Castillos de Zalatambor, Belmecher, La Atalaya y castillo Mayor

ESTELLA V

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillos de Zalatambor, Belmecher, La Atalaya y castillo Mayor

Población:

Estella

Provincia:

Navarra

Estado:

Restos

Datos de Interés:

Tras la conquista de Estella por las tropas navarro-castellanas que en 1512 incorporaron Navarra a la Corona de Castilla.

Estella contaba en la Edad Media con 4 castillos, tres de ellos unidos por murallas, configurando la población más y mejor fortificada de Navarra, inexpugnable por sus defensas roqueras.

Como «el más noble enclave de los navarros» la definió el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada (ca. 1170 – 1247), y Pedro el Venerable, abad de Cluny, la elogió hacia 1141 de esta manera: «Hay en tierras de España un noble y famoso castillo, que, por lo adecuado de su situación y fertilidad de las tierras próximas, y por la numerosa población que lo habita, en todo lo cual supera a los castillos que le rodean, estimo que no en balde se llama Stella».

A partir de que Sancho Garcés (905-925) conquistara a los moros el castillo de Monjardín y extendiera sus dominios hasta la Rioja Alta, la zona se pobló de rudimentarias torres exentas, emplazadas sobre peñas de difícil acceso, formando una cadena visualmente comunicada que defendía el núcleo del Reino.

Una de las primeras se debió levantar en el angosto paso que permitía la entrada al valle de la actual Estella, por donde pasaba una antigua ruta trashumante que comunicaba la Ribera estellesa con la sierra de Andía.

Torre a la que durante el reinado de Sancho Ramírez (siglo XI) se solaparía un castillo con torres y murallas, fosos y plaza de armas, al estilo de los de Loarre, Montearagón y Alquézar, los cuales, especialmente el primero, pueden ayudarnos a hacernos una idea de cómo era el Castillo Mayor de Estella.

Perdida Nájera para el reino navarro hacia 1134, la fortaleza estellesa fue el centro desde el que militar y administrativamente se organizaba el Sur Oeste navarro. Ante ella se estrellaban las fuerzas castellanas que intentaban conquistar Navarra una vez rebasada la primera línea de castillos establecida en la actual Rioja alavesa y en las sierras de Codés y San Gregorio.

Era, por tanto, en una época en la que Pamplona carecía de castillo y no tenía un amurallamiento homogéneo, la principal defensa del reino navarro. La primera mención a una fortaleza en Estella figura en un documento de donación (año 1024) al monasterio de Irache, donde se cita a Ximeno Ogoaiz, «tenente del castrum de Liçarrara».

El paraje, y la construcción de que tomó el nombre, estaban en el extremo oriental del término, junto al yermo de Arandigoyen. Se trata de un paraje diferente del “Castillo viejo” que dominaba el Burgo de San Martín».

No sería extraño que el castillo contara en sus orígenes con una denominación definida, y que posteriormente fuera conocido como “castillo de Estella”. Es muy probable que se construyera primero el castillo y luego se le puso el nombre.

Es muy posible que el castillo cuyas ruinas se apreciaban en el siglo XVII sobre la colina del Puy, fuera posterior y nada tuviera que ver con el castillo de Liçarrara, que en los siglos XIV y XV es llamado Castillo viejo, y también Zalatambor o Zaratambor, situado sobre la peña menor que domina la actual calle de Larrúa.

Dejando a un lado la controversia, nombraremos al Castillo Mayor y Zalatambor o Zaratambor, Belmecher o Belmechete y La Atalaya.

La Atalaya, se trataba de una torre de vigilancia, de unos 11 por 4 metros de planta, desde la que se oteaban los alrededores. De ella partía una muralla que la unía con Belmecher, de la que se conservan restos de dos pequeñas torres cuadradas.

Su construcción, al final del cordal calizo, a una cota de 550 metros y con una caída de unos 20, dificultaba que esa pequeña roca fuera utilizada para atacar los castillos desde una cota superior.

Respecto al Castillo Mayor, al de Zalatambor o Zaratambor, y al Palacio Real, existe una antigua confusión. La mayoría de los autores creen que se trata del mismo edificio, situado en la peña mayor, mientras que una minoría piensa que el Palacio Real y el Castillo Mayor estaban situados al pie de esa peña, en lo que hoy es una pieza de labor.

Pieza de labor que en el siglo XIII no pertenecía al castillo, pues el año 1265, siendo viña, la compró Teobaldo II a Johan Gros, y junto con la iglesia de (Santa María de) Todos los Santos la entregó a dos frailes de la orden de Grandmont para que fundaran un convento.

Zalatambor era una fortaleza, una categoría menor que la de castillo. En el testamento que en 1489 deja el merino de Estella y camarero mayor de los reyes de Navarra. El palacio real estaría dentro de las dependencias del Castillo Mayor, sobre la peña en la que se yergue la Cruz de los Castillos.

A mayor abundamiento, Johango de Lizarazu percibió en 1379 la cantidad de 50 florines por haber guardado los tres castillos de Estella desde que dejó la guarda Bertrucat de Labrit hasta que se le confió a Rodrigo de Arellano.

Tres castillos: Mayor, Zalatambor o Zaratambor y Belmecher o Belmechet, por orden de importancia si nos atenemos a lo que cobraban sus alcaides (entre 1276 y 1494, en el Castillo Mayor hubo 29 alcaides, 27 en Belmecher, y 15 en Zalatambor, lo que no indica que fueran personas distintas. Hay que tener en cuenta que hasta 1328 era habitual que el merino gobernara el Castillo Mayor y el de Zalatambor, y desde las últimas décadas estaba también al cargo de Belmecher).

Si hubo un Castillo Mayor, parece evidente que debió de existir un castillo menor. Descartado que fuera el de Belmecher, del que a continuación trataré, cabe la posibilidad de que fuera el castillo viejo, posteriormente conocido como Zalatambor o Zaratambor.

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