El Castell Vell

IMG_20190821_111958

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
El Castell Vell
Población:
Castellón
Provincia:
Castellón
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El origen de Castellón de la Plana no es su emplazamiento actual, sino a unos 7 km del actual Castellón, en el cerro de la Magdalena. Los primeros documentos que nombran al asentamiento situado en el cerro de la Magdalena, lo hacen con los nombres de “Kastilgón”, “Castilgone ripa de mare” o “Castilion”, que proceden de la época de la conquista aragonesa por parte de El Cid.

La existencia del asentamiento y su fortaleza, data de finales del siglo X y principios del siglo XI y estuvo habitado hasta el siglo XIII. Esta fortaleza … que también es conocida por los nombres de castillo de Fadrell, Castell dels Moros, Castell de la Magdalena o Castell de Sas, era la alcazaba defensiva de las alquerías musulmanas (Fadrell, Táxida, Almalafa…) diseminadas por toda la Plana.

A finales del siglo X, formaba parte de los dominios del rey Pedro I de Aragón en Levante, al igual que Miravet, Oropesa y la importante fortaleza de Montornés, de la que dependía.

La sublevación de este castillo por parte de su población, mayoritariamente musulmana, propició que a principios de 1097 un ejército coaligado del Cid y el rey Pedro I, sitiaran la fortaleza rebelde, que finalmente capituló. Ambas fortalezas permanecieron bajo dominio aragonés hasta la llegada de los almorávides en 1103

Como curiosidad. Este asentamiento es mencionado en el cantar del mío Cid, el cual se refiere a este lugar, en su segunda embajada a Alfonso VI, tras la conquista de Valencia, Álvar Fáñez informó de que, entre las plazas que había conquistado el Cid, se hallaba Castellón.

En el año 1178 el Castell Vell sería donado por Alfonso II de Aragón al Obispo Pont de Munells.

Este castillo musulmán fue reconquistado por las tropas del rey Jaime I, en el año 1233 (En la crónica del rey Jaume aparece como Castelló de Burriana).

Existe en este castillo La leyenda de “La sang dels moros”. En la falda del Castell Vell hay unas rocas de tono rojizo que la leyenda dice que se debe a la sangre derramada por los musulmanes cuando se conquistó la fortaleza.

Concluida la conquista de estas tierras, Jaime I otorga la alquería de Fadrell, a la orden militar de Santiago de Uclés y el resto del término, castillo incluido, a su tío el infante Nuño Sancho, conde del Rosellón, quien pasó a ser el primer señor efectivo de Castellón y otorgó su primera licencia de población. En este pergamino, estudiado por Pierre Guichard y Sánchez Adell, en el Archivo de la Corona de Aragón, y fechado en Tarragona el 8 de marzo de 1239, el noble autoriza la colonización a 54 nuevos vecinos y concede heredades con 60 jovadas «de jardines, tierras cultivadas, yermas, aguas y canalizaciones, pastos, bosques zonas de caza, construcciones, caminos y casas en el castrum de Castellón y el amurallamiento del lugar en el área, de la alquería de Benimahomet», hasta hoy no categóricamente identificada. En el año 1297 Jaime II recuperó el lugar para la Corona.

El privilegio de traslado firmado por Jaime I en Lérida el 8 de septiembre de 1251 (aunque, en realidad, ese pergamino no constituye una carta puebla), supuso el origen de la ciudad de Castelló.

En la carta de población, con una terminología jurídica genuinamente feudal, se significan detalles como los nombres de los 6 repartidores de tierras, beneficiados respecto a los demás, que fueron los primeros habitantes de Castellón de nombre conocido: Bernat y Simó de Santadigna, Bernat de Benviure, Ramón de Riba, Ramón Mir y Guillem de Barberà.

Participó activamente en la Guerra de las Germanías a favor de los sublevados, por lo que tras su derrota a manos del duque de Segorbe la ciudad fue saqueada y sus cabecillas ajusticiados.

Durante la Guerra de Sucesión mantuvo la causa del archiduque Carlos. Hasta esa fecha hay constancia de que Castellón estaba amurallada, pero tras la derrota de Almansa el duque de Berwick exigió el derribo de las fortificaciones.

En el transcurso de la Guerra de la Independencia Castellón fue escenario de numerosas acciones de armas. Tomada por el mariscal Suchet, los franceses permanecieron en ella hasta 1814, a pesar del hostigamiento del guerrillero franciscano apodado ‘El Frare’. Durante las Guerras Carlistas se mantuvo fiel a Isabel II, por lo que fue sitiada en repetidas ocasiones por las tropas del general Cabrera.

 

El castillo está dispuesto con una forma escalonada adaptada a las irregularidades del cerro, el estilo acorde con las técnicas de construcción árabes, ya que tuvo pocas intervenciones mientras estuvo en posesión cristiana.

El castillo tiene una forma irregular, está realizada de tapial con mampostería y, puede distinguirse los 3 recintos de los que se componía la fortaleza:

-El primer recinto (en la parte superior) es la Alcazaba (“sobirà”), de forma poligonal desde donde se pueden ver los restos de las murallas, un almacén, una cisterna y 3 torres semicirculares.

-El segundo recinto o zona intermedia es el Albacara (“jussa”), donde se encuentra el amplio patio de armas y llegó a ser ocupado como zona de hábitat. En su torre se sitúa el actual campanario de la ermita de la Magdalena. La ermita excavada en roca, que fue construida en el siglo XV, (primero el pórtico y posteriormente la capilla), cubierta con una bóveda de medio cañón y con dos naves paralelas. Las pinturas murales del interior son fechadas por algunos en el siglo XIV. Tanto la cocina como la hospedería son de épocas posteriores, del siglo XVII y XVIII, respectivamente.

-El tercer recinto, está en la zona inferior que, según las investigaciones, habría estado bastante poblada, en la que además se encuentra una torre cuadrangular.

Visitable:
Enlaces Relacionados: