Castillo de La Mota

ASTUDILLO

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de La Mota
Población:
Astudillo
Provincia:
Palencia
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
Se cree que el castillo de La Mota pudo existir ya en el siglo X, aunque documentalmente no se tiene constancia de él, hasta el año 1035. En este siglo XI se nombra a la localidad como Stadellum, aunque su término ya estuvo poblado en época romana, siendo en 1059 cabeza de un Alfoz.

Otra de las menciones de la fortaleza la encontramos en la obra del monje Rodulfo “Traslación del Santo a Carrión y sus milagros hasta hoy no publicados” (1136), en la que se incluye el milagro obrado por San Zoilo a un astudillano: “Vino a Carrión un ciego de un castillo de nuestra comarca, llamado Estudillo”.

Desde que en 1135 Alfonso VII cede la fortaleza a Rodrigo Fernández Castro, permanece bajo el control de la familia de los Castro hasta que cae en poder de los Lara. En el año 1147 el rey Alfonso VII concede Fueros, que son ratificados y ampliados más tarde por Fernando III el Santo, que convierte la villa en una importante plaza fuerte, tras pasar la zona de nuevo a la Corona tras ser vencidos por este rey.

Ostentan el señorío a lo largo de la historia diversas reinas, siendo la primera Leonor de Aquitania, esposa de Alfonso VIII de Castilla, desde 1170 hasta su muerte, a principios del XIII, que la sucede su hija Berenguela, madre de Fernando III el Santo, que en 1219 la entrega en arras al casarse con la reina Beatriz. En 1248 pertenece a la esposa de Alfonso X, doña Violante.

La sucede María de Molina quien, a finales del siglo XIII, en el 1295 ha de hacer frente a los ataques del infante y rebelde don Juan Núñez de Lara, quien llega a tomar por la fuerza temporalmente la villa y poco tiempo después es derrotado en los campos de Astudillo.

En 1341 Alfonso XI cede el señorío a doña Leonor de Guzmán que lo disfruta hasta la subida al trono de Pedro I el Cruel, que convierte la localidad en su residencia habitual.

En 1353 concede el señorío a Beatriz, primera hija que tuvo con María de Padilla, que ese mismo año había fundado el convento de Santa Clara.

Por concesión de Enrique II en 1366, el señorío pasa a la familia Tovar, en concreto al Almirante Fernán Sánchez de Tovar. El comportamiento despótico de esta familia deja mal recuerdo en la villa y dio lugar a bastantes quejas de los vecinos que en ocasiones reciben el apoyo real. A mediados del siglo XV, Juan de Tovar, señor de Astudillo, al igual que su cuñado Alonso Enríquez de Quiñones, poseedor de las fortalezas de Palenzuela. Hornillos y Cordovilla la Real, participan en la rebelión contra el favorito del rey, Álvaro de Luna, teniendo que refugiarse en Aragón tras la derrota sufrida en la batalla de Olmedo.

Juan II acude a la villa a rendir el castillo, pero el alcaide Beteta se niega a rendir la fortaleza, a pesar de estar hostigada por el fuego de un trabuco situado encima de la puerta de San Martín. A los pocos días una saeta disparada por orden del alcaide contra el palacio del rey, provoca un nuevo asalto contra el castillo, que es tomado por las tropas reales a costa de muchas bajas. Apresado el alcaide, pagó su desobediencia y osadía con la muerte y descuartizamiento.

Desposeído Juan de Tovar del señorío de Astudillo, es entregado por Juan II a la familia Mendoza, futuros condes de Castrogeriz. Restituidos los bienes a los rebeldes, tras el perdón real, retorna Juan de Tovar a la villa, aunque el nuevo alcaide no le entrega la fortaleza, lo que provoca que, tras nuevos enfrentamientos, termine por marcharse a Aragón al no conseguir tomar el castillo.

En 1520 la villa se adhiere al levantamiento comunero y se une a la Junta de Burgos.

Durante la Guerra de la Independencia, en 1811, fue ocupada por un batallón del ejército francés al mando del coronel Simón Robert. Pagó más de un millón de reales entre avituallamiento e imposiciones fiscales a franceses y a las partidas de guerrilleros.

En 1881 recibe por Orden Real el título de Muy Noble e Ilustrísima villa.

A mediados del siglo XIX, durante la segunda guerra carlista, llega hasta la localidad el general Espartero en persecución del mariscal carlista Miguel Gómez.

La función de este castillo quizás fue la de reforzar la importante fortaleza de Castrogeriz, por lo que pudo jugar un importante papel en los enfrentamientos entre Fernando I y Bermudo III cuando la frontera entre León y Castilla se fija en el río Pisuerga (algunos piensan que la batalla de Tamarón tuvo lugar en Támara).

 

De la imponente fortaleza construida en buena sillería y conocida como castillo de la Mota, sólo se conserva 1 torre cilíndrica (“el cubo”) situado al nordeste y parte del muro norte.

La torre cilíndrica conserva 2 plantas separadas por una imposta, aunque tuvo más altura. La parte baja está dotada de 5 grandes troneras abocinadas para la artillería, una de ellas transformada en puerta, mientras que en la superior existen varias saeteras preparadas para la mosquetería y sobre la tronera central, una puerta con arco de medio punto podría comunicar con alguna estructura exterior.

Por encima del lienzo norte se aprecia el arranque de un potente muro perpendicular con puerta de arco rebajado, con los restos de otra también de planta circular.

Las murallas de Astudillo aún se conservaban bastante bien hasta mediados del siglo XVIII cuando se inicia su demolición para utilizar la piedra en el empedrado de las calles. Las murallas de Astudillo tienen el mismo origen que el castillo (aunque también hay dudas sobre el momento en que se levantaron, las cartas conservadas de Fernando III (1219) y María de Molina (1304) por las que se exime a varios pueblos del entorno del pago del tributo de la mena o muralla de Astudillo ha llevado a algunos investigadores a pensar que estas defensas posiblemente se construyeron en los siglos XIII-XIV).

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