Castillo de Sepúlveda o de Fernán González

SEPULVEDA IV

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo de Sepúlveda o de Fernán González
Población:
Sepúlveda
Provincia:
Segovia
Estado:
Restos
Datos de Interés:
Este edificio que, durante un tiempo, fue ayuntamiento, sobre todo, es conocido por el nombre de “El Registro”, ya que era el lugar donde se registraban las materias primas que venían a venderse en Sepúlveda y donde se pagaban los impuestos.

El sitio de Sepúlveda ha despertado interés de casi todas las civilizaciones, en casi todas las épocas. Las tropas árabes y bereberes de Tárig ben Ziyad pasaron por esta zona en el año 712, de camino hacia la ciudad de Amaya, capital del ducado visigodo de Cantabria. Se iniciaría así una breve ocupación musulmana hasta que, a partir del año 740, como consecuencia de la rebelión bereber, el valle del Duero es abandonado por los musulmanes sufriendo, además los saqueos del rey Alfonso I de Asturias.

La primera mención documental de la zona, será en “La Crónica de Alfonso III”, según la versión Ad Sebastiam, en donde se nombra a Sepúlveda como una de las ciudades que Alfonso y su hermano Fruela saquearon y se llevaron consigo a parte de su población.

Sepúlveda vuelve a la historia en el año 940 cuando, según el Abad de Arlanza, fray Gonzalo de Arredondo, aprovechando la resaca de la victoria de Simancas en el año 939, es incorporada al condado de Castilla por el conde Fernán González, quien conquista y repuebla Sepúlveda este año, por la lucha mantenida cuerpo a cuerpo entre el conde castellano y el Alcaide moro Abubad. Según la leyenda, Fernán González propina un golpe de espada tan tremendo que atraviesa las protecciones y termina decapitando al musulmán, cuya cabeza puede hoy contemplarse en Sepúlveda en la blasonada «Casa del Moro».

Nos lo narran los “Anales Castellanos Segundos”: «En la era 978ª (año 940) repobló Sepúlveda (Sedpublica) el conde Fernán González»; y los Anales Castellanos Primeros: «En la era 984ª (año 946) repobló Fernán González la ciudad conocida con el nombre de Sepúlveda (Septepubplica), lo que hizo con la ayuda de Dios y por orden del príncipe Ramiro. Gracias sean dadas a Dios».

En el siglo XI Sepúlveda se repuebla definitivamente de manos de Alfonso VI, otorgando este rey a la villa un carácter político administrativo, confirmándolo en el Fuero del 17 de noviembre de 1076, también llamado Fuero Latino por estar escrito en esta lengua, que lo dota de privilegios que ya habían sido otorgados con anterioridad a la villa de Sepúlveda por los condes castellanos Fernán González, García Fernández y Sancho García y por el rey Sancho III de Navarra, abuelo de Alfonso VI.

El Fuero Extenso, conocido también como Fuero Romanceado por encontrarse escrito en castellano antiguo, es de gran importancia también puesto que no se trata de una copia del anterior sino del documento original. El texto es actualmente homenajeado cada año, en el mes de julio, en la Fiesta de los Fueros. Sepúlveda se convertirá en la cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra.

 

Del antiguo castillo construido a base de hormigón-cal, mampostería y sillarejo con una estructura simple, sólo quedan 3 cubos redondos de piedra, marca el límite de las murallas de la villa y es uno de los lados menores de la Plaza Mayor. Siendo una edificación producto de 3 épocas muy distintas:

-En primer lugar, observamos 3 torreones pertenecientes a la muralla árabe del siglo X que formaba parte, al mismo tiempo, del castillo-palacio.

-Por otro lado, en los paños de la muralla, se abren 2 balconadas pertenecientes a la casa de los González de Sepúlveda, edificio del siglo XVI, y cuyos muros vieron nacer al conocido escritor Don Francisco de Cossío, en el siglo XVIII, al castillo se le adosó una fachada barroca acompañada de una espadaña situada en el torreón central y formada por 2 campanas, una de estas tiene el nombre de “Queda”, que hacía sonar a las 10 de la noche, 33 campanadas que anunciaban el cierre de las 7 puertas de la muralla y que hoy forman parte de la cultura inmaterial de la localidad.

Se conservan algunas de estas 7 puertas, en la entrada de la calle que lleva al Santuario de Ntra. Sra. de la Virgen de la Peña se encuentra la llamada Puerta del Azogue o del Ecce Homo, a las afueras, camino del Parque Natural de las Hoces del río Duratón, se observan los restos de la Puerta de la Fuerza, de la que parte una calzada romana que desemboca en el Puente de Picazos y en el barrio de San Esteban se encuentra la Puerta del Río, junto a la hornacina de la Virgen de las Pucherillas.

Adosado a la parte inferior de sus torreones un edificio del siglo XVIII, con balconada corrida, soporta el “Reloj de la Plaza”. En este edificio se realizan actualmente exposiciones culturales.

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