Iglesia acastillada de Santa Catalina

FUENLLANA I

Tipología:

Icono_Iglesia
Nombre del Castillo:
Iglesia acastillada de Santa Catalina
Población:
Fuenllana
Provincia:
Ciudad Real
Estado:
Restos del Castillo y Ruinas de la Iglesia
Datos de Interés:
La Iglesia acastillada de Santa Catalina se asienta sobre un cerro situado al Oeste de los límites de Fuenllana. La fortaleza es un yacimiento formado por la acumulación de las distintas fases de ocupación en el cerro del “Torreón” o de “Santa Catalina”,

La primera construcción y ocupación conocida en el cerro data del siglo XIII, como un espacio fortificado utilizado por la orden de Santiago para el control y defensa de la aldea de Fuenllana.

Durante el periodo de la reconquista y la posterior repoblación, la zona era una plaza más, en la estrategia de ocupación del territorio del campo de Montiel. Al alejarse el frente islámico, el bastión fue perdiendo su papel militar de frontera, pero, como otras tantas fortalezas, entró de lleno en las guerras intestinas castellanas.

Fue en uno de estos lances, a mediados del siglo XV, cuando se mandó derruir sus murallas. A partir de ese momento, el lugar sustituye la planta militar por un acelerado programa de engrandecimiento y monumentalización del lugar como iglesia de la villa, partiendo probablemente de la capilla existente intramuros de la fortaleza.

No existe documentación que nos hable acerca de cómo era el castillo de Fuenllana más allá de descripciones generales modernas. Sólo se puede afirmar que, pese a la tradición popular, no se tiene constancia de que éste fuera construido sobre un castillo anterior de origen árabe, o que fue construido en la primera mitad del siglo XIII, fecha de conquista del Campo de Montiel, tampoco hay constancia de que fuera mandado derrumbar por Don Álvaro de Luna en 1446 y que así se hizo, o que los muros perimetrales de la fortaleza acabaron siendo incorporados a algunas casas adyacentes.

La única aportación que se puede realizar a la descripción de este castillo son los restos encontrados en los trabajos arqueológicos. En ellos se ha podido comprobar, gracias a los restos hallados, que sin duda nos encontramos ante lo que fue una muralla de gran tamaño (2 m) y que, se presume, rodeaba la totalidad del cerro en la que se encuentra (como atestiguan los diferentes lienzos de la muralla ubicados tanto en la parte norte del cerro, así como en las fachadas y el interior de las casas que se encuentran al este del mismo).

Se estima que encierra una superficie aproximada de 3838 m². En estos trabajos también se halló una estancia cuadrangular adosada a la muralla en su lado oeste, utilizada como un gran osario, pero cuya construcción pudo ser posterior al castillo. No se tiene datos acerca de donde se situó el acceso ni si existió una Torre del Homenaje como tal.
De su primitiva fábrica quedan solamente ruinas, permaneciendo en pie los muros maestros, mientras que toda la techumbre de madera y bóvedas se han perdido, lo mismo que la coronación de la torre y las dependencias anexas e interiores, tales como la tribuna, la capilla bautismal, etc.

Históricamente esta iglesia se gestó desde los últimos años del siglo XIV sacralizando un espacio fortificado. En el año 1515 se construyó la Capilla de Santiago. Desde el año 1535 se inició un complejo proceso de ampliación, a cargo de la familia de canteros Hurtado, con un momento inicial que abarca el primer tercio del quinientos, plenamente influido por el llamado estilo “Reyes Católicos”, cuyo mejor ejemplo fue su grandioso presbiterio pentagonal; en una segunda fase, que coincide con el último tercio del siglo XVI, se observa una mayor depuración en las formas y cierta tendencia al clasicismo destacando la portada de la capilla de San Pedro, la tribuna y el campanario.

Desde la segunda mitad del siglo XVII el templo de Santa Catalina no era ya centro de la vida ni del urbanismo de la nueva Fuenllana sufriendo el abandono y la destrucción, culminando en el año 1743 con la anexión de su culto al Convento de Agustinos de Santo Tomás de Villanueva.

Tras este hecho, el cerro siguió ejerciendo de cementerio hasta ser abandonado definitivamente a inicios del siglo XX, momento en el que se construye el actual recinto necropolitano.

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