Torre de Guzmán el Bueno

CONIL DE LA FRONTERA I

Tipología:

Icono_Torre

Nombre del Castillo:

Torre de Guzmán el Bueno

Población:

Conil de la Frontera

Provincia:

Cádiz

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

En 1295 el Rey Sancho IV quiso recompensar a don Alonso Pérez de Guzmán su heroico comportamiento en el sitio de Tarifa haciéndole una serie de mercedes, entre las que figuraban las almadrabas y pesca de atunes del pueblo de Conil. Guzmán el Bueno, para prevenir los ataques de los musulmanes, fortificó la costa y la almadraba construyendo un castillo (torre de Guzmán), las murallas y las torres vigías de torre de Roche, torre Blanca, torre Atalaya y torre de Castilnovo, de las que hoy día sólo se conservan las de Roche y Castilnovo.

Los continuos asaltos a la zona quedaron en su mayoría frustrados por el sistema murado, varias veces reedificado sobre la villa de Conil, llegando a tener hasta cuatro regimientos fijos a partir del siglo XVI. El régimen de monopolio de las almadrabas duraría hasta el Decreto de abolición de las Cortes de Cádiz de 1814.

Del castillo aún quedan restos visibles, partes del baluarte del mar, la zona baja de las dependencias del palacio que dominaba la playa, en la que se ubicaban unos cuartos altos con un mirador.

De la muralla sólo quedan algunos vestigios de la zona norte con la torre cilíndrica, muros y su paso de ronda. Hoy en día se conserva la torre del homenaje, de planta cuadrada, fabricada de cantera y hormigón, tiene dos pisos y defendida con matacanes.

La Torre de Guzmán, es un edificio sólido y emergente, cuyo uso original fue Torre del Homenaje. Tiene 17,5 metros de altura y planta casi cuadrada de 7,50 x 7,75 metros.

Está constituida por dos cámaras con bóvedas vaídas de rosca de ladrillo, a la superior se accede por escalera lateral labrada en el muro noroeste y al sureste la que sube a la azotea mirador.

La torre se apretila* (Colocar una pieza de artillería detrás de un pretil para protegerla del enemigo) con merlones de sombrerete piramidal y almenas encintadas de almagra, posteriores a las originales, rematándose en las esquinas con escaraguaitas* (Antecesora de las garitas aspilleradas del siglo XVI. Se trata de un borje situado normalmente en las esquinas o al medio de los paños, de forma cilíndrica, sobre una lámpara o sobre ménsulas o canecillos, y que sobresale del antepecho por encima del adarve. En España se da a partir del siglo XV, lo que sirve en ocasiones para fechar una construcción) sobre matacanes, para la autodefensa del edificio en el caso de que el asedio hubiera pasado el recinto murado.

La magnífica construcción de la torre, ejecutada en piedra arenisca y del lugar, ha sobrevivido estos setecientos años, gracias a una esmerada ejecución de cantería en sus cuatro esquinas, a base de encadenados y adarajas que no necesitaron nunca de consolidación hasta 1992.

Los plementos entre cadenas se rellenaron con mampuestos y argamasa y algunas verdugadas de cantería, para atar sólidamente la estructura del torreón y ser posteriormente enfoscada para pintar, proteger y ennoblecer el monumento.

Es posible que la torre tuviera otro acceso a la planta baja, cegado en la restauración de 1992. Se detectaron diferentes usos e intervenciones que hacen muy comunicativas las dos cámaras, con un aspecto más doméstico que defensivo, aunque en origen, posiblemente sólo se accedía a la cámara alta por la zona del mirador del palacio.

Es propiedad del Ayuntamiento. El interior se abre solamente a grupos de visita (información en Concejalía de Cultura 956 442 500).

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