Castillo de Sigüenza

SIGÜENZA

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Sigüenza

Población:

Sigüenza

Provincia:

Guadalajara

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

Sigüenza fue asiento de una importante ciudad celtíbera “Segontia”, que estuvo situada en los altos cerros de la margen derecha del río Henares. En tiempos romanos, hubo aquí importante estación de paso y lugar nutrido de habitantes, quienes seguramente elevaron su primer torreón o puesto de vigilancia sobre el valle en lo que es hoy castillo.

La reconquista de Sigüenza tuvo lugar el año 1123, siendo su primer obispo, el aquitano don Bernardo de Agen, quien al mando de un poderoso ejército conquistó la ciudad a los árabes que la ocupaban. La restauración de la sede episcopal en Sigüenza por parte de la monarquía castellana, alentó el crecimiento de esta aldea, que tomó nuevas fuerzas cuando poco después, en 1138, Alfonso VII concedió a los obispos el señorío civil sobre la ciudad y sus gentes.

Desde entonces la historia de Sigüenza y de su castillo ha corrido pareja con la de sus obispos. Multitud de ellos, de todos los caracteres y las aptitudes, pasaron por la silla episcopal. Unos fueron valientes y organizadores, mezcla de monje y de guerrero, como el fundador don Bernardo, otros tuvieron el carisma de la santidad, como Martin de Finojosa, algunos fueron políticos eminentes, emprendedores y estrategas, como Pedro González de Mendoza, otros aún tuvieron el sentido social suficiente como para emprender obras públicas por todo el obispado, como don Juan Díaz de la Guerra…

Ellos levantaron, desde los inicios del siglo XII, que fue usada de manera continua como residencia de los obispos hasta mediados del siglo XIX, por lo que este castillo ha ido paulatinamente haciéndose más grande y poderoso. En sus salones pusieron capillas, salas de justicia, tribunales y cárceles. Una guarnición potente de militares y servidores estuvieron siempre al cuidado de este castillo, en el que largas temporadas habitaron los obispos.

La primavera de 1297 la fortaleza fue tomada, brevemente, por los partidarios de Alfonso de la Cerda, aspirante al trono de Castilla, aunque los vecinos de la ciudad lo reconquistaron prendiendo fuego a las puertas mediante una cuba llena de tocino.

Uno de los hechos históricos que cuentan estas piedras, ocurrido en el siglo XIV, en 1355, cuando en esta fortaleza fue alojada, en calidad de prisionera, doña Blanca de Borbón, esposa de Pedro I, para evitar que sirviera de apoyo a los nobles que querían deponerle del trono, y desde entonces data la leyenda de que una de las torres del mediodía, hoy todavía nominada con el recuerdo de la joven dama francesa, albergó su cruel destino durante una temporada.

El castillo es la culminación de una estructura defensiva que consistía en amplia muralla que rodeaba toda la ciudad. De sus puertas quedan hoy el portalón del Hierro, en la Travesaña Alta, el Portal Mayor, que fue el acceso principal, durante la Edad Media. Y por el costado de levante la Puerta del Sol, que fue postigo simplemente, y la Puerta del Toril, utilizable para salir a la Cañadilla desde la plaza mayor.

A partir de la Guerra de la Independencia se inició la progresiva ruina de esta fortaleza. Todavía en 1827, residiendo en él don Manuel Fraile García, obispo a la sazón, se alojaron tres días Fernando VII y su Corte. Después sufrió destrozos con motivo de las guerras carlistas, y a mediados del siglo se produjo un gran incendio en el mismo que acabó de arruinarlo.

Situado sobre la altura del cerro, el castillo de Sigüenza remata la ciudad toda. El aspecto de la fortaleza, es muy homogéneo, ofreciendo un nivel de paramentos lisos y algunos torreones, unas veces de planta cuadrilátera, y otras semicirculares, siempre rematados por almenas.

Una antemuralla da acceso a la puerta principal, del siglo XIV, flanqueada por dos cubos con sus matacanes, y almenas en la parte superior. El gran patio interior recuerda las alcazabas árabes, e igual que en ellas, albergaba la población de Sigüenza en caso de ataque. En el centro permanece el pozo que abastecía de agua a la fortaleza. Las partes visitables del interior recrean a la perfección los salones y estancias en piedra tallada en que vivieron los obispos y su corte: mobiliario de época, armaduras, labradas chimeneas…

En el interior, muy modificado por la habilitación a Parador, se pueden admirar diversos salones. Entre ellos el salón rojo o salón del trono, en el que grandes pilares cuadrados delimitan un amplio espacio rematado por gran chimenea renacentista, y muros decorados en un fuerte tono rojo, que se matiza con abundantes reposteros y armaduras. En este lugar impartían su justicia, civil y eclesiástica, los señores y obispos de Sigüenza. El comedor grande o salón de doña Blanca es otra pieza hermosísima, en la que se yerguen gruesos arcos pétreos apuntados sosteniendo la estructura de la sala.

Visitable:

El acceso al Parador de Turismo es libre en su visita exterior, el patio y algunas zonas del interior, quedando restringidas la zona de habitaciones de clientes alojados.

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