Castillo de los Duques del Infantado

SALDAÑA II

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de los Duques del Infantado

Población:

Saldaña

Provincia:

Palencia

Estado:

Restos

Datos de Interés:

El territorio de Saldaña ha estado poblado desde épocas prehistóricas. La villa estuvo emplazada inicialmente en los altos de la loma de La Morterona, a un kilómetro de su situación actual y consta su existencia durante la dominación romana.

En el siglo VI se refugian en ella los nobles Cántabros sublevados contra los visigodos. Conquistada la villa por el rey Leovigildo, acuña monedas con su efigie y la leyenda “Leovigildus Rex Saldania Justus” para recordar este hecho.

La ocupación del castillo por los musulmanes y posterior conquista por Alfonso I tras un duro asedio, hacen que el lugar quede dentro de una amplia zona despoblada al trasladarse sus habitantes a tierras cántabras.

Con la repoblación posterior de la comarca y el asentamiento de la villa en su actual emplazamiento, el rey Ramiro II establece el condado de Saldaña, siendo su primer conde Sancho Díaz, quién al igual que su aliado el conde castellano Fernán González, siempre se mostró rebelde con los reyes leoneses, lo que motivó que fueran encarcelados en 944.

La estructura del castillo es simple y de planta rectangular, construido a base de hormigón, cal y sillería. Las ruinas del castillo aún dominan la villa desde un cerro cercano. Todavía se mantienen en pié una de las dos grandes torres cuadradas y parte de la otra así como algunos muros de las murallas que la rodeaban. De las torres, fechadas en la primera mitad del siglo XI mediante la prueba del carbono 14, prácticamente sólo se conserva el relleno de hormigón, pues la piedras de sillería que las recubrían, fueron utilizadas para la reparación del puente de la villa.

La torre situada al Oeste es la más entera, alcanza los 9 metros de altura y aún se aprecian las tres plantas que tuvo, aunque la primera está prácticamente cubierta por escombros al derrumbarse las superiores. La entrada se encontraba a la altura del segundo piso en la fachada oriental, apreciándose aún la cavidad donde se encajaba la tranca. En el resto de las fachadas se ven los huecos de ventanas y ventanales. Las dimensiones interiores son de 5 por 5 metros, con muros de 1,70 sin contar el revestimiento, prácticamente inexistente.

La otra torre parece más pequeña al conservarse menos restos y altura. No obstante las dimensiones interiores nos indican que estamos ante una torre de 6  metros de lado, y  muros de 3 metros de grosor en los que se incluye el revestimiento de sillería. Ambas torres, que no se encuentran paralelas entre sí, estaban unidas por un muro del que aún se ve la traza.

Rodeaba la fortaleza en la parte superior un recinto con un grosor de 2 metros y una altura máxima de 1,50, de los que se conservan 30 metros de longitud al Sur y al Este, así como un cubo.

De un segundo recinto de grandes proporciones situado en un nivel inferior, únicamente queda un cubo y las ruinas de una puerta entre torres. Por debajo corre un arroyo que servía de foso natural a esta parte de la fortaleza. Junto a la torre este existe un enorme hundimiento, de 6 metros de profundidad, a través del que se aprecian restos de la esquina de una habitación con señales de revoco de argamasa, que pudieran corresponder con el aljibe del castillo o con los sótanos y subterráneos del mismo. Esta última teoría está avalada por coincidir verticalmente con el lugar donde un derrumbe obstruye el paso de una serie de galerías que parten de una enorme cueva artificial que se abre en la ladera oriental y desde donde se observa un sillar.

Asimismo, los restos de cerámica recogidos en el interior de la cueva coinciden en época y características con los encontrados en el recinto del castillo, fechados desde finales del siglo XII al XV.

Tras la separación de Castilla y León en dos reinos independientes, su posición fronteriza hace que recobre su carácter militar entre 1157 y 1230. A finales del siglo XV decae su importancia militar y se convierte en prisión. Ante el estado ruinoso en que se encuentra en 1871, el Ayuntamiento solicita a los dueños su demolición, que no se llevó a cabo.

En 1893 se lleva a cabo la reparación del puente de Saldaña que se había hundido, utilizando para ello las piedras de sillería arrancadas del castillo. En esa fecha la torre situada al Oeste aún se conservaba entera, con sus tres pisos y coronada con almenas. En la otra torre ya se había derrumbado la fachada Este y parte de la Sur. Ambas torres estaban unidas por el Sur con un lienzo almenado que desde la torre Oeste llegaba a un metro al Sur de la torre Este, y tras un ángulo de noventa grados se unía a ella. Tenía una altura de dos pisos, presentando tres ventanas en la segunda planta.

Un sillar con un dibujo e inscripción en árabe, que cronológicamente se sitúa en el siglo VIII y que según algunos investigadores representa el plano de la fortaleza en la época de ocupación musulmana, estuvo hasta 1954 en una de las torres, encontrándose en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

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