Fuerte de La Concepción

Fuerte de La Concepción, Aldea del Obispo III

Tipología:

Icono_Fuerte
Nombre del Castillo:
Fuerte de La Concepción
Población:
Aldea del Obispo
Provincia:
Salamanca
Estado:
Deteriorado
Datos de Interés:
Una vez concluida la guerra entre España y Francia, y firmado el Tratado de los Pirineos en 1659, el rey Felipe IV se plantea recuperar el trono de Portugal, perdido en 1640. Para ello encomienda el mando de sus ejércitos al duque de Osuna.

Fue Osuna quien ordenó la construcción de este fuerte como acantonamiento de los ejércitos españoles que debían recuperar Portugal. Se eligió como emplazamiento el cerro del Gardón, en la ribera española del río Turones, y como ingeniero al francés Simon Jocquet. Al comenzar los trabajos el 8 de diciembre de 1663, día de la Inmaculada Concepción, el fuerte tomó este nombre.

El 8 de junio de 1664 los portugueses derrotaron a las tropas de Osuna en la batalla de Castelo Rodrigo, por lo que Felipe IV retiró el mando al duque y ordenó la demolición del primer fuerte a los pocos meses del inicio de su construcción.

Más tarde, en 1735 y reinando ya Felipe V, el ministro José Patiño ordenó construir una línea de fortificaciones para proteger la frontera española frente a las nuevas plazas fuertes levantadas en ese tiempo en Portugal, entre ellas la de Almeida. De ese modo se encarga al ingeniero militar Pedro Moreau la construcción de un nuevo fuerte de la Concepción sobre las ruinas del que se comenzó a construir en el siglo anterior.

Las obras comienzan el 1 de mayo de 1736 y colabora en ellas más tarde Manuel de Lara Churriguera, autor de la decoración de la puerta principal, con su escudo real.

En 1758 el fuerte está ya terminado, pero entonces no resulta útil y sobrevive durante medio siglo sin actividad militar. Recuperaría su protagonismo durante las Guerras Napoleónicas que tuvieron como marco esta zona tras la decisión de Napoleón de ocupar Portugal, que tenía como aliados a los ingleses.

En 1810 Napoleón intenta por tercera vez la invasión de Portugal. Las tropas francesas del mariscal Ney conquistan Ciudad Rodrigo, defendida por el brigadier español Herrasti, el 10 de julio de ese año. Ante el avance francés, los ingleses se retiran y el 21 de julio de 1810 el general Crawford vuela con pólvora el Fuerte de la Concepción por orden del Duque de Wellington, para evitar que cayera en manos francesas.

El efecto de la voladura fue enorme: los 4 revellines y 2 de los baluartes quedaron destruidos y se desmoronaron amplios lienzos de muralla. También fueron volados por los ingenieros ingleses el fortín de San José y el cuartel circular de Caballerizas.

 

Pasadizos, recios muros, baluartes, taludes, fosos, puentes levadizos y escudos reales conforman las 9 hectáreas que ocupa el fuerte (a las que hay que añadir la superficie de las Caballerizas y San José), y en él podían vivir entre 1500 y 2000 soldados con víveres almacenados para 50 días.

Este fuerte es de tipo abaluartado y su parte central está formada por muros de granito de 9,5 metros de altura, que rodean un amplio patio de unos 50 metros de lado (alcanzando los 3.600 metros cuadrados).

A través del patio se accedía a naves o casernas de unos 19 metros de profundidad y 6 metros de anchura, cubiertas por bóvedas. Muchas de ellas estaban destinadas a alojar oficiales, tropas o caballos, y contaban con chimeneas en su interior. Por su parte, las naves del lado de la puerta principal servían como almacenes de víveres, piensos y municiones.

Cada esquina está formada por una baluarte pentagonal. Los revellines se levantan delante de los lienzos de la muralla y son también pentagonales. Son llamados del Rey, de la Reina, del Príncipe y del Infante.

Tienen la gola abierta, al estar bien defendidos desde la muralla, y para facilitar así una posible retirada o la llegada de un refuerzo.

En el revellín oriental se abría la entrada al recinto, que permitía el acceso de carruajes desde el exterior.

El fuerte podía contar con 59 cañones en el castillo o cuerpo central, y con 9 más en cada revellín, protegidos todos ellos por los merlones correspondientes. Un foso rodeaba el castillo y los revellines.

Para contrarrestar la mayor altura del cerro del fuerte en su lado sur se prolongó la construcción hasta un fortín ubicado en ese extremo. Es el llamado fortín de San José, que tiene unas características homogéneas a las del resto del fuerte y estaba equipado con otros nueve cañones.

La última construcción del conjunto es un cuartel circular de caballería levantado entre el castillo y el fortín de San José. Los 3 elementos quedaban unidos mediante un camino cubierto. Dicho cuartel podía alojar 90 caballos con sus jinetes, así como 10 cañones de defensa. El piso inferior era para los caballos y el superior contenía los dormitorios para los hombres.

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