Castillo de Luzás

TOLVA I

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Luzás

Población:

Tolva

Provincia:

Huesca

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

Lo más destacable del castillo de Luzás es su torre, que se eleva casi en el centro del montículo que acoge el castillo, de cuyas murallas quedan restos de dos baluartes circulares. Cuadrangular en el interior pero pentagonal al exterior, su aspecto es soberbio, tal vez porque estaba aislada visualmente de otras atalayas cercanas y debía ser inexpugnable, tal vez porque debía desprender el poder de su promotor casi con toda seguridad Arnau Mir del Tost, vizconde de Arger y vasallo del conde de Urgell, junto a quién conquistó y fortificó parte de la Ribagorza suroriental a instancia del rey de Aragón Ramiro I.

Esta fortaleza se unía así a las de Viacamp, Montañana, Falces y Montgay para formar una nueva línea defensiva frente al Islam hacia mediados del siglo XI. El castillo constaba de un recinto amurallado de planta aproximadamente trapezoidal, de unos 70 x 25 m es sus puntos más amplios, adoptado al perímetro de la plataforma superior del cerro, con una torre semicircular sobresaliendo en cada esquina y una gran torre central.

Los restos de las dos torres que se conservan de la parte exterior una en el este y otra en el oeste del conjunto, esta última con un paramento en la parte inferior de 1’30 de grosor y un hueco interior de unos 2’60 m. Ambas construidas con aparejo de sillarejo similar al de la torre central.

La torre con planta pentagonal al exterior y cuadrada al interior y una altura de unos 25 metros, que se distribuyen interiormente en 6 plantas. Está realizada en sillarejo estrecho y alargado (15 x 25 cm) que configura muros de un grosor de entre 2,25 y 2,48 m en la parte baja.

Los pisos inferiores se disponían sobre retranqueos del muro y los paramentos muestran los huecos de los andamios empleados para su construcción.

Sobre el rellano de la cimentación hay una primera planta que era ciega al exterior. Sobre ella había una segunda planta en la que se abren estrechas aspilleras, una en la parte central de cada uno de los lienzos.

En la tercera planta se encuentra la antigua puerta de acceso, en arco de medio punto doblado por un segundo arco de finos sillarejos, las piezas que configuraban el arco de acceso han desaparecido. En el interior de este piso se encontraba el retrete, que es una cámara rectangular abierta en el interior de los muros (en la parte donde estos restos son más gruesos para configurar los lienzos pentagonales) con accesos en codo, bóveda encofrada, desagüe en declive y vertedor en saledizo.

El cuarto piso dispone de tres vanos en los paramentos norte, este y sur, más cuatro al oeste, presentando esviajes los situados en las esquinas y, todos ellos, bovedillas capialzadas revocadas con argamasa.

La quinta planta tiene ventanas similares, así como hornacina en arco de medio punto abierta en el muro, que se ha interpretado como correspondiente a una capilla, similar a la existente en el castillo de Viacamp. Se piensa que los vanos de estos dos pisos se complementarían para configurar la principal estructura defensiva de la torre, que quedaría complementada con un cadalso de madera exterior.

Además parece haber dispuesto de un piso superior, a modo de falsa bajo la cubierta.

Se trata de un conjunto fortificado de gran importancia y calidad constructiva, que parece haber tenido un carácter residencial aparte del puramente militar. Si bien algunos de sus rasgos, como la planta poligonal, la emparentan con otros castillos aragoneses, su combinación con otros elementos, como la existencia de capilla y retrete o la doble banda superpuesta de vanos defensivos, la dotan de un enorme interés y singularidad.

A pesar de las evidentes diferencias en su planta, el castillo debe relacionarse, tanto arquitectónica como históricamente, con la torre de Viacamp, ya que ambas parecen fruto de una misma campaña constructiva.

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