Torre de Murga

AYALA II

Tipología:

Icono_Torre

Nombre del Castillo:

Torre de Murga

Población:

Ayala

Provincia:

Álava

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

La imponente Torre de Murga fue construida en la margen derecha del río Izoria entre el año 1270 y 1272 por orden  de Juan Sánchez de Murga “Chicubín”, octavo Señor de Ayala y fundador del linaje de los Murga. Actualmente, la torre está parcialmente oculta por un palacio, construido en el siglo XVI, que lo envuelve por tres de sus cuatro lados.

La torre es una obra de estructura simple, realizada en fábrica de mampostería caliza regularizada, unida con argamasa muy dura de abundante cal y áridos, organizada en hiladas más o menos regulares, que cuenta con esquinales y vanos de sillería. Las aberturas conservadas que rasgaban los paños originalmente se cuentan en número de nueve, una de ellas es el vano que corresponde al acceso por la primera planta, otras cuatro se localizan por parejas en la planta baja (dos en el lado oeste y otros tantos en el este), mientras, las cuatro restantes se localizan en la segunda planta encaradas una a una según los cuatro puntos cardinales.

El acceso a la torre se encuentra a la altura del primer piso, está compuesto por sillares en las jambas y en las dovelas de los arcos, describiendo el del exterior un arco apuntado rebajado y el del interior un arco escarzano. Aún hoy conserva en las jambas, a media altura y por el interior, dos huecos, uno a cada lado de la entrada, utilizados para colocar una gruesa viga de madera que atrancase la puerta desde el interior e impidiese el acceso a la torre.

Se cree que en sus inicios tuvo cuatro o cinco plantas y el acceso a él estaba en el primer piso, al que se accedía a través de un patín de madera desmontable.

La torre de Murga era originalmente un edificio de planta rectangular, de 8,50 m de largo por 12,15 m de ancho. Actualmente se conserva hasta una altura de 11,8 m (el corte superior del edificio se sitúa al nivel de la solera del tercer piso).

La justificación táctica, militar, de la torre radicaba en la atalaya, todo se organiza en función de la misma, incluso, la vivienda señorial. La torre se coloca precisamente allí de donde obtiene sus recursos económicos, como el puente que cruzaba el río y ciertas aceñas, que la documentación coloca pegadas al edificio.

También en las proximidades, en la población de Murga, se encuentra la iglesia de San Juan cuyo patronato perteneció al linaje de la torre. La torre no pretendía un control estratégico de un territorio dado, ni siquiera el de un tramo de ruta. La torre solo proyectaba un control puntual, efectivo, inmediato e indiscutible, sobre ciertos recursos económicos fundamentales para el linaje.

Parece ser que durante el tiempo en que Sancho García de Murga ejerce como tutor de los jóvenes legatarios de Murga y de los bienes de la familia, se produce esta transformación del edificio militar en vivienda palaciega. Por su naturaleza, la construcción de un palacio constituye el reflejo de un contexto socio-político totalmente diferente al que encontrábamos en las últimas décadas del siglo XV.

Proporcionalmente, tanto vale la distancia conceptual que media entre la torre y el palacio, como entre la sociedad de mediados del siglo XIV y la de mediados del siglo XVI. En el contexto político, la torre empezaba a adquirir un papel central como vivienda palaciega, así como símbolo del arraigo y antigüedad del linaje.

No transcurrió demasiado tiempo hasta el momento en que la torre-palacio de Murga sufre una nueva y profunda remodelación. El edificio, con sus transformaciones, delata la evolución del linaje y el cambio en las formas de vivir y concebir los espacios. Visualmente, este es el edificio que llegará hasta la actualidad. Supera el funcionalismo que se limita a responder con eficacia a las necesidades de la vida residencial, y adquiere su mayor carga simbólica. No es suficiente vivir cómodamente en un recinto que satisface adecuadamente las necesidades vitales de una familia noble, el palacio tiene que ser la expresión contundente de un status.

En su aspecto exterior la configuración del edificio se transformó muy poco a lo largo de tres siglos, y aún en la actualidad. Salvo en algunos detalles, todo se mantuvo igual desde la última ampliación del palacio que, sin embargo, sí sufrió algunas remodelaciones en su interior.

Definitivamente el conjunto pierde su carácter de punto de referencia dentro de la organización del valle, al menos, como centro de poder. La familia que dio nombre al solar lo abandona en esta fase dado que ya no satisface sus necesidades. El mayorazgo de Murga seguirá indivisible pero cada vez representará una parte más reducida del patrimonio de los cabezas de linaje, puesto que los sucesivos enlaces matrimoniales van acumulando en pocas manos mayorazgos y posesiones de muy diverso origen. Este proceso será la base de la ascensión de ciertas personalidades dentro de la nobleza castellana.

Ni torre, ni palacio, tendrán ya razón de ser como tales. Ni recinto defensivo, ni símbolo de una antigua estirpe, su utilidad dentro del mayorazgo pasa a manos de unos nuevos señores, campesinos más o menos acomodados que, como arrendatarios, dan nueva vida al edificio.

A partir de mediados del siglo XVII, la torre quedó abandonada por los señores, y pasó a ser arrendada a labradores y ganaderos, por lo que ha sufrido pequeñas modificaciones.

Hoy en día, los descendientes de Juan Sánchez de Murga han realizado un proceso de restauración del entorno y del edificio y el resultado salta a la vista. Al ser un edificio privado, no está abierto al público.

Resaltar, asimismo, su inclusión dentro del Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco, con la categoría de Monumento.

Visitable:

Es un edificio privado, que se usa para eventos, consultar con el gerente.

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