Castillo de Peñarroya

ARGAMASILLA DE ALBA I

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Peñarroya

Población:

Argamasilla de Alba

Provincia:

Ciudad Real

Estado:

Deteriorado

Datos de Interés:

El Castillo de Peñarroya, se encuentra ubicado sobre una peña, “roya” roja o rubia, según opinión, en la localidad de Argamasilla de Alba, junto al Pantano del mismo nombre.

Es una fortaleza medieval del siglo XIII que perteneció a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. Entre los principales elementos que lo componen podemos destacar, en el exterior: el camino de acceso medieval, el humilladero y un foso seco.

En el interior: antemuralla, liza, muralla medieval principal, torre del homenaje cuadrada y de tres plantas, ermita del s. XVII de estilo barroco, patio de armas, ermita del Despeñadero, y aljibe medieval y estancia medieval.

En los alrededores del castillo se encuentra una necrópolis de rito islámico.

La inmensa y monótona llanada manchega, casi toda esteparia, estuvo cruzada por algunas calzadas romanas con el carácter de vías militares, jalonándolas de trecho en trecho las llamadas estaciones o mansiones, donde había un cuartelillo para el retén encargado de la vigilancia, caballerizas para relevos de postas o bestias arrieriles, hospedería y mercadillo de víveres, al amparo de algunas de estas mansiones se formaron importantes núcleos de población, unos destruidos definitivamente tras la invasión de los pueblos germánicos en el siglo V y reconstruidos otros con nombres nuevos sobre las ruinas de los anteriores.

Durante la dominación árabe y debido al empuje continuado de los cristianos hacia el sur convino asegurar el tránsito por estas antiguas vías y en lugar de las primitivas estaciones o mansiones romanas fue construida una cadena de castillos o puestos fortificados, a distancia conveniente y siempre en puntos estratégicos. En la casi indefendible comarca del alto Guadiana y mucho antes de la reconquista, existía una especie de línea fortificada formada entre otros por los castillos de Alhambra y Peñarroya.

La fortaleza se originó como fuerte musulmán, que pasaría en 1198 a manos cristianas, quedando en poder de la Orden de San Juan en 1215, aunque la conquistó con ayuda de la Orden de Santiago. La leyenda cuenta que tras tomar la fortaleza se encontró la imagen de Nuestra Señora de Peñarroya, venerada desde entonces por los vecinos de Argamasilla de Alba y La Solana, que comparten la Patrona.

El castillo de Peñarroya, es cobijo hoy de un santuario consagrado a la Virgen de esta advocación, tiene su asiento en el borde de la meseta rocosa asomada al río Guadiana; por esta parte resultaba inexpugnable, toda vez que los peñascos en que se apoya son altos y cortados casi a pico, pero, en cambio, era muy vulnerable desde la parte llana.

En sus primeros tiempos, Peñarroja o Peñarroya fue alcazaba moruna, construida en mampostería y sillería y consistente en un recinto de forma cuadrilátera irregular ajustada a los accidentes del terreno y formada por paredes almenadas con torres en las esquinas. Junto a la torre mayor, estaba la puerta de entrada y rodeando por dos lados al sencillo edificio un foso excavado en la roca viva, innecesario en el resto del circuito, pues las rocas escarpadas constituían una defensa inmejorable.

Tras la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), el rey Alfonso VIII cede el castillo a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. La fortaleza sufre entonces una profunda modificación con arreglo al tipo cristiano de arquitectura militar, consistente en reducir el área de la fortaleza cuanto fuera posible con objeto de facilitar su defensa con cierto número de hombres y a hacerla menos vulnerable gracias a un recinto exterior, más bajo, provisto también de torres saledizas, rodeado del correspondiente foso, y abriendo en este segundo recinto o barbacana la puerta de ingreso, muy lejos de la correspondiente al recinto principal, para que quien penetrase por aquella hubiera de recorrer largo camino, expuesto a los tiros desde los altos muros almenados.

Aunque tuvo sus horas de gloria militar durante la reconquista de la zona y las guerras carlistas, la función del castillo estuvo principalmente ligada al ámbito económico: cobro de impuestos, arrendamiento de pastos, aprovechamiento de recursos (agua, molinos y batanes), y almacén de bienes de la Orden.

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