.

El acceso principal estaba mirando a la ciudad, en época cristiana, era llamada “Puerta de Ferrenna».

El foso del castillo fue excavado para conseguir una mayor profundidad y aumentar la inexpugnabilidad, dejando la muralla colgada durante este breve periodo de tiempo.

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