Castillo de las Altas Torres o de Alarcón

Castillo de las Altas Torres (Alarcón)

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de las Altas Torres o de Alarcón
Población:
Alarcón
Provincia:
Cuenca
Estado:
Buen estado
Datos de Interés:
El castillo de Alarcón se sitúa en una zona muy estratégica entre las 2 partes que forman la hoz del río Júcar a su paso por la localidad.

Los orígenes de Alarcón se desconocen, aunque hay vestigios de la presencia de asentamientos íberos y romanos. Aunque fueron los musulmanes quienes le dieron más importancia, de hecho, el nombre de Alarcón viene de aquel “Alarikun” de tiempos de la dominación árabe.

En el año 780 se refugió en Alarcón, fingiéndose ciego, Muhamed el Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo. También prestó asilo a Abderramán, y escondite de Omar Ibn Hafsun, azote de los emires cordobeses.

Después de la conquista de Cuenca en el año 1177, Alfonso VIII dirigió sus tropas hacia Alarcón, para intentar conquistar “Alarikun”. No sería hasta el año 1184 y tras 9 meses de asedio, cuando las tropas formadas por caballeros extremeños y capitaneados por Fernán Martínez de Ceballos conquistaron el castillo.

Tras la conquista a los musulmanes el castillo sería reconstruido por Alfonso VIII, hasta que, en el año 1194, finalizadas las obras fue entregado a la orden de Santiago, quienes construirían en Alarcón un hospital de peregrinos. María de Molina, madre de Fernando IV, cederá el castillo a Don Juan Manuel en el año 1297.

Una vez conquistados todos los territorios en buena parte de la Mancha conquense y albaceteña se anexionan a Alarcón, concediéndose fuero propio.

Durante el año 1211 el rey Alfonso VIII estableció su corte en Alarcón, preparando la decisiva batalla de Navas de Tolosa que tendría lugar 1 año más tarde, destacando el consejo de Alarcón, con su propio ejército.

A principios del siglo XIV el infante Juan Manuel recibió el alfoz (Territorio que rodea una ciudad y depende de ella económicamente) con castillo incluido. En tiempos del Infante Don Juan Manuel se construye la torre de Alarconcillo, en lo alto de un cerro, en el meandro del río, frente a la población. La torre consta de un cubo central con 4 secantes, coronado por otro más pequeño y sus funciones será la vigilancia. En 1330 el infante Juan Manuel ordena la cesión de parte del término de Alarcón para la creación del enclave de Minaya. El infante escribiría al abrigo de sus muros la mayor parte de su obra literaria y quien además restauró la fortaleza.

Posteriormente Pedro I, lo recuperó y lo incorporó al patrimonio real y separa Belmonte de su jurisdicción concediéndole el villazgo. Tras su muerte, su hermano el rey Enrique II, lo concede a Alfonso de Aragón, marqués de Villena en 1372, pero Enrique III lo destituye y reincorpora el castillo a la corona.

Finalmente pasó a ser dominio del marquesado de Villena, con el que los reyes católicos tendrían numerosas disputas en su intento por reducir el poder feudal de la época. En esta época Alarcón fue protagonista de sus últimas batallas, ya que se convierte en el centro de la resistencia del marquesado frente a los monarcas. Una de estas batallas, tendría lugar en el año 1471, cuando el marqués buscó refugio entre los muros de esta fortaleza a causa de su enfrentamiento con las tropas de los reyes católicos. El desenlace de tal pugna terminó con la imposibilidad de los reyes de tomar el castillo, por lo que se firmó un tratado.

Durante toda la Edad Media el castillo sufrió bastante deterioro hasta que en 1712 se hizo un informe avisando de su peligro de derrumbarse. Pasando posteriormente por distintos propietarios como el Marqués de Aguilar, Alejandro de Alarcón y el duque de Frías que lo vendió a Rafael Álvarez López de Torrijos.

Ya en el siglo XIX el castillo volvería a sufrir durante las guerras carlistas, a partir de entonces, comenzó su restauración. También en el siglo XIX, residió en este castillo, el alcalde de Alarcón, lo que garantizó en parte su conservación. El abandono de la población, dejando de ser referente de la comarca, también beneficia a toda la fortaleza, ya que deja de estar en un lugar estratégico en los conflictos posteriores al siglo XV. Lo que evita que sus muros se tengan que enfrentar a una artillería más sofisticada.

 

El castillo cuenta con la llamada Leyenda de “Las gotas de sangre”. Cuenta la leyenda que en el castillo habitaba una hermosa dama, hermana del dueño del castillo, que era requerida por muchos hombres por su hermosura. Uno en especial era un hombre indeseable, libertino y de escasa reputación, que fue despedido del castillo por el hermano. Este personaje no tomó a bien dicho rechazo y envió un secuaz al castillo con la intención de asesinar al hermano, pero fue descubierto y ajusticiado en el mismo castillo y para hacer desaparecer el cadáver se aprovecharon las obras que se estaban realizando en los muros para mezclar su cuerpo con la argamasa, quedando unas manchas rojizas en parte de los muros del castillo que aún pueden observarse.

 

El conjunto fortificado de esta ciudad-fortaleza estaba constituido por unas torres avanzadas (la torre del Campo y la torre del Alarconcillo), por 3 recintos de muralla consecutivas, con 7 puertas que comunican con la ciudadela, algunas de estas puertas son, la puerta del Campo, la puerta del Calabozo, la puerta del Bodegón, la puerta de Chinchilla y la puerta del Río y por su castillo.

El castillo es de planta trapezoidal, con una estructura compleja, rodeado por un doble recinto defensivo y levantado a base de mampostería y reforzado con sillares. Generalmente, se utilizan estos últimos para las zonas más visibles del conjunto arquitectónico. Todo ello se remata en una estructura con almenas y con un sistema de vierteaguas con forma de pirámide.

Se trata, de una fortificación de forma irregular, de gran volumen, unida por la propia piedra al resto de la muralla y fortificaciones de la ciudad, constituyendo en conjunto la base de todo el sistema defensivo de Alarcón.

Del castillo destaca la torre del homenaje de estilo renacentista del S. XV, con almenas rematadas en punta de flecha.

Su planta es rectangular y posee una gran altura. Dispone de doble almenado, estando el inferior de ellos formado por matacán sobre ménsulas perfiladas con 3 molduras.

Será desde esta torre, desde donde se realice la defensa de todo el castillo y desde donde se organice la defensa de la fortaleza. En frente de la torre del homenaje al sur del patio interior de armas se alza el edificio de la guardia, que albergaba en 2 pisos, donde se ubicaban los camastros, los hornos y las salas de armas de las tropas.

Además de la torre del homenaje, hay que destacar la puerta que da acceso al edificio junto con las torres (la del Campo y la del Calabozo). Luego, se pasa al recinto fortificado en sí, compuesto por 2 estructuras cúbicas: una con forma de semicírculo y otra con forma de pentágono.

La puerta del Bodegón, situada a los pies del Castillo forma parte del tercer y último recinto defensivo.

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