Castillo de Santa Eulalia La Mayor

SANTA EULALIA LA MAYOR (LOPORZANO) IV

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Santa Eulalia La Mayor

Población:

Santa Eulalia La Mayor (Loporzano)

Provincia:

Huesca

Estado:

Restos

Datos de Interés:

El castillo de Santa Eulalia la Mayor constituye una verdadera referencia visual en la Hoya de Huesca, desde su elevada posición, a más de 800 metros sobre el nivel del mar, domina todo el entorno circundante, sobre todo el área del Abadiado y del alto valle del Guatizalema, cerrando el camino que desde tiempos inmemoriales ponía en contacto las tierras montañesas de Guara con el Somontano oscense.

Este enclave puede identificarse con un hisn (castro o castillo) musulmán del distrito de Wasqa (Huesca) que probablemente se llamaba labiba y cuyo origen resulta incierto.

Este hisn formaría parte de lo que durante siglos fue la frontera norte del Islam frente al mundo cristiano europeo siendo concebidos como defensa de la tierra llana base para lanzar ataques contra las comarcas del Guarga, como igualmente lo fueron las cercanas fortalezas de Labata y de Fan wa Man (Sen y Men en el Salto del Roldán).

El castillo caería en manos aragonesas aproximadamente entre 1091 y 1095, la fecha no está clara al existir más de una localidad altoaragonesa con la misma nomenclatura.

La datación relativa está próxima al año 1092 en el contexto de la caída de Huesca, pues Sancho Ramírez, el rey que conquistó el lugar, lo preparó con el objetivo de plantear una línea estratégica de cara a la toma de la hoy capital oscense.

El monarca Sancho Ramírez cristianiza su nombre y el de la población encomendando su custodia a barones de su confianza.

En 1249 Jaime I, lo dona a otro noble alto aragonés, Hato de Foces, quien apenas 2 años después lo intercambiaría con el monasterio de Montearagón por los castillos Marcén y Las Pedrosas

El castillo y villa siguieron en manos del señorío de Montearagón hasta 1571 momento en el cual pasó a depender del obispo de Huesca, cuya propiedad todavía ostentaba en 1785.

A comienzos del siglo siguiente la fortaleza ya estaba abandonada y en estado de ruina a juzgar por las noticias del viajero portugués Labaña.

En la época que vino después de la disputa fue respetada la mayor parte de la población musulmana dedicada a los trabajos agrícolas persistiendo en algunos lugares hasta la expulsión de los moriscos.

El avance de la reconquista aragonesa hizo perder importancia militar al castillo de Santa Eulalia la Mayor.

La fortaleza está constituida por un conjunto defensivo complejo formado por varios elementos además de la torre cilíndrica construida en mampostería sobre un basamento macizo de 2 metros de alto, a esta torre la rodea los vestigios del recinto murado que la protegía. Contaba al menos con tres fosos tallados en la roca y paralelos entre sí. El foso occidental se une al aljibe escavado en la roca que está situado junto a la torre, cuyas aguas pluviales procederían tanto del propio foso como de unos canalillos tallados en la roca.
El elemento más representativo del conjunto es la torre, de planta circular y pequeñas dimensiones, con unos 5,7 metros de diámetro, muros de 1,90 metros de grosor y una altura indeterminada que superaría los 10 metros. Esta torre constituye un caso único en la región, pues en lugar de parecerse a las impresionantes torres románicas lombardas o del área de Ribagorza, presenta más parecido arquitectónico con las torres musulmanas de planta circular de época califal (siglo X) del sur de la provincia de Soria y de La Rioja, o con las torres prerrománicas cristianas del siglo X de Navarra y Cataluña.

La base de la torre es maciza, de dos metros de altura. Sobre ella hay una pequeña sala de unos dos metros de diámetro, y sobre ésta la estancia principal, donde se abre la puerta de acceso, de pequeñas dimensiones y orientada al sur, formada por un arco de medio punto que en tiempos estaría reforzado en su parte superior por una viga de madera (hoy ya no visible). La separación entre la planta principal y la planta baja sería una tarima de madera que haría las veces de suelo y techo respectivamente.

Probablemente, la parte superior de la torre tuviera un cadalso corrido de madera a modo de balconada (desde el que hostigar a los asaltantes), a juzgar por la alineación de mechinales exteriores, situados a unos 8 metros de altura, que podía verse antes de la reciente restauración, y que fue erróneamente eliminada durante ésta. La torre estaría coronada posiblemente por un tejado de madera.

Además de la torre quedan en pie algunos muros de mampostería.

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