Castillo de O Bolo

O BOLO III

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo de O Bolo
Población:
El Bolo
Provincia:
Ourense
Estado:
Deteriorado
Datos de Interés:
Las primeras noticias aparecen en los textos y fuentes clásicas de la época romana, concretamente de la época de Claudio Ptolomeo. Aquí se estableció uno de los 22 pueblos dependientes del Convento Jurídico Asturicense con capital en Astorga, concretamente el pueblo que se asentó en estas tierras fue el de los Németas que ocuparían la zona de O Bolo y su capital sería “Volobriga”.

Tras el abandono de la comarca por los romanos y la llegada de Suevos y Visigodos y la unificación político-religiosa en tiempo de Leovigildo y Recadero, se debió vivir tiempos de paz.

En el periodo de las repoblaciones no tuvo un papel preponderante, debido a la ausencia de asentamientos de órdenes monásticas y por consiguiente la nula creación de monasterios, si bien pudieron ejercer su influencia: San Pedro de Montes, San Martín de Castañeda, Santa María de Cariacedo, Santa María de Acibeiro, San Julián de Samos, Celanova…

En la época medieval se edifica su castillo, aunque no se sabe a ciencia cierta quién lo funda. Se calcula que el castillo, se empezaría a construir en el siglo XII, pero a causa de las revueltas Irmandiñas, a finales del siglo XV sufriría graves daños, casi hasta su destrución por lo que el castillo sería reconstruido por orden de Juan de Pimentel Conde de Benavente y dueño de estas tierras. Otros lo atribuyen a la reina Dª Urraca hija de Alfonso VI, y otros lo atribuían a la hija de ésta, Sancha Raimundez.

El febril patrocinio de construcciones en los siglos XII y XIII de tipo civil y militar, ocurre en esta época en Galicia con motivo de proteger y dominar territorios para un mejor control.

Tuvo título de condado y perteneció a los Condes de Lemos. La villa de O Bolo, recibió privilegios por parte de los monarcas castellano-leoneses, por los servicios prestados a la Corte. Un ejemplo de esto es la documentación de que se dispone a raíz de la guerra fratricida entre Pedro I y Enrique II.

Esta guerra tuvo repercusiones en los actuales municipios de O Bolo y A Veiga dados los privilegios de franquezas y libertades concedidos a esta jurisdicción y a la de Viana de O Bolo, por el Rey Enrique II a cambio del apoyo prestado. Estos privilegios darán lugar a continuos pleitos y serán la base para que ambas jurisdicciones queden libres de todo señorío.

El que la jurisdicción de O Bolo gozara de fueros concedidos por el rey D Enrique II y confirmados por reyes posteriores, hacía que fueran usados por los boleses en constantes pleitos, los requerimientos de los Pimental al pago de impuestos eran respondidas con continuas negativas ocasionando que el Conde de Benavente ejerciera su jurisdicción con dificultad.

No está claro cuando los habitantes de O Bolo pasaron a ser de realengo. Se sostiene que pudo ser en un concierto habido entre el Concejo, Justicia y Regidores de O Bolo y D. Pedro de Pimentel a finales del s. XVI. Es a partir de este momento cuando no se vuelve a tener noticias de ningún señor jurisdiccional.

En el siglo XVIII, asistimos a la decadencia del castillo, usándose como cantera por los vecinos y además a la pérdida de su entorno por el adosamiento de casas a las cortinas del castillo y la proximidad de otras a la torre del homenaje.

Durante la guerra de la Independencia, la comarca de Valdedoras fue escenario de violentos enfrentamientos entre las tropas francesas y sus habitantes liderados por el abad Casoio, impiden el paso del general Soult.

 

En su origen era una fortaleza rectangular son 7 cubos y la torre del homenaje que resaltaba sobre las demás. Esta torre es la que se conserva hoy con una altura de casi 20 metros (perdió también las almenas defensivas posteriormente). El interior se divide en un sótano que fue más tarde cárcel de la villa y 3 niveles sobre este sótano. Como muchas otras torres la puerta principal se sitúa a altura para evitar ataques a la que se accedía por medio de una escalera de madera que más tarde pasaría a ser de piedra. A su alrededor se pueden ver algunos cubos defensivos y restos de la muralla circular defensiva, que era bastante ancha y que estaba jalonada de torreones. Aún existe la puerta de entrada al patio de armas y un torreón semicircular que defendía la entrada. También se conserva un aljibe dentro del recinto.

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