Torre de Doña Urraca o de Fernán González

Torre de Doña Urraca o de Fernán González, Cobarrubias

Tipología:

Icono_Torre

Nombre del Castillo:

Torre de Doña Urraca o de Fernán González

Población:

Covarrubias

Provincia:

Burgos

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

El siglo X, es muy importante en el proceso de la Reconquista, pero sobre todo es fundamental en la Historia de Castilla, que era en sus comienzos un conjunto de condados dependientes del reino astur-leonés, unificados a lo largo de 50 años por el conde Fernán González que a su muerte, el año 970, dejó en herencia a su hijo García Fernández un territorio prácticamente independiente que iba desde el mar Cantábrico hasta el sur de la línea del Duero, llegando a dominar hasta Cuellar y Sepúlveda por el Oeste y hasta Riaza y Ayllón por el Este.

Debatiéndose entre sus diferencias con los reyes de León y Navarra y sus guerras con Al-Andalus, Fernán González crea una red de fortificaciones a lo largo del río Arlanza, como última línea de defensa de su señorío de Lara, situado pocos kilómetros al norte, ante los ataques de Abd al Rahmán III. De ellas, sólo se ha conservado el Torreón de Doña Urraca, conocido hasta el siglo XVIII como “Torreón de Fernán González”, situado como construcción exenta sobre el río Arlanza, en el acceso a Covarrubias, aunque sabemos que existió muy próxima otra torre de la misma época que protegía el puente de entrada al pueblo sobre el río Arlanza.

La torre fue construida sobre los cimientos de un edificio romano el año 942, considerado el año de fundación de Castilla, y adornada por la leyenda de que encerrada en ella vivió y murió Urraca, hija del conde Fernán González, la torre ha pasado por diversos avatares que modificaron algo su aspecto:

  • En el siglo XII alrededor del torreón se construyó el Palacio de Gobierno del Infantado de Covarrubias, del que se conservan únicamente las murallas que rodean parte de la propiedad ya que ardió en el siglo XVII, incendio que no afectó gravemente al torreón.
  • En el siglo XIV se amplía el palacio, momento en que se abre el acceso a la planta baja, se amplían los huecos de las ventanas, se añaden los matacanes y se construye una rampa de acceso hasta la puerta que ascendía adosada a los muros este y sur.
  • La modificación más importante se produjo en el siglo XV y pudo ser consecuencia de las desavenencias de los Reyes Católicos con parte de la nobleza castellana, ya en esa época se desmocha el torreón, como en otros muchos castillos del reino, aunque en este caso se limitó a la sustitución del almenado por una cubierta plana a cuatro aguas. El edificio fue restaurado en 1971 eliminándose la rampa de acceso del siglo XIV para construir las escaleras actuales.

 

El Torreón de Doña Urraca es considerado el primer símbolo de Castilla, ya que según parece Fernán González utilizó para identificarse en la batalla un vexilo de Guerra de color ocre y con un torreón trapezoidal en oro en el centro, como el que ahora decora la primera planta del edificio. De hecho, en 1942, aprovechando los mil años de la fundación de Castilla, Correos y Telégrafos saca una serie de sellos para conmemorar tal acontecimiento y en el sello de 20 céntimos aparece este Torreón con la leyenda “Milenario de Castilla”.

El Torreón de Doña Urraca es el único edificio militar que nos ha llegado en buen estado de conservación de todo el periodo Prerrománico Español.

Se trata de una torre en forma de pirámide truncada, de unos 30 metros de altura y base rectangular de 10 x 14 metros, con muros de hasta 4 metros de espesor, tamaño que se va reduciendo hasta los 7,5 x 11 metros, con casi 2 de anchura de los muros, en la parte superior, que era una plataforma almenada. Se observa en la última parte de la torre una ligera forma cóncava, lo que permitía que desde sus almenas su pudiera dominar la base del edificio para posibilitar una defensa más eficaz.

La construcción original sólo disponía de una puerta de acceso, situada a gran altura y de estrechas saeteras defensivas en los pisos superiores, la mayor parte de ellas convertidas en el siglo XIV, en ventanas protegidas por matacanes sobre modillones de piedra.

Esta puerta es de gran interés ya que despeja cualquier duda sobre su fecha de construcción. De algo más de 2 metros de altura, está terminada en un arco de herradura de estructura claramente mozárabe ya que está prolongado en ½ del radio sobre impostas en nacela, con dovelas irregulares convergentes en puntos situados por debajo de su centro y que estaba enmarcado por un alfiz, hoy casi desaparecido. A ella sólo se podía acceder por medio de una escalera de madera que se retiraba desde su interior y que estaba protegida por una tronera, lo que convertía a la torre en prácticamente inexpugnable.

Es de destacar que la puerta está en el costado sur, algo muy habitual en las iglesias mozárabes pero sorprendente en este caso ya que es el lado por el que se podía esperar el ataque de los ejércitos árabes.

En cuanto a su construcción, mientras la parte inferior, de aparejo en grandes piedras irregulares de color ocre claro, parece ser los cimientos de un edificio romano que dio forma a la torre mozárabe, la superior está formada por sillarejo, alternando filas de distinta altura que evitan las juntas verticales, con sillares en las esquinas.

Su interior está dividido en cuatro plantas, como se puede observar en los planos que incluimos en la galería de fotos:

  • La planta baja es una única sala de gran altura, que en su origen sólo tenía acceso desde el interior mediante una trampilla de madera en la planta superior y pudo ser utilizada como almacén o prisión. La puerta de acceso que existe actualmente en el costado norte fue abierta en el siglo XIV, aunque aún existe el acceso original en la primera planta.
  • La primera planta, a la que se accede desde la puerta de herradura, consta de dos partes. La primera es un pequeño zaguán cubierto por una falsa bóveda desde el que sale una estrecha e insegura escalera de piedra que comunica con los pisos superiores. A continuación del zaguán encontramos una sala rectangular cubierta por bóveda de cañón sobre una imposta, también de nacela, que recorre los muros laterales. Esta sala dispone en su costado occidental de un pequeño compartimento incrustado en el muro con una ventana -la única que hay en esta planta- y un canal de desagüe hacia el exterior. Pudo ser un cuarto de guardia, aunque según la tradición fue en este pequeño cubil donde estuvo encerrada Doña Urraca, hija del conde Fernán González.
  • El siguiente nivel es una gran sala a la que se llega por las escaleras mencionadas. El acceso puede ser protegido por un solo hombre desde un curioso “puesto de guardia” que, por su estudiada situación permite abatir sin problemas a quienes pretendan acceder por la difícil escalera de piedra. La sala es diáfana, con una tronera en cada costado, ampliadas en el siglo XIV. En el lado norte del muro este existe una pequeña hornacina, en lo que parece que fue un oratorio, que recibe por un pequeño ventanuco la primera luz del día.
  • La última planta es otra gran sala, en la que se han abierto en el siglo XIV grandes ventanas, protegidas por matacanes de piedra soportados por grandes modillones, con la particularidad de que en cada esquina hay dos ventanas y en ellas el matacán es también en esquina, cosa muy poco habitual. Sobre esta sala sobre la que inicialmente existía una terraza almenada, ahora se encuentra la estructura de soporte del tejado a cuatro aguas.

Según D. Luciano Huidobro a principios del siglo XX aún se conservaban unos 100 metros de un pasadizo, pero que al estar obstruido no permitía conocer hasta dónde llevaba, aunque según la tradición debería ir hasta la Casa de Doña Sancha.

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