Torre-Palacio de los Varona

VILLANAÑE IV

Tipología:

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Nombre del Castillo:

Torre-Palacio de los Varona

Población:

Villanañe

Provincia:

Álava

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

El edificio consta de tres periodos arquitectónicos. En un principio hubo una torre de madera que se quemó. La Torre actual que se puede observar hoy es del siglo XIV, estilo Castellano Señorial, y un siglo después, siglo XV, se añadió el palacio Gótico Renacentista.

La imponente Torre-Palacio de los Varona, espectacular ejemplo de arquitectura militar de su siglo y de la que se dice que es la mejor conservada de Álava, se alza sobre una planicie, que le permite destacarse, dominando las tierras circundantes.

El edificio forma un sólo conjunto histórico en el que caben distinguir dos partes: el Palacio y la Torre, ésta con ajustada sillería. Se puede considerar todo ello como el conjunto fortificado mejor conservado de Álava, y que recientemente ha sido restaurado.

Destaca en uno de los lados del recinto, la torre, rematada en los ángulos por garitones prismáticos apeados por modillones, teniendo en la pared del sur un matacán. La cubierta es a cuatro aguas cuyos aleros cubren la zona almenada.

El Palacio se le adosa por dos de sus lados, estando la edificación rodeada por un muro almenado y un foso con agua. Recientemente restaurada, conserva un interesante archivo familiar.

La historia cuenta que allá por el año 680 un almirante visigodo, Ruy Pérez, mandó construir esta torre. La zona había sido abandonada por los romanos y los visigodos la fueron conquistando, quedándose estos en el valle.

Este almirante ordenó construirla en un enclave estratégico. Se dice que aquí descansó Don Pelayo, después de la Batalla de Guadalete, (711) empezando desde aquí la reconquista.

Hacia el año 1.080, tiempos del Cid Campeador, se encontraban aquí dos hermanos y una hermana. Iban por el bando de Doña Urraca de Castilla que estaba en guerra con el rey de Aragón. María Pérez, como se llamaba la hermana, estaba empeñada en seguir a sus hermanos a la lucha, así que se vistió la armadura y acudió junto a ellos a defender su estandarte.

Tras la reyerta se produjo cierta dispersión entre las tropas y María, sola en la penumbra de la tarde, se topó con otro despistado: Alfonso el Batallador. María llevaba el rostro cubierto con la celada, como lo muestra luego la estatua heráldica que todavía se puede observar en su posesión de Villanañe, y así luchó contra el aragonés, partiéndosele la espada, pese a lo cual, fue tan grande su valor, que venció a su oponente y le hizo prisionero. Admirado, el rey, le dijo: “Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis las armas de Aragón“.

Se discute si el origen de las barras que aparecen en el escudo de los Varonas es este o más bien aparecerían estas barras por haber sido posteriormente María Pérez, mujer de Don Vela. Las barras aparecen en diagonal, lo cual implica que han sido ganadas como trofeo, esto refuerza la primera teoría.

El nombre de Ruy quedó en Rodrigo, y así se ha llamado el primogénito de la familia a lo largo de generaciones. El Pérez se perdió y paso a ser Varona, que se ha mantenido a lo largo de los siglos.

La torre es de planta cuadrada, de unos 10 metros de lado, y está compuesta por la planta baja, tres pisos y una cubierta de teja a cuatro aguas, y rematada con almenas. Dispone de dos matacanes defensivos, garitones para la vigilancia de la guardia, saeteras (aberturas para disparar flechas) y pocos huecos de iluminación, destacando dos ventanas gemelas de arcos apuntados labrados en tres piezas. Actualmente las plantas baja y primera de la torre están incluidas en el palacio. En la segunda planta hay una escalera por la que se accede a la zona almenada. Esta escalera es reciente y, por tanto, de diseño actual. A su vez, un foso lleno de agua lo rodea por el este, oeste y el sur, con dos pequeños puentes. Las dos entradas se salvan por unos pequeños puentes sin elementos defensivos.

Los Varona representan uno de los escasos ejemplos de familias notables españolas que de forma ininterrumpida han vivido en el mismo lugar desde el s.XV hasta nuestros días. Así pues, el palacio ha ido evolucionando y sometiéndose a cambios en función de los tiempos y de las necesidades que les iban surgiendo a sus moradores.

Recientemente ha sido restaurado, aún no se encuentra abierto al público, aunque se considera la posibilidad de que en un futuro no muy lejano lo esté. Guarda en su interior detalles de gran interés y valor histórico, que la familia Varona ha sabido mantener.

Así, en el atrio de entrada, encontramos un curioso dibujo en forma de rosetón realizado con cantos rodados y que tiene el mismo diámetro que la campana mayor de la catedral de Toledo, mientras que el grosor del círculo exterior es también el mismo que el de la citada campana. Se ignora quien mandó hacerlo ni el motivo por el que quiso reproducir las magnitudes de la campana toledana, pero circulan miles de historias al respecto.

Ya en los pisos de arriba, una colección de papeles pintados recubren las paredes de varias de las estancias, impresionan con su colorido.

Estos papeles fechados s.XVII-XVIII, se encuentran perfectamente conservados, sustituyeron a los tapices que anteriormente habían cubierto las paredes del Palacio.

Aparte de estos llaman la atención los suelos de cada una de estas estancias, en unos casos de porcenala de Manisse, con representación de cuatro escenas del Quijote, en otros casos de madera…

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