Castillo de Lanjarón o de Los Moros

LANJARÓN III

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo de Lanjarón o de Los Moros
Población:
Lanjarón
Provincia:
Granada
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Lanjarón o  de los moros, se encuentra asentada sobre un promontorio rocoso aislado a 660 m de altitud, rodeado de paredes bastante escarpadas, lo que la convertía en un baluarte defensivo casi inexpugnable. Este pequeño castillo almorávide, controlaba el acceso a Sierra Nevada, la Alpujarra, los ataques provenientes del valle de Lecrín y de la zona de la costa, además de servir, de defensa  y de refugio de la población situada a unos 400 metros del castillo

El origen del castillo data de 1231, en los primeros años de la dinastía nazarí, aunque la construcción se habría llevado a cabo en los reinados de Yusuf I o de su hijo Mohammad V, dentro del programa defensivo desarrollado en el reino por ambos sultanes, con factura similar a la de otros castillos del mismo periodo como los de Restábal, Mondújar o Moclín, ante los ataques e incursiones, cada vez más frecuentes, de los reinos cristianos.

Tras la conquista de Granada en 1492, se convirtió en refugio y bastión de rebeldes musulmanes que llevaron a cabo numerosas sublevaciones y levantamientos en la comarca contra el poder cristiano. El 8 de marzo de 1500, fue escenario de uno de los más llamativos y sangrientos episodios de la llamada “guerra de Granada”, en la primera rebelión de los moriscos contra la corona de Castilla, estos rebeldes se atrincheraron en el castillo aprovechando la escarpada geografía de la zona y tan dura fue la resistencia que el propio rey Fernando el católico tuvo que ponerse al frente de las milicias castellanas atravesando la sierra de los Cahorros para evitar el estratégico y peligroso puente de Tablate. Tras un largo asedio, las tropas del rey Fernando atacaron por sorpresa el castillo, sometieron a los más de 300 hombres que resistían en el castillo, junto con su lugarteniente “el capitán negro”, aunque el lugarteniente musulmán, prefirió la muerte a la humillación de la derrota y se arrojó al vacío desde la torre más alta del castillo. Tras la conquista por parte de los reyes católicos, el castillo pasó a manos de la Corona, estableciéndose alcaides cristianos.

El 28 de diciembre de 1558, al inicio del levantamiento morisco de Al-Busarrat (Las Alpujarras), la iglesia de Lanjarón (que fue edificada sobre los restos de la mezquita que voló el rey Fernando), fue incendiada, matando a los cristianos que habían buscado refugio en su interior.

Con la expulsión definitiva de los moriscos, en 1568, motivada por esta segunda revuelta, el castillo de Lanjarón dejó de ser útil con lo que se fue abandonando poco a poco hasta que finalmente en el año 1592 se abandonó, empezando su declive arquitectónico. Primero cayeron los enlucidos y los mampuestos, para más tarde desplomarse las cubiertas y finalmente caer los muros de la torre del homenaje y los lienzos de la muralla. No obstante, la fortaleza siguió teniendo un alcaide. En 1638 se otorgó por 5 vidas (5 generaciones), a Pedro López de Calo, oficial mayor de la secretaría del registro de mercedes, la alcaidía del castillo de Lanjarón.

El castillo es de planta irregular, adaptada a las desigualdades de la roca sobre la que se eleva, con fábrica de mampostería y en menor medida de tapial, cal y canto, con refuerzo de sillares en las esquinas y con almenas.

Está compuesto por 2 recintos y diferentes elementos defensivos.

Si cualquier enemigo quisiera conquistar la fortaleza, primero tendría que pasar por unas hiladas de piedras levantadas en las zonas menos abruptas de la ladera, fuera de los 2 principales recintos amurallados. Si conseguía atravesar este primer cordón, podría llegar a al baluarte, que estaba defendido por 2 recintos amurallados.

-El primer recinto, el más exterior, solo se encuentra en la zona sur del promontorio, ya que en el lado norte está el acantilado. Por su interior discurría un sendero que ascendía hasta la entrada del segundo recinto. Las murallas de este recinto tendrían por lo menos una torre, que vigilaba la entrada y el camino de acceso a la fortaleza.

-El segundo recinto era el lugar donde estaba asentada la guardia y el alcaide. Tiene forma trapezoidal y está rodeado de una muralla de mampostería. Cuenta con 2 torres, una en el ángulo norte de planta rectangular de 130 cm de longitud, por 40 cm de anchura y 35 cm de altura. La otra es semicircular y se encuentra en el ángulo sur del castillo. Tiene troneras y un adarve sobre el lienzo de la muralla, que conecta con la torre del homenaje.

La torre del homenaje es de tipo “donjon”, de planta rectangular y se levantó sobre una plataforma horizontal. Bajo esta torre se organiza la entrada, un aljibe y una estancia, que podría ser un almacén con silo. Conserva alguno de sus lienzos prácticamente completos. Pueden apreciarse también los mechinales rectangulares que en su día sirvieron para soportar una plataforma. La torre del homenaje tendría 2 plantas de alzada y posiblemente una azotea a la que se accedería por medio de una estrecha escalera.

El acceso al segundo recinto del castillo, se realizaba por un estrecho pasillo, de casi 7 metros de longitud y 1,30 metros de ancho, cubierto por una bóveda de medio cañón de ladrillo y mortero (arena y cal) con estrías verticales por las que se deslizaban las partes laterales de la poterna y que conduce a un pasadizo con bóveda de cañón, en doble recodo, a la costumbre de las fortificaciones musulmanas. Lo primero que llama la atención al acceder al interior de este segundo recinto, es la pronunciada pendiente que presenta el terreno, quedando al aire la propia roca donde se asienta el castillo. Esta singularidad haría que la fortaleza no dispusiera de patio de armas, tan necesario y característico de cualquier gran baluarte.

El aljibe subterráneo de 5,25 x 2,60 m, se sitúa en el interior del castillo (bajo la torre del homenaje), donde aún se aprecian restos de las 2 capas de enlucido (la primera de estuco con incisiones en zig-zag que posibilita la incorporar la segunda, que se pinta de rojo). En su interior hay una oquedad abierta en la piedra, de forma semicircular apuntada en sentido ascendente y en forma de canalillo que pudiera servir de entrada de aguas.

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