Castillo de los templarios

PONFERRADA II

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de los templarios

Población:

Ponferrada

Provincia:

León

Estado:

Deteriorado

Datos de Interés:

Los templarios ayudaron a la reconquista de terrenos del reino de León quedando instalada esta orden en 1178 en el reino de León, lo que hizo que se les legase la custodia de numerosas fortalezas y terrenos del camino de Santiago, para la protección de los peregrinos, Ponferrada pasa entonces a depender de la Orden del Temple, la villa estaba defendida por una pequeña fortaleza que fue en su origen castro y posteriormente ciudadela romana.

En 1185 ya eran señores de buena parte de Ponferrada, empezándose la fortificación en 1187 de una primera muralla que hoy día aún sobrevive.

En 1196 Alfonso VIII de Castilla ataca el Bierzo, lo que obliga a Alfonso IX de León a reforzar su presencia en la zona y a que emprenda la “puebla” de la villa, organizada por el adelantado Fernán Fernández. En 1211 Alfonso IX hace las paces con la Orden del Temple y les dona la villa de Ponferrada. En 1226 los templarios ya habían fortificado la villa de Ponferrada.

Aunque la defensa, construcción, etc. del castillo es atribuido generalmente a los Templarios (que estuvieron en Ponferrada hasta 1312), el castillo es una obra militar muy compleja, perteneciente a varias épocas. El castillo ha pasado por muchos propietarios y cada nuevo ocupante contribuía en su construcción partiendo de lo que hallaba y realizaba los trabajos de forma y ampliación necesarios para adaptarlo a sus necesidades, y lo hacía siguiendo las técnicas constructivas y los gustos de la época.

Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon son visibles en buena parte del castillo, no siendo pocos ya que en 1310 se la queda don Juan “el tuerto”, es mandado asesinar en Toro en 1324 por orden de Alfonso XI, pasando la tenencia de Ponferrada al conde Alvar Núñez Osorio que a su vez, en 1327, pierde el favor real y su cabeza. En 1340 Alfonso XI dona Ponferrada a don Pedro Fernández de Castro, su mayordomo mayor, al fallecer este en 1343, el castillo pasa a su hija, Juana de Castro. En 1354 Enrique II se apropia del castillo y se lo entrega a su hijo, que lo mantiene hasta 1394, pasando al conde Pedro Enríquez, que a su muerte, lo hereda su hijo Fadrique Enríquez, duque de Arjona, que en 1430, en 1435 pasa a su primo Pedro Manrique, que a su vez muere en 1440 dejando la fortaleza a su hijo Diego Manrique. Ese mismo año Manrique es obligado a entregar la posesión de Ponferrada a Pedro Álvarez Osorio, conde de Lemos.

En 1455 Alonso Osorio lo hereda de sus padres Pedro Álvarez Osorio y Beatriz de Castro, hermana del Duque de Arjona, que tras su muerte en 1467 vuelve el dominio de  Ponferrada a manos de su padre (1470 se realizaron entonces importantes obras en todo el castillo).

En 1483 Rodrigo Osorio Ponferrada, pero tras las disputas por la fortaleza, en 1484 el rey Fernando el Católico adjudica Ponferrada a Juana Osorio. Volviendo a ser tomada a la fuerza por el conde Rodrigo Osorio en 1485. Ante esto en 1486 los Reyes Católicos compran los derechos sobre la villa de Ponferrada a doña María de Bazán y sus hijos por 23 millones de maravedís. Adquirida la titularidad por la Corona, emprende ésta un duro asedio con artillería, y en el verano de ese año la toman al asalto. Los Reyes Católicos nombran alcaide a Juan de Torres y en 1506 Fernando ordena pagar a su hijo, también llamado Juan de Torres, 174.400 maravedís. Porque “gasto de sus propios dineros en una torre de cal y canto con un zaguan e en otras ciertas obras e reparos que fiso hacer e labrar en la dha fortaleza de Ponferrada”.

A finales de 1506, la reina viuda doña Juana I ordena al corregidor de Ponferrada que le relacione las necesidades de la fortaleza. En febrero de 1507 se realiza un memorial por el Comendador Fernando de Torres, alcaide del castillo, de las obras que faltan en la fortaleza de Ponferrada y de las necesidades de guarnición, ante las intenciones de los comarcanos y de “como algun gran señor tiene el ojo y respeto aver esta fortaleza si su Alteza en esto no provee”. Pocos meses después el conde de Lemos vuelve a tomar la fortaleza de Ponferrada, con el apoyo del marqués de Astorga sin que el alcaide real pueda hacer nada por defenderse.

A partir de 1505 se habían comenzado a reparar las murallas de la villa, que eran de tierra y en 1512 se reconstruye la puerta que daba a la plaza de San Andrés. En 1520, muerto Don Rodrigo, la nueva condesa de Lemos escribe a Carlos y diciendo que continuará al servicio de la Corona “como su padre” y el Emperador ordena entonces que se refuerce la guarnición de Ponferrada.

El castillo consta de un gran recinto poligonal (más de 8.000 metros cuadrados) con dobles y triples defensas formando barbacanas, torres, estancias y un gran patio bajo o Albacar.

El castillo tiene planta cuadrada irregular y en él destaca, sobre todo, la entrada, que se realiza cruzando el foso sobre un puente levadizo y, más adelante, dos grandes torreones con almenas unidos por un arco. Sus doce torres originales reproducían las formas de las constelaciones.

Sabemos por los documentos históricos que el castillo disponía de cubiertas y que éstas se hallaban no sólo en edificios, sino también en las torres.  En 1848 se incorpora las caballerizas.

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