Castillo de Lojuela o de Murgas

LECRÍN

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Lojuela o de Murgas
Población:
Murgas (Lecrín)
Provincia:
Granada
Estado:
Restos
Datos de Interés:
El castillo de Lojuela se encuentra a 600 metros de altitud, coronando un pequeño cerro, que desciende casi verticalmente por uno de sus lados, sobre la margen izquierda del río Dúrcal. Su construcción allá por el siglo XI, posiblemente se realizó sobre un yacimiento romano y un asentamiento prehistórico, que quedaron destruidos.

En tiempos de dominio califal, el centro político estaba situado en Córdoba y a nivel militar el dominio sobre la península era total, el castillo de Lojuela sería colocado en un punto estratégico de comunicación de la vega de Granada, convirtiendo así al castillo en uno de los más importantes que se asentaban en el conjunto de Alhandalus. El castillo de Lojuela es el único de la “época califal” en el Valle de Lecrín. El valle de Lecrín estaba constituido durante la ocupación musulmana por castillos, torres de alquería y torres atalayas, que controlaban el paso de personas, mercancías o barrios integrados en entornos agrícolas. Además, su situación geográfica, entre las comarcas del temple, la vega del Genil, la costa tropical y la Alpujarra, hizo que durante la dominación árabe se conformara la zona como un espacio fronterizo. Entre los castillos menores que se conservan en el valle de Lecrín, se encuentran el castillo de Mondújar, el castillo de Restábal, el castillo de Dúrcal o Peñón de Los Moros, el castillo de Lanjarón y el castillo de Lojuela.

 

El topónimo árabe de LojuelaAleuxa o Leuxa, puede significar laja o piedra plana que se usaba para cubrir los terrados de launa اللوشة (al-Lawsa). Esta alquería estaba constituida por 22 viviendas, distribuidas en 2 barrios, el de Arayael y Alcudia. La alquería Lojuela, quedó despoblada en el último tercio del siglo XVI, tras la segunda sublevación de los moriscos.

La fortificación se organiza en 2 espacios diferenciados, una torre fortificada de planta rectangular asentada sobre el borde de un barranco y un recinto amurallado de planta poligonal, al que se accede por la vaguada situada al oeste. En la construcción de la torre y su recinto amurallado, se emplearon el tapial, la mampostería y otros materiales en menor proporción como el enfoscado y el sillarejo.

La torre, que servía para alojar a la guarnición, está integrada dentro de un recinto amurallado y es de planta rectangular y tiene unas dimensiones de 9,85 metros por 7,85 metros y esta circundada por un lienzo de murallas que se apoyan directamente en ella, de forma escalonada adaptándose al relieve. La parte baja de la torre es de construcción de mampuesto con argamasa, a partir de media altura la construcción es de tabiya, con algunas lascas de piedra de superiores dimensiones. La parte exterior de la torre está revestida de una capa de enlucido dándole un aspecto totalmente plano, de un color terroso rojizo. En el centro de la torre, existe una abertura (cegada actualmente), cuya utilidad no está clara, hay quien afirma que podría ser un pasadizo que bajaba hasta el río aunque también pudiera ser un aljibe a juzgar por la capa de relleno y vegetación que hay sobre él, además, la presencia de aljibes en las plantas inferiores de este tipo de torres era lo habitual.

Queda en pie un gran lienzo de muralla que llega a sobrepasar los 6 metros de altura en sus 44 metros de longitud, construido con tapial muy pobre en cal y que monta sobre otra de mampostería, pero entre sus muros se pueden atestiguar bastantes restos de cerámica romana que una vez rota la empleaban en la amalgama presada de los muros. Diseminados por el interior del recinto y adaptándose a las sucesivas terrazas se observan restos de muros a bajo nivel que hacen pensar que se trataran de pequeñas construcciones cuyo destino fuera vivienda de la guarnición, refugio temporal de la población vecina, etc…. El coronamiento del muro, también escalonado, está recubierto por una gruesa capa de mortero muy rico en cal, sirviendo, al mismo tiempo de pavimento del adarve, para impedir el paso de agua de lluvia al interior del tapial. Sobre esta capa de mortero apoyaba el parapeto, quizás almenado, del que no quedan restos.

En el exterior del recinto, se han encontrado numerosas maderas que se consideran restos de los encofrados originales.

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