Castillo de La Adrada

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Tipología:

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Nombre del Castillo:

Castillo de La Adrada

Población:

La Adrada

Provincia:

Ávila

Estado:

Deteriorado

Datos de Interés:

El Castillo de La Adrada se construyó a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, cuando el rey Enrique III concede la villa de Adrada al Condestable Ruy López Dávalos e independiza la villa de La Adrada de la ciudad de Ávila, lo que trajo un auge económico y aristocrático a la villa, convirtiéndola en punto de referencia para las monterías y cacerías de las gentes más pudientes de los alrededores.

Probablemente fuera el condestable Ruy López Dávalos quien edifica este castillo a base de sillería y mampostería granítica aprovechando los restos de otro más antiguo de origen romano.

El Castillo de La Adrada está emplazado sobre una colina en un lugar estratégico que defendía una ruta comercial entre Toledo y Ávila, durante siglos se ha luchado por controlar el paso de esta ruta y aún hay resquicios de los cañones y las enormes bolas de granito que se utilizaban en las contiendas.

El castillo de La Adrada, junto con el de Arenas de San Pedro y otras posesiones, estuvo en litigio entre Juana Pimentel (la viuda de Álvaro de Luna, conocida como “la triste condesa”) y el Marqués de Villena, que se quería casar a la fuerza con su hija María, y tomar posesión de sus tierras.

La primera obtuvo la ayuda de Iñigo López de Mendoza (el futuro Marqués de Santillana, más famoso por su obra poética), que se casó primero con María. El rey Enrique IV requisó sus posesiones (incluyendo el castillo de La Adrada) el 10 de abril de 1461, pero Juana se sublevó. Según la crónica: “bastecio e pertrecho e puso gentes de armas de pie e de caballo en las fortalezas de Arenas e el Adrada… fasiendo movimientos e poniendo mayores bolliçios e escandalos”.

Al final fue derrotada, y el hijo del Marqués de Villena se casó con su nieta, pero retuvo el castillo de Arenas de San Pedro, mientras que el de La Adrada parece que pasó a poder de los duques de Albuquerque, ya que fue donado por el mismo Enrique IV a D. Beltrán de la Cueva (el supuesto padre de “la Beltraneja”, según las malas lenguas). Junto con el de Mombeltrán (propiedad de la misma familia) controlaba la ruta entre Castilla la Vieja y Toledo.

La fortaleza se compone de un doble recinto amurallado y un foso exterior. En el primero de ellos se encuentra el núcleo fundacional del conjunto, la iglesia, de tres naves, mientras que sobre el ábside se construyó posteriormente un torreón que se configura como parte de la Torre del Homenaje. El recinto exterior mide 3.600 metros cuadrados, mientras que el interior ocupa 1.500.

Al entrar en el castillo nos adentramos en el patio de armas, que es de origen renacentista, desde aquí se puede acceder a todas las dependencias del castillo en cualquiera de sus dos plantas, en el centro aún se conserva uno de los pozos que abastecía de agua potable a los habitantes del castillo.

Adjunta al patio de armas estaba la iglesia gótica, actualmente solo quedan el arco del triunfo, el ábside y parte de las columnas, los muros con ventanales aún siguen en pie formando parte de la fortificación y en la esquina norte había una torre campanario de la que solo queda una escalera de caracol que da acceso a la muralla almenada.

Todas y cada una de las piedras que forman las columnas de los restos de la iglesia gótica poseen muchísimas marcas de cantería, este era el modo de firmar sus tallas los canteros de la época.

La torre del homenaje del castillo esta edificada sobre el ábside de la iglesia gótica, su función era intimidatoria, pues por la forma y la situación donde está construida no podía cubrir defensivamente la zona.

Desde la torre del castillo y mediante espejos que reflejaban la luz solar se transmitían mensajes que a través de una red de espejos llegaban en menos de dos horas al Reino de Granada.

Las dependencias del castillo se han convertido en el Centro de Interpretación Historia del Valle del Tiétar, allí se pueden ver maquetas del castillo en todo su esplendor, la historia de la zona contada con las batallas acaecidas en ellas, además de un montón de réplicas de armas y armaduras utilizadas por los defensores del Castillo de la Adrada en sus asedios.

La planta principal del castillo está protegida por una muralla que se levantó en el siglo XVI, hay dos puertas para acceder al recinto, una con un pequeño puente que posiblemente en la época fuese elevadizo y una trasera que más que entrada, su función era la de escape, huida por si las cosas se ponían feas por la puerta trasera. En el interior de la muralla se realizaba el mercado y los torneos medievales de la época.

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