Recinto fortificado y Alcázar de Albarracín

ALBARRACIN III

Tipología:

Icono_Alcazar
Icono_Muralla

Nombre del Castillo:

Recinto fortificado y Alcázar de Albarracín

Población:

Albarracín

Provincia:

Teruel

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

Desde el origen de Albarracín ha estado marcada por su ubicación, siendo determinante su potencial como lugar defensivo. Su recinto amurallado, fruto de diversas ampliaciones, rodea completamente el casco histórico de la localidad.

En torno al año 965, durante la ocupación musulmana, se desarrolla el primer recinto defensivo. Comprendía la iglesia de Santa María y el Alcázar.

Del alcázar musulmán, situado en uno de los extremos de la población dominando el río Guadalaviar, se conservan los restos de los basamentos de la muralla y de los torreones. Tipológicamente se le puede incluir dentro del grupo de castillos-recinto. El Castillo quedaba protegido por tres puertas de las que solo se conserva con claridad la puerta actual insertada en el mismo recinto. Cuenta con once torres de planta circular y una de planta cuadrada. En el nivel superior se encuentra la residencia principal entorno a un patio, bajo el que se localiza un gran aljibe. Al Norte del patio ha aparecido parte de un baño musulmán. En la zona Sur del recinto pudo localizarse el barrio musulmán.

También de finales del siglo X data la Torre del Andador, que en principio fue una torre albarrana, que se incluyó en el recinto fortificado a comienzos del siglo XI, cuando el aumento de población y la conversión de la ciudad en capital de la taifa gobernada por los Banu Razin, hizo necesaria una ampliación de la muralla. A causa de la gran ampliación el primitivo portal de Hierro quedo dentro del nuevo recinto en el que se abrieron tres portales: al este, el Portal de Teruel, hoy desaparecido; al oeste, el Portal de Molina; y al sur, el Portal del Agua.

El Portal de Molina está formado por dos torreones de planta cuadrada y entre ambos un arco de medio punto de gran dovelaje de sillería. El Portal del Agua, construido para facilitar una salida semi oculta de la ciudad en caso de asedio o necesidad de abastecimiento de agua, está adosado a uno de los torreones de la muralla y protegida originalmente por la Torre de la Muela (actualmente no conservada). Consta de un arco de sillería de medio punto hacia el exterior y arco rebajado al interior. Sobre el arco se dispuso una pequeña edificación de cuerpo de guardia, con balcón hacia el exterior y galería intramuros; una escalera desde el interior del recinto permite el acceso al torreón contiguo, de planta cuadrada y gruesos muros de mampuesto rematados con almenas.

En 1169 pasa a manos de los Azagra que la mantendrán hasta 1284, cuando Pedro III conquista Albarracín. En este momento el recinto fue rehabilitado en su mayor parte, algo que también ocurrió bajo los reinados de Jaime II, Pedro IV y, en menor medida, de Fernando el Católico. Su importancia defensiva se perdió en el siglo XVIII, cuando Felipe V desmanteló la fortaleza.

Del siglo XIII data la Torre Blanca situada junto a la iglesia de Santa María. Con ella se completó el sistema defensivo de la ciudad.

Será en el siglo XIV cuando se lleven a cabo importantes obras de rehabilitación por Pedro IV. Se acondicionaron las murallas anteriores y se prolongaron hacia el Noreste. Se hicieron en mampostería, con muros de 1,60 metros de espesor y 12 de altura, los torreones prismáticos están separados por unos 40 metros y tienen una altura de 16 metros. De esta etapa son los restos que hoy se contemplan.

En torno a una aldea preislámica, cuyo núcleo era la iglesia de Santa María, se desarrolla en el siglo X el primer recinto defensivo, que comprendía la citada iglesia, el alcázar, una torre albarrana (Torre del Andador) y la puerta de entrada (Portal de Hierro). La dinastía de los Banu Razín, de origen bereber, se estableció en la zona en torno al año 965 en tiempos del califa Alhakan II. En el siglo X se menciona el castillo pero en los siglos XI y XII la población ya tenía categoría de medina encuadrada en la Marca Media del califato.

En el siglo XI se produce una ampliación del perímetro amurallado, quedando la fortificación anterior intramuros del nuevo recinto, en el que se abrieron tres portales: el de Teruel, hoy desaparecido, el de Molina y el del Agua. Tras la descomposición del califato, en 1104 fue ocupada por los almorávides y en 1145 pasó a depender de la taifa de Valencia. En 1169 por acuerdo del rey Lobo de Valencia o por acuerdo de los reyes Alfonso de Aragón y Sancho IV de Navarra pasó al señor de Estella, Pedro Ruiz de Azagra. Los Azagra mantuvieron la posesión de Albarracín hasta 1284 en que Pedro III la conquistó. Es a partir de esta fecha, sobre todo en el siglo XIV cuando se llevan a cabo las principales obras de rehabilitación del conjunto, especialmente de la muralla.

Su importancia defensiva se perdió en el siglo XVIII, cuando Felipe V desmanteló la fortaleza. Felipe V abolió los fueros de Aragón y mandó desmantelar el castillo, aunque no las murallas y las torres principales, como la del Andador o la de Doña Blanca.

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