Castillo de Gergal

GERGAL

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Gergal

Población:

Gergal

Provincia:

Almería

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

El Castillo está situado en el paraje conocido como Puerta del Campo.

Su planta es una nave central cuadrada de 15,5 metros por 15,5 metros que se levanta sobre una zona de roca pizarrosa. Lleva adosados cuatro torreones circulares de 5 metros en las esquinas y otro torreón de forma ovalada y almenado para defender la entrada.

La nave central está almenada y tiene tres plantas.

Los torreones o cubos de las esquinas están protegidos por casamatas* (bóvedas muy resistentes para instalar piezas de artillería) de forma aparentemente cónica, pues desde lejos se aprecia su forma piramidal.

Antiguamente poseía una capilla, almacén de granos y diezmos y horno de pan, estancia que se utilizaba como alojamiento de los criados.

Su puerta de entrada se encuentra en la fachada de poniente y su fachada principal está defendida por un bastión de planta semicircular formado por un muro almenado a modo de barbacana que no es original, pero que se ha integrado visualmente en el conjunto tras la restauración realizada al castillo por su actual propietario.

Sus muros están hechos de mampostería, con piedras gruesas y sin labrar, principalmente lajas de pizarra en horizontal, material utilizado en las construcciones de la zona.

Su función defensiva se aprecia en las troneras para armas de fuego portátiles que baten sus muros.

La puerta de entrada está protegida con una ventana aspillerada y cadahalso.

Al acceder nos encontramos con un postigo en lugar de una puerta, por razones de seguridad, con una entrada en recodo protegida de la torre de acceso para evitar el impacto frontal de los disparos de la artillería enemiga.

En su función defensiva utiliza también el principio de la compartimentación a distintos niveles, como se manifiesta en el patio previo al interior del castillo y tras el postigo de acceso, y con la presencia de aspilleras en algunas habitaciones del interior.

Es una antigua fortaleza que controlaba el territorio que domina durante la ocupación árabe y la posterior conquista castellana.

No está datada su construcción. Se sabe que existía a finales del siglo XV cuando se produjo la conquista de Almería por los Reyes Católicos en 1489. Un informe de 1501 sobre el señorío de don Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago, dice: “…necesita reparos…“.

La tradición oral cuenta que en una habitación oscura de la planta baja, llamada la sala de los secretos hay un pasadizo que comunica con la loma de tablas pasando por debajo de la Rambla. Lo que sí se puede constatar es que en la cima de este monte, por debajo de la Ermita de San Gregorio, existió una fortaleza musulmana, cuyos cimientos y restos se pueden observar en la actualidad y debió de ser anterior al Castillo actual.

Perteneció al señorío de Don Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago que se constituyó como pago o premio a su participación en la Guerra de Granada ayudando a los Reyes Católicos.

En la Rebelión de los Moriscos (1568-1570) tuvo un papel destacado como foco de la insurrección. El Conde de la Puebla tenía en el Castillo como alcaide y gobernador de su señorío al morisco Francisco de Puertocarrero y al producirse la rebelión, junto con su hijo del mismo nombre, engañaron a los cristianos que había y los degollaron. El hijo, llamado Aben Mequenum, fue nombrado capitán por Aben Humeya para propagar la sublevación por el Río Almería hasta la capital y al mando de 400 hombres armados participó en numerosas batallas y escaramuzas, acabando detenido y descuartizado en Granada por el Marqués de Mondéjar, Conde de Tendilla, Capitán General del Reino de Granada y Alcaide de la fortaleza de la Alhambra.

Durante el siglo XVI sirvió de fortaleza para defender el territorio que dominaba ante los ataques de los piratas corsos -turcos y corsarios berberiscos- que eran ayudados por los moriscos emigrados o expulsados al Norte de África. Desembarcaban en las costas almerienses y hacían incursiones al interior para saquear a los cristianos y llevárselos cautivos como botín. Más tarde serían vendidos como esclavos en los puertos norteafricanos. Allí acudían los frailes trinitarios y mercedarios para liberar a los cristianos pagando su rescate. Entre los saqueos más importantes están el de Lucainena en abril de 1555 y septiembre de 1566, el de Nijar en abril de 1562, el de Tabernas en septiembre de 1566, el de Tahal (en pleno corazón de la Sierra de los Filabres) en septiembre de 1573 por el antiguo monfí El Joraique que se había hecho pirata y el de Cuevas de Almanzora en noviembre de 1573.

Con la expulsión de los moriscos se produjo una etapa de peligrosidad en las tierras almerienses entre 1571-1620 porque cuadrillas de moriscos hambrientos las asaltaban, asesinando a los pocos cristianos que había en ellas. Les ayudaban los huidos al Norte de África amedrentando a los nuevos pobladores para que se alejaran de las tierras que fueron suyas.

Durante más de un siglo fue muy peligroso vivir en las tierras próximas al Cabo de Gata y a las calas de las Sierras de Cabrera y Almagrera que servían de refugio a los piratas turcos, argelinos y berberiscos.

En estas condiciones el Castillo de Gérgal era un fortín ante las incursiones de los piratas y de los moriscos que no se habían entregado.

Por eso hay un documento de esta época que dice que sería necesario que tuviese presidio y por lo menos treinta soldados para luchar contra los moros que se escondían en la Rambla Verdelecha (anejo de Gérgal llamado Arroyo Verdelecho).

La repoblación de la zona se hizo lentamente y a mediados del siglo XVII se reconstruyó el castillo, quedando probablemente de la forma que ha llegado hasta nosotros.

A mediados del siglo XVIII la posesión del señorío pasará por línea hereditaria a la Marquesa de la Torre de las Sirgadas que parece ser que utilizó el castillo como almacén de los granos que recaudaba por los diezmos que le correspondían.

Los señoríos se abolieron en las Cortes de Cádiz, en 1812, y con la desamortización de Mendizábal, en 1837, las propiedades que se consideraban en “manos muertas” y poco productivas pasaron a ser propiedad del Estado.

El 24 de octubre de 1969 por orden Ministerial fue declarado alienable acordándose su enajenación el 14 de noviembre de 1971 en pública subasta. Fue tasado en 125.000 ptas. y el 21 de abril de 1972 se celebró la subasta y fue adjudicado al mejor postor en 576.000 ptas.

Desgraciadamente no hay muchas esperanzas de visitarlo por dentro al tratarse de una vivienda y además porque desde febrero de 1996, su propietario está dispensado por el Director General de Bienes Culturales de la obligación de visita pública gratuita de al menos cuatro días al mes y cuatro horas cada día, que tienen los bienes de interés cultural, con categoría de monumento.

Visitable:

No

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