Castillo de Quermançó

VILAJUIGA IV

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo de Quermançó
Población:
Vilajuïga
Provincia:
Girona
Estado:
Ruina
Datos de Interés:
El castillo de Quermançó está situado a unos 2 km al norte de Vilajuïga, se elevan sobre un promontorio rocoso bordeado por la Nacional-II o Carretera Nacional 260. Es inaccesible por poniente y mediodía. Los demás vertientes tienen pendientes acentuados.

Este castillo está relacionado con los siete enigmas que quedaron en las leyendas que envuelven esta fortaleza:

Su laberinto: Dicen que dentro de la roca en que se levanta el castillo se esconde un laberinto que atraviesa la sierra cercana y se extiende hacia el Port de la Selva terminándose cerca de la orilla del mar. Y algunos pasos subterráneos de este laberinto se cruzan con los pasos del laberinto del Monasterio de Sant Pere de Rodes. En las cuevas de este laberinto escondían sus tesoros los piratas y se llevaban las conversaciones secretas entre los abades del monasterio, los habitantes y algunos visitantes muy importantes del castillo que no querían revelar sus contactos.

Su tesoro: El tesoro más famoso del Castillo de Quermançó es la Cabra de Oro (dibujada por Salvador Dalí).

De acuerdo con una versión, esta cabra le pertenecía a un rey moro que habitaba en la fortaleza y desapareció con sus tesoros en el laberinto subterráneo, cuando llegaron los cristianos.

Según otra leyenda, esta cabra pertenecía a los judíos que vivían en la vecina VilajuÏga (o “Villa Judía” – en castellano). Ellos la escondieron junto con sus tesoros en el laberinto del castillo antes de ser expulsados del país en 1492.

La tercera leyenda afirma que este tesoro es una parte secreta del archivo de los condes de Empuries que habitaban en este castillo.

La cuarta leyenda menciona los tesoros de los bandoleros que residían en este castillo.

La quinta leyenda narra de los tesoros del mago que vivía aquí en la época de los condes de Empuries.

Su archivo secreto: Los condes de Empuries que fueron señores de este castillo tenían varias capitales y muchas otras fortalezas. Pero está confirmado documentalmente que ellos guardaban su archivo precisamente en este castillo. La leyenda afirma que los condes preferían guardar su archivo en este lugar porque allí había algunos documentos secretos de valor incalculable que se podía esconder bien sólo en el laberinto de Quermançó.

El mago: De acuerdo con una leyenda, en este castillo vivía un misterioso “mago personal” de los condes de Empuries y su laboratorio secreto se encontraba en el laberinto subterráneo.

Según otra leyenda aquí habitaba el mago Klingsor de Hungría relacionado con el Santo Grial. Y por tanto el nombre de Quermançó proviene de “Klingsor”… Pues la cercana montaña de Verdera era el escenario de los principales episodios del Misterio del Santo Grial, porque allí se encontraba el Castillo de Sant Salvador, cuyo nombre se asocia con el de Monsalvat.

La misteriosa condesa de Molins: Cuentan varias leyendas que en este castillo vivía la condesaTeresa de Molins, natural de S. Pere Pescador. Ella abandonó la vida noble para dirigir a un grupo de bandoleros. Recluida durante un tiempo en un convento de Garriguella, ella se escapó para unirse a los bandoleros que se escondían entre las ruinas del Castillo de Quermançó. A causa de los celos u otras divergencias con sus compañeros, la condesa puso fin a la situación una noche de verano de 1826, ella bajó al sótano con una antorcha, encendió la pólvora que quedaba de los franceses y voló el castillo.

La fantasía de Salvador Dalí: Otra leyenda muy famosa de Quermançó surgió en el siglo XX, cuando el mundialmente famoso pintor Salvador Dalí expresó su deseo de adquirir este castillo y regalarlo a su musa Gala explicando su elección con el hecho de que desde esta fortaleza se puede ver las puestas de sol más espectaculares del mundo. Pero, como en vez del Castillo de Quermançó él adquirió el Castillo de Púbol, las razones de este acontecimiento dieron lugar a diferentes interpretaciones a las cuales se unieron las sugerencias de Dalí por poner en el sótano del castillo a un rinoceronte para atraer a los turistas e instalar en la fortaleza el Órgano de la Tramuntana, el viento del norte, que iba a funcionar aprovechando su fuerza y transmitir una música surrealista generada por sus sonidos.

Ahora ya es imposible determinar, si estas sugerencias fueron pronunciadas en broma o en serio, pero los propietarios actuales del castillo, un grupo de los hombres de negocios de l´Alt Empordà se proponen a realizar este proyecto. La inauguración del Órgano de Tramontana fue anunciada para el año 2004 conmemorando el aniversario de Dalí, pero fue aplazada “por las razones burocráticas”…

Los esqueletos encontrados: En septiembre de 2003 fueron publicadas las noticias sobre los trabajos arqueológicos en el recinto del castillo que dieron lugar a otras suposiciones y leyendas relacionadas con Quermançó. Pues en el patio de la fortaleza fueron localizados las edificaciones del siglo XV y un muro más antiguo cerca del cual había dos esqueletos: un adulto y una criatura, “enterrados sin algún cuidado”.

Sus orígenes se remontan más allá de la ocupación romana, ya que su privilegiada ubicación en lo alto de un promontorio rocoso de difícil acceso, hace del castillo-fortaleza un sitio clave desde el cual se domina toda la llanura del Alto Ampurdán, y vigila el estrecho pasaje que lleva al burgo de La Valleta y al pueblo de Llançà. La fortaleza medieval data, en todo caso, de antes del primer milenio de la Era Cristiana y figura como una de las posesiones clave de los Condes de Ampúrias. El Conde Ponce I había depositado entre sus muros sus archivos diplomáticos y, según su testamento, el castillo fue heredado por sus dos hijos, Hugo y Berengario en el año 1078. En 1085, un acuerdo entre el conde Hugo II de Ampúrias y el conde Giselberto II de Rosellón, da a este último algunos derechos sobre la fortaleza.

En 1099, Dalmau Berenguer de Quermançó es mencionado en un documento como señor del lugar, siendo probablemente hijo de Berenguer, Vizconde de Peralada y Señor de Rocabertí y de Quermançó entre otros lugares, y nieto del conde Ponce I de Ampúrias. Ese personaje es el fundador de la Casa de los Vizcondes de Peralada, más tarde conocida como de los Vizcondes de Rocabertí.

Hacia el año 1131, el señor del castillo de Quermançó, Berenguer Renard de Peralada, falleció sin herederos varones y la fortaleza revirtió nuevamente a los Condes de Ampúrias. En 1138, una revuelta del conde Ponce Hugo II de Ampúrias contra el Conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, rápidamente reprimida por este último, termina con el compromiso del primero en abandonar y arrasar su castillo. Es, sin embargo, en el siglo XIII cuando Quermançó se convierte en una fortaleza de gran importancia durante las guerras contra los franceses, consiguió repeler la invasión gala en 1285 pero fue, durante breve tiempo, ocupada en 1288 por los aliados del rey Jaime II de Mallorca, quien había invadido el Ampurdán y posteriormente fue destronado.

Pese a esas sucesivas destrucciones, un informe del rey Jaime II de Aragón en 1292, señala la necesidad de destinar en Quermançó una docena de soldados para defender la fortaleza y vigilar la ruta de paso. Durante la Guerra Civil del siglo XV, en 1472, el castillo que dependía entonces del Duque de Cardona en calidad de Conde de Ampúrias, fue ocupado por los partidarios del rey Juan II de Aragón.

En el siglo XVI, el castillo se convirtió en un refugio de bandidos y peligrosos asaltadores de caminos que se enseñoreaban por los alrededores.

Una vez dentro el recinto fortificado, destaca la torre maestra. Esta se levanta en el extremo suroeste del castillo. Su base se puede datar hacia el siglo XIII o principios del XIV. Se cree que cumplía funciones defensivas, si bien algunas fuentes apuntan que después de las reformas del siglo XV se convirtió en la torre del homenaje.

Tiene planta rectangular, prácticamente cuadrada. Estaba dividida en dos recintos rectangulares. Del muro que separaba las dos estancias sólo quedan los cimientos, porque fue demolido para hacer una sola sala más grande. Tenía dos plantas. La superior fue rehecha por las tropas napoleónicas. Todavía se pueden ver algunas baldosas de las bóvedas de arco rebajado que cubrían las diferentes habitaciones.

Junto a la torre maestra encontramos una habitación conocida como la sala central. Algunos estudiosos creen que esta podría haber sido la capilla del castillo, porque en uno de los sus muros se pueden ver los restos de un campanario de espadaña. Se trata de una sala rectangular de casi quince metros de largo.

El sótano estaba cubierto con una bóveda muy abierta de baldosas, de las que todavía quedan restos en los muros laterales.

Al norte de la sala central encontramos un recinto de grandes dimensiones, que llega a los treinta y siete metros de longitud y con muros muy gruesos. Fue construido en el siglo XV, el momento de máximo esplendor del castillo.

Delante de la sala central y la torre maestra encontramos una gran explanada elevada. Este patio se construyó también en el siglo XV, después de sepultar algunas estancias, que eran el núcleo del primitivo castillo

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