Torre de los Alumbres o castillo de la Ermita o de Rodalquilar

Torre de los Alumbres o castillo de la Ermita o de Rodalquilar II

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Torre de los Alumbres o castillo de la Ermita o de Rodalquilar
Población:
Nijar
Provincia:
Almería
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El nombre de esta torre viene dado por el valioso mineral de “El Alumbre” este mineral, llegó a ser uno de los más valorados en la minería medieval, llegando a ser una materia de inmensa importancia económica, dado su uso imprescindible en la industria textil (que en ese momento, era una de las primeras industrias en importancia en el mundo). Su principal interés textil, radicaba en que era necesario para fijar los colores en las telas.

También se utilizaba el alumbre en otras actividades, como eran en el curtido de cueros y pieles, en la fabricación de vidrio y pergaminos, en la elaboración de libros y códices, en la fabricación de velas, en elaboración de productos de farmacia, e incluso en la fabricación de pinturas.

La mina de los Alumbres, dieron lugar al antiguo pueblo de Rodalquilar, actualmente desaparecido, y que se encontraría situado en los alrededores del conocido localmente como castillo de la Ermita, situado a menos de 1 kilómetro de distancia del fondeadero del Playazo.

Mediante Tratado y sin ninguna lucha, en junio de 1488, la Comarca donde se encuentra Rodalquilar se incorpora a la Corona de Castilla.

El castillo se construyó en 1509, por orden de Francisco de Vargas, para la defensa de la mina de alumbres de Rodalquilar, ante los numerosos ataques de piratas berberiscos. Junto con ella se construyó otra torre hecha de tapial, que desapareció en el siglo XVIII.

En el año de 1520, debido a los problemas políticos que hay en Castilla, el castillo de Rodalquilar, cuya función es proteger al pueblo y las minas, se encuentra sin guarnición. En este año se produce un asalto por parte de los piratas árabes y se saquea el poblado y las minas. Esto supone el brusco final de las minas de alumbres de Rodalquilar. Tras el saqueo se inicia una larga inactividad en los alumbres y una época marcada por la inseguridad política y militar en la zona del Cabo de Gata. Tras el abandono definitivo de la minería del alumbre en 1.590, la torre pasó a ser usada como acuartelamiento de tropas durante los siglos XVII y XVIII.

Fue abandonada en 1555 y hacia 1590 fue convertida en la cárcel de Cabo de Gata, además de seguir apoyando la vigilancia de la costa ante las correrías de magrebíes y turcos. En 1755 se realizaron obras de reparación, pues la torre se encontraba en estado ruinoso. En 1768 fue abandonada de nuevo, debido a la distancia que la separaba de la costa (1 kilómetro) y la construcción del castillo de San Ramón. A mediados del siglo XIX sirvió como alojamiento para los torreros destinados en la vecina torre del Cerro del Lobo. Después, por abandono y falta de conservación, ha llegado a nuestros días en el estado ruinoso que conocemos.

En 1736, a raíz de la puesta en funcionamiento del cercano embarcadero para el acarreo de carbón y cal procedente de hornos cercanos, se trató de dotarla de dos cañones de pequeño calibre procedentes del Fuerte de San José, pero sólo pudo ubicarse en ella uno de 8 libras, por ser el otro de 16 libras demasiado grande. Se hizo una amplia reparación en 1755, porque la torre se encontraba en estado ruinoso, se mantuvo con guarnición hasta 1768, año en que se construiría la Batería de Rodalquilar, conocida como castillo de San Ramón, que la dejó sin uso debido a la distancia de un kilómetro que la separa de la costa.

En 1764 la defensa del valle fue asumida por la cercana batería de San Ramón, una de las 9 fortalezas costeras que Carlos III mandó construir desde Almería hasta Málaga.

 

La torre de los Alumbres de estilo renacentista es de planta cuadrada y una estructura simple, fabricada a base de sillería, que cuenta con unos 14 metros de altura, con 6 estancias abovedadas en 3 niveles que se comunican por una escalera de caracol, rodeada de una pequeña muralla con torreones circulares o barbacanas en sus esquinas, de los que solo se conserva uno con bóveda de ladrillo, probablemente del siglo XVIII. En el exterior destaca un arco ciego de herradura en la entrada principal de la torre, vanos en la parte superior que debieron estar protegidos por rejas y coronando el centro de cada fachada una o varias ménsulas que sugieren la existencia de matacanes para proteger puertas y ventanas.

Durante su época de funcionamiento se sabe que el acceso se realizaba a través de un puente levadizo sobre un foso que rodeaba el recinto.

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