Torre del Monje

VILLARES DE SAZ II

Tipología:

Icono_Torre
Nombre del Castillo:
Torre del Monje
Población:
El Congosto (Villares del Sanz)
Provincia:
Cuenca
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
La Torre del Monje, que inicialmente fue llamada Torre de Zafra y formaba parte de las fortificaciones elevadas junto al río Záncara, se encuentra en un lugar llamado “El Congosto”. El Congosto crece junto al cercano señorío eclesiástico por donación a los frailes de Santa María de Huerta en Soria.

A finales del siglo XII encontramos noticias documentales de esta comarca que nos permiten inferir que durante la época árabe El Congosto debió ser un pequeño poblado de agricultores y hortelanos al abrigo de la fortaleza de la Torre del Monje.

Cuando hacia 1184, en tiempos de Alfonso VIII, D. Pedro Manrique de Lara conquista La Torre, Zafra y Villares, El Congosto quedó en territorio cristiano poblado por sus antiguos moradores musulmanes, pero bajo la jurisdicción del rey cristiano, era lo que se conocía como una aljama o morería, fenómeno habitual en la Reconquista que volvía a repetir el mismo esquema de la invasión árabe en la que muchos núcleos cristia­nos quedaron asentados en la España musulmana.

El que en una época tan turbulenta el poblado estuviese en un lugar llano y sin defensas se explica por la condición musulmana de sus habitantes ya que las fortalezas, como Zafra y La Torre, sólo podían estar en manos cristianas por comprensibles razones de seguridad.

En el siglo XIV el Infante D. Juan Manuel, residente en el Castillo de Garcimuñoz, escribe en su libro de la Caza que el arroyo de la Torre del Monje nace sobre Villar del Saz y entra en el Záncara sobre el Congosto, añadiendo que en el citado arroyo hay muchas ánades desde las lagunas que están sobre Villar del Saz hasta la Angostura sobre la Torre.

Aparte de citar el topónimo, el texto nos proporciona indicios sobre el significado de la palabra Congosto que debe equivaler a lugar junto a la Angostura (lo angosto, el estrecho).

Alfonso VI reconquista Cuenca y de su nieto Alfonso VIII dice el obispo Jiménez de Rada, que lleno de gentes sus yermos. Jiménez de Rada estuvo en Huete en 1172.

Bajo jurisdicción real (realengo) permaneció El Congosto hasta el día 10 de febrero de 1477 en que por Real Cédula los Reyes Católicos hacen “merced de huso, de heredad para siempre jamás para sus herederos y sucesores y para quien quisiere de la aljama de los moros de la jurisdicción del Congosto”, a favor de D. María de Perea, mujer de García Osorio, comendador de Villa­nueva, por los demás servicios que hicieron a los Reyes, ordenando que justicias, alcaldes, jueces de la Casa Real, del obispado, de ciudades y villas no se entremetan ni cobren impuestos a la dicha Aljama, a cuyos habitantes trata varias veces en el documento como “hombres buenos moros del dicho lugar”.

Poco tiempo estuvo El Congosto en manos de los Osorio – Perea, pues por escritura pública expedida el 13 de febrero de 1520 en la ciudad de Burgos, García Osorio, hijo de D. García y D. María, vende la heredad a D. Diego de Aguilera y D. María de la Panda, quienes instituyeron un mayorazgo (derecho de sucesión del hijo mayor) por Real Cédula del Rey D. Carlos Emperador (Carlos V) y su madre D. Juana (Juana la Loca), expedida en Toledo el día 26 de febrero de 1526 y escrita por el célebre secretario real D. Francisco de los Cobos, natural de Úbeda (Jaén).

El 25 de Enero de 1514, Esteban Coello firma escritura de poder a favor de Gómez Carrillo de Albornoz, señor de Paredes, para que en su nombre contraiga matrimonio con María de Zúñiga. A la vez, se obliga por otra escritura, en la misma fecha, a responder de la dote de su mujer, hija de Francisco de Zúñiga, señor de Baides.

 

La escritura de desposorios de Esteban Coello y María de Zúñiga tiene fecha de 3 de Febrero de 1514. Los señores de Montalbo fueron enterrados en la iglesia parroquial de Montalbo y aquí pueden verse sus sepulcros.

La elevada torre está construida en sillarejo irregular y con buenos sillares en las esquinas, estructura simple y planta rectangular, que forma parte del caserío-aldea al que confiere su nombre. Conserva a media altura una alargada ventana adovelada con arco de medio punto y otra más pequeña y cuadrada casi en la cima.

El Arco de Jamete, de estilo renacentista con las influencias del primer plateresco, fue realizado probablemente por Esteban Jamete de Orleans, entre 1545 y 1550. Es una monumental puerta por la que se accede al claustro y está considerada como una de las joyas de la catedral y quizá la más monumental de todo el renacimiento español en un interior. La obra fue encargada por el obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal a Esteban Jamete de Orleans.

Otros elementos arquitectónicos que queda el recinto exterior con vestigios de muralla muy transformada.

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