Alcázar de Segovia

Alcázar de Segovia

Tipología:

Icono_Alcazar

Nombre del Castillo:

Alcázar de Segovia

Población:

Segovia

Provincia:

Segovia

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

No está confirmada la presencia de un castillo musulmán o anterior sobre el promontorio en que se levanta el Alcázar. La conquista en el año 1085 de la ciudad de Toledo por parte del rey de Castilla y León Alfonso VI (entre 1072-1109) permitió la repoblación de la ciudad con gentes venidas del norte, realizada hacia el 1088 por Raimundo de Borgoña y el obispo de la diócesis Pedro de Agen.

La primera referencia que se tiene de una fortificación es del año 1122 en que se menciona un castro sobre el Eresma. En 1155 ya se le cita con el nombre de Alcázar (del árabe Al Qasr).

Las primeras noticias ciertas que tenemos del Alcázar corresponden al rey de Castilla Alfonso VIII (entre 1158-1214) y su esposa Leonor de Plantagenet cuando instalan su corte o residencia Real en el Alcázar. De esta época pueden corresponder los restos de arcos románicos que se pueden ver con cierta dificultad en el Patio de Armas.

El segundo rey que estableció su corte en el Alcázar fue Alfonso X el Sabio (entre 1252-1284) que pasó largas temporadas en este lugar y a quien se le atribuyen algunas leyendas o historias ocurridas en el castillo. Este rey convocó Cortes del Reino en el Alcázar en 1258 y 1278.

Una de las leyendas atribuidas al rey Sabio, es la que nos cuenta que, habiendo establecido su observatorio astronómico en una de las torres, cayó un rayo sobre ella matando a varios sirvientes, pero saliendo el rey ileso. El franciscano fray Antonio de Segovia atribuyó el hecho a un castigo divino por la soberbia del rey que había efectuado unos comentarios que ponía en duda la perfección del orden celeste. “Si Dios me hubiera consultado, el mundo hubiera salido mejor”. El rey arrepentido se confesó ante el franciscano y como penitencia colocó un cordón en escayola de la orden de San Francisco en la sala que desde entonces recibe el nombre de Sala del Cordón.

Enrique II (entre 1369-1379), primer rey de la dinastía Trastámara hizo del Alcázar su corte casi permanente, de hecho, uno de sus hijos el infante Pedro dice la leyenda cayó desde la Sala de Reyes. Según esta leyenda, al ama de cría que se encargaba del cuidado del infante Pedro Enríquez (era hijo natural), se le cayó el niño de pocos meses por una de las ventanas del Alcázar, desesperada la mujer se lanzó al vacío detrás del niño. Se sabe con certeza que esta leyenda es falsa pues en el momento de la muerte del infante en 1366 este debía tener doce años.

El hijo y sucesor Juan I (entre 1379-1390) continuó con la corte en Segovia y convocó Cortes en 1383, 1386 y 1390. Será con otro Trastámara, el rey Enrique IV (entre 1454-1474) cuando el Alcázar alcance su máximo esplendor y riqueza decorativa. La sucesora de Enrique IV, Isabel la Católica (entre 1474-1504) pasó temporadas en el Alcázar, de hecho, de este castillo salió hacia la Iglesia de San Miguel de Segovia para ser coronada Reina de Castilla.

Todavía en vida de Isabel la Católica, el centro de poder se desplaza de Segovia. Carlos I (entre 1517-1556) se ve obligado a luchar contra los comuneros que se han refugiado en el Alcázar. Su hijo Felipe II (entre 1556-1598) se alojó en el Alcázar e incluso contrajo matrimonio con Ana de Austria en la capilla del castillo, pero con el establecimiento de la capital en Madrid y la construcción del Monasterio del Escorial como Panteón Real y centro de la vida cortesana, el Alcázar cayó en el olvido de una manera paulatina.

En 1764 el rey Carlos III (entre 1759-1788) establece en el Alcázar el Colegio del Real Cuerpo de Artillería. Un incendio ocurrido el 6 de marzo de 1862 destrozo el castillo, la Academia de Artillería cambió de sede y el Alcázar quedó desocupado. En este incendio ardieron prácticamente todas las techumbres y artesonados de madera del Alcázar, pero gracias a las pinturas que en 1844 había realizado José María Avrial Flores pudieron ser reconstruidas en su integridad.

Después del incendio se usó, como Archivo General Militar, función que todavía cumple en la actualidad. En 1882 comenzó la restauración del edificio que se encontraba medio en ruinas y que se han prolongado hasta el último tercio del siglo XX.

A lo largo de su historia ha sufrido diversos usos no estrictamente militares o palaciegos. Muchos hechos históricos han ocurrido entre sus muros y muchos personajes importantes han paseado por sus salones. Fue prisión de Estado y en él pasaron sus días y algunos otros fueron ejecutados gentes de la más alta alcurnia de Castilla. En el Alcázar fue proclamada como reina de Castilla, Isabel I la católica y en este castillo contrajeron matrimonio el rey Felipe II con su cuarta esposa Ana de Austria en 1570. En el Alcázar fue recibido por los reyes Isabel y Fernando, Cristóbal Colón, aquí se alojó Jorge Manrique, poeta autor del bello poema “Coplas de la muerte de mi padre“.

 

La entrada al Alcázar se realiza a través de un puente de piedra realizado en tiempos del rey Felipe II. Con anterioridad este puente no era de piedra, era de madera y levadizo, lo que facilitaba en gran medida la defensa del Alcázar. Este puente salva un foso de 26 metros de profundidad que separa el castillo de la ciudad. Este foso en origen era natural, pero poco a poco se fue excavando y usando sus piedras como material de construcción del castillo. Sobre el dintel de la puerta podemos ver las armas del rey Felipe V de Borbón.

Nada más traspasar la puerta nos encontramos con la torre de Juan II que domina todo el conjunto y es la más alta de todo el castillo.

La entrada se dispone en una pequeña muralla que antecede a la torre de Juan II y cuya parte superior recibe el nombre de Galería de Moros, ya que según se dice por ella realizaba vigilancia la guardia mora del rey Enrique IV.

El interior del Alcázar se articula alrededor de 2 patios, el de Armas el más cercano a la torre de Juan II y el del reloj, más cercano a la Torre del Homenaje situado en el punto más lejano de la entrada. El patio de armas tiene su origen en el siglo XII-XIII aunque como veremos fue rehecho en el siglo XVI.

En 1598 el arquitecto Francisco de Mora, discípulo de Juan de Herrera realizó una fuerte transformación en el aspecto exterior e interior del castillo. Al exterior destacan los tejados de pizarra y los chapiteles cónicos de las torres que le dan su configuración característica. Estos son obra de Gaspar de la Vega (1523-1575) por encargo del rey Felipe II.

En el lado opuesto a la Torre de Juan II encontramos la Torre del Homenaje y a sus pies el patio conocido como del Reloj. Una escalera realizada por Francisco de Mora sube por el interior de la misma y lleva a las habitaciones superiores. También de esta época y este arquitecto es la modificación del patio de armas de su anterior estructura gótica por otra formada por dos cuerpos de arquerías superpuestas: la inferior de pilares y arcos de medio punto y la superior de pilares y arquitrabes.

La Torre del Homenaje es de planta rectangular y de menor altura que la de Juan II, tiene cuatro estilizadas torres circulares en cada uno de sus ángulos y una torre semicircular adosada a la parte posterior. En los muros de la Torre del Homenaje se abren diversas ventanas geminadas y otras tantas semicirculares en las diversas torres auxiliares que la componen.

El primer rey del que se tiene constancia que efectuó obras en el interior del castillo fue Alfonso X el Sabio (entre 1252-1284), amplió habitaciones y habilitó nuevos salones de gran lujo. Pero los reyes que más atención prestaron al Alcázar fueron los de la dinastía Trastámara y el rey Felipe II que le dio su actual configuración.

Otro rey, Juan II levantó la torre principal que lleva su nombre y efectuó reformas en el interior del palacio. Su hijo Enrique IV el Impotente (entre 1454-1474) enriqueció el interior de las habitaciones con la construcción de artesonados y el mejoramiento interior a base de elementos decorativos de gran lujo, pavimentos de alabastro, mobiliario, estucos, tapices, decoración con los escudos de Castilla y León y estatuas de los reyes que le precedieron.

Torre de Juan II. Levantada por el rey Juan II (entre 1406-1454) de quien toma el nombre. De planta rectangular y 80 metros de altura, se articula en 3 cuerpos horizontales separados por líneas de imposta o cordones, el cuerpo superior de mayor altura que los 2 inferiores.

El cuerpo superior se protege por almenas blasonadas con escudos de Castilla y 12 torreones circulares denominados escaraguaitas con decoración de escamas en lugar de almenas.

Encontramos 4 torreones en los lados más anchos y 2 en los lados cortos del rectángulo y son obra de Juan Guas. Los muros de la torre de Juan II se decoran con arabescos o esgrafiados sobre el enlucido del muro y una serie de balcones-miradores góticos en el tercer cuerpo que logran mitigar en gran medida el aspecto militar de la torre. En los balcones miradores se abren unas saeteras en forma de cruz. Al rey Juan II hay que atribuirle el levantamiento de la torre sobre otra anterior, pero es Enrique IV e Isabel la Católica quienes coronaron la torre y le dieron su altura y forma actual. La subida se realiza por una escalera de caracol de 152 escalones.

Algunas de las salas de esta torre eran utilizadas como mazmorras, algunos personajes pasaron por este lugar cuando el Alcázar era usado como Prisión de Estado.

Entre los prisioneros célebres destacan don Álvaro de Luna (1390-1453) válido del rey Juan II, ejecutado el 2 de junio de 1453 por orden Real, el conde de Treviño y don Francisco de Guzmán y Zuñiga, Marqués de Ayamonte, ejecutado el 12 de diciembre de 1648 por conspirar contra el Rey.

En el frontal de la torre destaca una ventana de estilo almohade realizada en el siglo XIII recientemente restaurada y que proviene de la construcción primitiva.

El patio de armas, de planta cuadrangular irregular, se encuentra porticado en 3 de sus lados con 2 alturas.

La planta inferior se resuelve a base de arcos de medio punto apoyados en pilares, mientras que el segundo piso se estructura en una galería adintelada apoyadas en pilares que soporta la techumbre. En el lado que no está porticado se puede adivinar la arquería románica del antiguo Alcázar. En el centro encontramos una gran fuente de taza realizada en una sola pieza. Este patio también conocido como Patio de Honor, ejerce de distribuidor principal al resto del palacio.

Sala de los ajimeces, Sala de los caballos o Sala del Palacio Viejo. Es una de las más antiguas del Alcázar, remontándose su comienzo al siglo XII con el rey Alfonso VIII. Tiene su entrada desde el patio de armas y debe su nombre a las cuatro ventanas dobles o ajimeces que antes de las reformas efectuadas por Enrique IV recaían al exterior del Eresma en tiempos del rey Alfonso VIII. Esta sala es por tanto una de las que se corresponden con el primitivo Alcázar. Conserva algunos restos de pinturas mudéjares de color rojo sobre fondo blanco. Las ventanas que aquí se pueden encontrar son de las conocidas como festejadores pues en ellas se sentaban los prometidos a conversar.

El espacio entre las ventanas se decora con un zócalo de azulejos de estilo mudéjar del siglo XIII procedente de una vivienda del barrio de las canonjías de Segovia, y que fue colocado en este lugar durante las reformas de rehabilitación del palacio en el siglo XX.

Sala de la Chimenea. También conocida como Sala de Felipe II o del Consejo. Tiene su entrada por la Sala de Ajimeces, es una pequeña sala cuadrangular que servía de reunión del consejo y despacho. Una chimenea de granito permitía caldear la habitación de donde toma su nombre. El zócalo de la sala es de cerámica de Talavera. Esta sala procede de la ordenación palaciega realizada por Felipe II.

Sala del Trono o del Solio (trono con dosel). Esta sala, de planta cuadrangular y 8 metros de lado, corresponde a la ampliación realizada por Enrique IV de Trastámara en el siglo XV. Su actual configuración es una recreación que ha querido ser fiel a la forma que debió tener en tiempos de los Reyes Católicos. La sala se cubre con una cúpula octogonal mudéjar traída desde la Iglesia de Santa María de Urones de Castroponce (Valladolid), obra de Xadel Alcalde ya que la original del Alcázar ardió en 1862.

Esta era también obra de Xadel Alcalde, realizada en 1456 en tiempos del rey Enrique IV. En el muro se alza un estrado simulando el trono o solio de los Reyes Católicos con su gran escudo y la divisa “Tanto monta“. En una de sus ventanas podemos ver una vidriera realizada por Carlos Muñoz de Pablos en el siglo XX representando a Enrique IV a caballo. Las sillas de madera son regalo del rey Alfonso XII (entre 1874-1885).

El friso decorativo que corre bajo la techumbre, es la original en yeso del edificio, en ella se podía leer una inscripción que decía:

 

Esta cuadra mandó faser el muy alto e muy poderoso ilustre señor el rrey don Enrique el quarto, la qual se acabó de obrar en el anno del nascimiento de nuestro señor Jesu Cxpto, de mili e quatrocientos e cinquenta e seis annos, estando el señor rrey en la guerra de los moros, quando gano á Ximena, la qual obra fiso por su mandado Francisco de Avila mayordomo de la obra, seyendo alcaide Pero de Muncharas criado del rrey, la qual obra ordenó e obró maestro Xadel Alcalde.

 

Otra sala es la conocida como La Galera o de los Embajadores, conocida con este nombre por el artesonado que fue pasto de las llamas en 1862 y que recordaba el casco de un buque invertido. Es una gran sala rectangular de 21,5 x 8 metros. En esta sala esperaban los embajadores a ser recibidos por el rey y también era usada como salón de ceremonias y antesala del Trono.

Esta sala fue mandada construir en 1412 por Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III el Doliente (entre 1390-1406) mientras era menor de edad su hijo Juan II. Al ser una ampliación, el muro izquierdo conserva el esgrafiado que decora el exterior de todo el palacio ya que con anterioridad este muro daba al exterior del acantilado.

Destaca un gran mural realizado en la década de los ochenta del siglo XX, que representa la coronación de la reina Isabel la Católica el 13 de diciembre de 1474. La coronación de Isabel I tuvo lugar en la Iglesia de San Miguel de Segovia, y salió de este Alcázar para ser coronada donde se encontraba en el momento de la muerte de su hermanastro. Los personajes retratados son verdaderos rostros de segovianos que en el momento de la pintura destacaban en el mundo de las artes y las letras y eran por todos conocidos. Abierto en el muro formando parte de la pintura mural una puerta comunica con la Sala de Piñas. El mural es obra del pintor segoviano Carlos Muñoz de Pablos, quien además fue el encargado de realizar la mayoría de las vidrieras que decoran las ventanas.

De las 2 vidrieras de esta sala, una representa al rey Enrique III el Doliente con su esposa Catalina de Lancaster a quien se le debe la construcción de esta sala. En otra vidriera vemos en el centro a Enrique II y a ambos lados: el asesinato de Pedro el Cruel por parte de su hermanastro Enrique II, y la muerte del hijo de Enrique II a consecuencia de una caída de caballo. Las vidrieras están basadas en miniaturas realizadas por Hernando de Ávila en el siglo XVI, cuyos originales se conservan en el Monasterio del Escorial.

La techumbre es de principios del siglo XX pero es copia exacta de la original que desapareció en el incendio de 1862. Por debajo de la techumbre corre un gran friso mudéjar de yeserías formado por tres líneas, la central adornada con un grupo de figuras geométricas y escudos heráldicos, la línea inferior recoge una plegaria y letanía en latín y la línea superior tiene una leyenda en castellano antiguo que dice:

 

Esta obra mandó faser la muy esclarecida Señora rreyna dona Catalina [de Lancáster], tutora rregidora madre del muy alto é muy noble esclarecido Señor rrey don Juhan [II] que Dios mantenga e dexe vevir e rreynar por muchos tiempos e buenos, amen. E fisola faser por mandado de la dicha Señora rreyna Diego Fernandes, vecero de Arebalo vasallo de dicho Señor rrey. Acabóse esta dicha obra en el anno del nascimiento de nuestro Señor Jehu Xro. de mili quatrocientos e doce annos. En el nombre del Padre e del Fillio e del Espíritu Sancto, amen. Señor Jehu Cpo. lo protesto delante de la vuestra Sanctisima magestat que en este día e por siempre jamás yo quiero vevir e morir en la vuestra sancta Fe Católica, amen. Reparólo el rrey don Phelipe Z, anno de 1592.

 

Sala de las Piñas. Debe su nombre al artesonado que cubre la sala ya que este se encuentra decorada con 392 piñas doradas que cuelgan de la techumbre. Un friso de yesería mudéjar dice:

 

Esta Cámara mando faser el muy alto e muy poderoso esclarecido Principe don Enrrique [después Enrique IV] filio primogénito del muy alto e muy poderoso esclarecido Principe e Señor el rey don Juhan de Castilla e de León el segundo. La qual se acabo de obrar en el mes de noviembre del anno del nuestro Señor Jehu Xpo. de mili e CCCC e L e í annos.

En esta sala encontramos una vidriera de Carlos Muñoz de Pablos representando al rey Alfonso VIII montado a caballo y detrás a su hija Berenguela.

Alcoba del rey. Esta pequeña sala ofrece una recreación idealizada de lo que fue la alcoba del rey Juan II. Una cama del siglo XVI con dosel nos retrotrae a la época medieval. Una puerta con arco apuntado decorada con yeserías permite la comunicación entre esta sala y la Sala de Ajimeces. Las 2 puertas que tiene son reproducciones neo-mudéjares del siglo XIX tomadas como modelo del Palacio Real de Enrique IV en el barrio de San Martín de la ciudad de Segovia.

Sala de los Reyes. Toma su nombre de la serie iconográfica de reyes españoles que decora la sala en su parte alta. Fue comenzada en tiempos del rey Alfonso X el Sabio (entre 1252-1284) aunque su configuración definitiva y su terminación fue en 1596 con el rey Felipe II.

4 ventanas iluminan su interior, en uno de los balcones hay marcada una cruz ya que según la leyenda desde ese balcón cayó accidentalmente al precipicio el hijo del rey Enrique II, el infante don Pedro. También en esta sala se conservaba la sarga pintada con escenas de la batalla de Higueruela y que sirvió de modelo para pintar el fresco que hoy día puede verse en la sala de las batallas del Monasterio del Escorial. En la actualidad esta sarga se ha perdido sin saber exactamente qué fue de ella.

La sala se cubre con un artesonado a base de hexágonos y rombos con una gran piña central. Por debajo del artesonado corre un friso formado por cincuenta y 2 tallas policromadas de los reyes astures, leoneses y castellanos-leoneses desde Pelayo hasta Juana la Loca. Todas las figuras aparecen en posición sedente, todas bajo doseletes dorados rematados por blasones reales. Los reyes aparecen con su nombre, los atributos por los que son conocidos y bajo ellos una pequeña biografía de los mismos. En cuatro nichos abiertos en el muro sobre las puertas, encontramos las figuras de Fernán González (primer conde independiente de Castilla), El Cid Campeador, Fernando VI y a Enrique de Borgoña. El friso es obra de primeros del siglo XX aunque es copia fiel del original.

Patio del Reloj. Es el segundo patio alrededor del cual se articulan todas las dependencias del Alcázar. Recibe su nombre por el reloj solar que podemos encontrar en uno de sus lados. Sobre la puerta que accede a la escalera que sube a la Torre del Homenaje podemos ver el escudo imperial de Carlos I, traído hasta este lugar desde las ya desaparecidas murallas de Segovia. Por el interior de los muros de este patio podemos ver el característico esgrafiado segoviano con manchas negras que no son mas que escorias de hierro utilizadas en la construcción del edificio.

Capilla. Desde el patio del reloj se accede a la antecapilla y desde esta, a la capilla que se encuentra protegida por una reja de hierro renacentista salida del taller de Cristóbal de Andino (siglo XVI). Se cubre por una techumbre mudéjar de finales del siglo XV traída hasta este lugar a principios del siglo XX desde Cedillo de la Torre (Segovia). Aquí se casaron Felipe II y su cuarta esposa Ana de Austria.

Sala del cordón. De 3 X 10 metros, es una sala estrecha pero muy alargada. Para llegar a ella hay que pasar por una antesala que recibe el nombre de Camarín de la Reina o Tocador de la Reina. Se cree que desde este camarín se inició el incendio que devastó el palacio en 1862. El nombre del cordón le viene porque la sala estaba adornada con doce cordones de San Francisco de Asís que alternando con los blasones reales decoraban los muros de la sala. Esta sala era usada como despacho de los Reyes en su actividad diaria. La decoración del cordón fue mandada hacer por el rey Alfonso X el Sabio.

Torre del Homenaje. Construida en el siglo XIII y remodelada por Felipe II, de planta prismática, dispone de algunas torrecillas adosadas a su estructura. Situada en el extremo opuesto a la Torre de Juan II, domina esta sobre el Patio del Pozo (también conocido como Patio de los Reyes o Terraza de los Reyes) y también sobre el Patio del Reloj. El nombre de patio del pozo lo tiene porque debajo del brocal se sitúa el aljibe que almacenaba el agua en caso de asedio y además en este lugar finaliza el recorrido del acueducto romano.

Una de las salas se ha habilitado como Armería o Sala de Armas donde se reproducen armaduras y armas de época medieval. Destacan por su gran vistosidad las armaduras tanto de caballeros como de caballerías, aunque hay que hacer notar que este tipo de armaduras no eran de guerra, ya que solo se usaban en justas y torneos.

Una torre semicircular se adosa a la parte posterior de la Torre del Homenaje, en ella se guardaba el tesoro de la corona de los reyes castellanos-leoneses. La entrada actualmente está protegida por una reja de ventana de estilo románico del siglo XII traída desde una vivienda particular de Segovia.

A los pies de la Torre del Homenaje en su parte externa, encontramos un pequeño jardín de estilo almohade, diseñado de Herranz Cano. Desde este punto podemos alcanzar el garitón de proa, punto más lejano del Alcázar. También, un alargado paso de ronda almenado acaba en una pequeña torrecilla con chapitel de pizarra que recibe el nombre de torre Albarrana.

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