Castillo del Rey

POLLENSA I

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo del Rey

Población:

Pollença

Provincia:

Mallorca

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

Junto con los castillos de Alaró y Santueri, el castillo del Rey es una de las tres fortalezas roqueras de la isla de Mallorca.

Sus orígenes son inciertos, aunque se cree que fue construido por los musulmanes en el siglo IX o X. Tal vez los romanos tuvieran ya un castillo en aquel peñasco, pero lo que sí es indudable, es que la fortaleza constituye un reducto muy importante durante la dominación musulmana.

Prueba de ello es que los moros montañeses acaudillados por Xuaid, no se rindieron hasta febrero de 1231 después de la conquista de Palma. El rey conquistador, vista la importancia que tenía el castillo, se lo reservó para sí, en una permuta que hizo con el conde Urgel, y nombró como castellano o alcaide de la fortaleza a Arias Yanyez, que era castellano del castillo de Pollensa y del de Aloró, con un haber anual de 800 sueldos reales de Valencia y 60 cuarteradas de trigo.

En 1285 D. Alfonso de Aragón vino a usurpar el trono a su tío D. Jaime II de Mallorca, el castillo de Pollensa dio asilo a los caballeros fieles a su legítimo rey. Pero más tarde en 1343 es cuando se dan las mayores gestas alrededor de lo que hoy son estas pobres ruinas. Cuando todos los pueblos y los demás castillos de Mallorca estaban sometidos al rey de Aragón, el castillo de Pollensa, se mantenía fiel al legítimo monarca. Y todo el poder del que fuera gobernador de Mallorca, Arnaldo de Erill, se frustraba contra aquellas peñas ardorosamente defendidas.

El 23 de junio de ese año, partía desde Palma, la hueste que había de poner cerco al invencible castillo, mientras por mar, eran conducidas las máquinas para hostigar a los sitiados. Sin embargo, la guarnición aún fiel a Jaime III de Mallorca, no se rindió hasta el 29 de agosto, una vez perdida toda la esperanza de que los isleños se manifestasen a favor de su legítimo rey.

A partir de entonces decae la importancia del castillo, por una serie de circunstancias, entre ellas la evolución de los sistemas de fortificación, que hacen que los débiles parapetos del castillo de Pollensa, sean inútiles frente a una potente artillería.

El castellano deja de ser un cargo real, para convertirse en meramente honorífico, distribuido entre la nobleza.

La guarnición del castillo, varió mucho a través del tiempo. En los siglos XIV y XV pudo haber una guarnición de unos diez hombres, y fue disminuyendo en los siglos XVI y XVII, cuando había únicamente dos sirvientes. Que, al ser nombrados, se presentaban ante el baile real de Pollensa y prestaban homenaje de fidelidad al rey. Eventualmente y dependiendo del peligro existente, los habitantes del valle de Ternellas, estaban obligados a prestar servicio en el castillo.

En el siglo XVI el castillo había perdido todo su valor como fuerte, prestando únicamente servicios de vigilancia en esta parte de la costa Norte de la isla.

En 1564 se utilizó como hospital para albergar a los apestados que fueron enviados desde Barcelona.

El armamento existente en 1597, era una pieza de artillería de bronce, de 7 u 8 quilates, con las cureñas y atacador en buen estado, dos armarils* (arma de fuego empleada en la artillería de los siglos XVI XVII y caracterizada por la gran longitud del cañón) de bronce con sus servidores y moldes para hacer balas, una pieza de artillería de hierro colado, inservible, con 10 libras de pólvora y 4 balas para la pieza de bronce.

Unos años más tarde, en 1715 se decretó el completo abandono del Castillo del Rey, juntamente con el de Alaró, siguiendo, sin embargo, el servicio de vigilancia costera. Los talaiers* (aquellos que tenían a su cuidado una atalaya o un faro.) no percibían salario alguno, sino que era una obligación incluida al tomar en arrendamiento el territorio circundante al castillo.

En la relación de 1769 y la recesión de 1794, no figura el castillo de Pollensa, como lugar fortificado, progresivamente el castillo de tan singular historia, se ha ido degradando, hasta encontrarnos con las ruinas actuales.

El castillo es de planta cuadrada. Su bóveda se apoya sobre las rocas formando un arco. El pasadizo entre las dos rocas mide 1100 m en tanto que la bóveda alcanza 2 m. El muro exterior del castillo, por la parte interior tiene una altura de 3,25 m y una abertura que corresponde a lo que vemos tapiado desde arriba. El muro tiene hasta la altura indicada, un grosor de 0´75 m, después forma un banco y se queda con un grosor de 0,50 m. Se conservan almenas, aljibe, torre.

Visitable:

No

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