Castillo de Serranos de la Torre

ZAPARDIEL DE LA CAÑADA

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Serranos de la Torre

Población:

Zapardiel de la Cañada

Provincia:

Ávila

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

El castillo de Serranos de la Torre está integrado en los edificios de una explotación agrícola situada en una depresión del terreno.

El torreón de Serranos fue mandado construir en el siglo XV por Fray Lope de Barrientos, confesor Real y Obispo de Ávila, Cuenca y Salamanca. A su muerte heredó este torreón y sus terrenos uno de sus dos sobrinos, Pedro de Barrientos, quien quiso apropiarse de otros terrenos pertenecientes a vecinos de Zapardiel de la Cañada, dando lugar a un largo litigio del que se conservan 3 cartas de los Reyes Católicos que mediaron y dieron la razón a los vecinos de Zapardiel de la Cañada.

De los orígenes de este torreón no se tienen datos, aunque cabe la posibilidad de que sea de origen mozárabe. Su carácter estratégico militar es dudoso, pues se encuentra en un lugar bastante inapropiado para esta labor. Más bien se considera cruce de caminos de alguna ruta o de defensa de alguna casa señorial.

El castillo se ubica en un pequeño alto, originado por un afloramiento de granito muy redondeado, que avanza en la margen derecha hasta las inmediaciones del cauce del arroyo de “Las Pasaderas”.

El castillo está fabricado en mampostería granítica con bloques de mediano y gran tamaño trabados con mortero de cal, y reforzado por sillares en los vanos, adopta una planta cuadrangular con dos recintos concéntricos. El exterior está reforzado en sus esquinas por grandes cubos, de los que se conservan únicamente dos en su flanco este.

La distancia de los parapetos entre los cubos es de 17 m., siendo el diámetro de estos de 12 m el espesor medio de los muros es de 1’5 m. (diferenciándose las hojas exteriores y el relleno con bloques sin disposición alguna y mortero), siendo la altura (conservada) en los tramos rectos de aproximadamente 3’5 m., sobresaliendo un metro más los cubos. Estos son huecos, con dos pisos interiores y cañoneras en su parte baja.

Actualmente, dado su aprovechamiento como almacenes, aparecen con una cubierta cónica, y con el almenaje cegado.

El acceso se realiza en este primer recinto a través de una puerta con arco de medio punto rebajado, de 1’5 m. de anchura y aproximadamente 2’20 m. de altura, abierta en el flanco sur.

Se accede así al interior del recinto, al pequeño espacio libre entre el muro y la torre, que originariamente permitiría rodear esta última completamente.

La torre presenta unos potentes muros de 1 m. de espesor en la base, decreciendo al ascender de idéntico aparejo al descrito.

El castillo es de planta rectangular (12’60 m. en el eje E.-O y 11 m. N.-S, medidas totales), en origen tendría tres pisos más una posible plataforma superior, con un desarrollo en altura cercano a los 15 m.

Desplomados los pisos, únicamente son reconocibles los mechinales de recibido de los forjados. Son evidentes en las caras interiores los restos del enjalbegado o enlucido de yeso o cal.

Destacamos la presencia en el paramento oeste de los restos de una chimenea de sillería con tiro de ladrillo. La existencia de reposiciones en ladrillo traslucen las pequeñas reformas u obras de mantenimiento efectuadas a lo largo de la, suponemos por ello dilatada, vida útil del castillo como residencia. La función residencial, preeminente sobre la defensiva, queda patente por la apertura de numerosos vanos en todos los paramentos y en todas las alturas.

El acceso se realiza a través de una puerta adintelada, formada por tres grandes bloques perfectamente escuadrados de granito, situada en el paramento sur, y en la que aparece labrada, en su exterior, un escudo episcopal. Especialmente numerosas son las ventanas en este mismo paramento, siendo dos de ellas, las del segundo y tercer piso, del tipo mirador.

Por razones de habitabilidad es en el lado norte donde menor número de ventanas existen. Como elemento significado de índole arquitectónica se constata la existencia en la parte alta del paramento oeste y en su exterior de los restos de un balcón amatacanado apoyado en ménsulas de tres modillones; la cumbrera se remata con un antepecho coronado por merlones triangulares.

En términos generales el estado de conservación es regular. Estructuralmente la parte conservada no alcanza el 50% de la original, el recinto exterior ha perdido en el transcurso de este siglo la mitad occidental, así los dos cubos de esquina y los paramentos rectos desde la mitad de su longitud han desaparecido completamente.

Únicamente en el flanco oeste se conserva un pequeño tramo de unos 8 m., parcialmente cubierto por los depósitos de tierra y escombros procedentes de la torre. Esta, como ya comentamos, no mantiene los pisos, todos ellos desplomados; presenta además zonas de interrupción en los paramentos por caída, además de grietas y fisuras que recorren en toda su altura los muros, piezas con riesgo de desplome inminente…

Se puede constatar también la desafortunada reconstrucción de los muros externos, creando un cierre que enlaza con la torre donde antes continuaban los muros hasta rodearla, dejando vista la puerta interna que nunca fue accesible directamente, por tanto modificando sustancialmente la lectura del castillo suplido aquí por un falso histórico.

O el reaprovechamiento como almacén de los cubos, lo que condujo a su desfiguración con la incorporación de un tejado y el tabicado de su almenaje; o, por último, el mal uso de la “liza” este cubriéndola con un tejado de uralita hoy parcialmente caído.

La destrucción del cierre oeste del castillo ha determinado que se esté produciendo una dispersión de sus restos por la ladera hasta alcanzar el fondo del valle en que se emplaza.

De hecho han sido encontrados mampuestos y sillares de los muros rodados a cierta distancia de la edificación. El castillo se integra en un caserío, actualmente único núcleo habitado de la finca, compuesto por varias casas y una pequeña iglesia situada aproximadamente 150 m. al este del castillo.

El conjunto puede considerarse sincrónico, como demuestra la similitud técnica y estilística de los dos elementos más representativos, constituyendo quizás una entidad propia vinculada al señorío y por tanto con un territorio independiente, no de carácter pedáneo como ocurre en la actualidad. No adquiere por tanto la consideración de despoblado, ya que, aunque prospectado todo el entorno, no hay evidencias de una amplitud mayor del núcleo habitacional que demuestre un abandono o recesión en su entidad, siempre discreta.

En cuanto al origen del castillo y de todo el hábitat, debe remontarse a la época bajomedieval, existiendo mención documental al menos desde mediados del siglo XV (Catálogo de la Exposición “Castillos de Ávila”. Págs.13, 90-94). Los autores de la mencionada obra suponen, se desconoce con qué base, un origen anterior, durante el reinado de Juan II.

El castillo se encuentra ubicado dentro de una dehesa de propiedad privada, sin que sepamos si el edificio como tal pertenece al mismo propietario (D. Antonio Baquero, vecino de Piedrahita).

Visitable:

No

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