Castillo de Enguídanos

ENGUÍDANOS II

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Enguídanos

Población:

Enguídanos

Provincia:

Cuenca

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

La fundación de la población de Enguídanos se debe a los griegos que le dieron su actual topónimo que significa “lugar de abundancia de aguas”. El lugar ya estuvo habitado por gentes de etnia íbera (Cerro de Cabeza Moya) y posteriormente los romanos también ocuparían la zona. Los musulmanes construirían el castillo y una vez en manos cristianas (sobre el 1183) la zona pasaría a dominio del señorío de Alarcón, al Marquesado de Villena y en 1480 al Marquesado de Moya, para posteriormente convertirse en villa independiente.

Castillo de origen musulmán, construido entre los siglos X y XI, adopta planta rectangular e irregular con tres torres en forma de cubos en tres de sus ángulos. El cuarto Angulo no dispone de torre. Durante los siglos XIV y XV la fortaleza es reforzada, sus muros se hacen más elevados y una de sus torres se eleva cumpliendo funciones de torre principal o maestra. Su estratégica situación le hace ser fortaleza adelantada del Reino de Valencia sobre el Reino de Castilla. Construido en mampostería, incluyendo su torre principal, tanto la torre como el perímetro exterior están restaurados.

Es una fortaleza de los llamados castillos de guarnición, es decir que el mismo alojaba una pequeña guarnición que controlaba el territorio bajo la supervisión de un alcaide.

Con la unificación de los Reinos Hispánicos por los Reyes Católicos, el castillo perdería importancia militar y entró en un estado de abandono que llevó al Concejo de Cuenca a pedir su demolición en 1509, cosa que afortunadamente no ocurrió.

Ubicado entre las tierras de Moya y de Villena, Enguídanos jugará también un papel estratégico durante la Guerra de Sucesión Castellana que enfrentó a los partidarios de Isabel la Católica y a los de Juana, la conocida como Beltraneja.

En las “Relaciones Topográficas” encargadas por el rey Felipe II en 1579, en uno de sus capítulos y a pregunta de qué tipo de fortalezas hay en el lugar, los enguidanenses responden: “que este pueblo tiene una fortaleza antiquísima arruinada por su antigüedad, de cal y canto, con su barbacana maltratada”.

En 1443 el alcaide del castillo era Sancho de Jaraba (hijodalgo del Campillo) y en 1790 consta como alcaide don Juan Nicolás Álvarez de Toledo y Borja Parada. De Sancho de Jaraba se dice que estuvo en conflicto con el Concejo de Cuenca a cuenta del castillo, porque según parece tenía abandonado el castillo y al cuidado de un pastor.

La entrada al castillo se hace por la cara norte, la que mira a la población y está formado por un sencillo arco de medio punto abierto toscamente en el lienzo del muro. Tiene otra portada secundaria más pequeña situada al oeste y de más difícil acceso, formada por un sencillo arco rebajado. El castillo carece de almenas, aunque es de suponer que debía disponer de ellas.

La torre principal o maestra adopta la típica forma de “D” es decir semicircular por el exterior y plana por su interior. El acceso a la torre se hace a través de un vano situado en alto y formado por un arco de medio punto. En origen daría paso a un camino de ronda hoy desaparecido parcialmente que correría por todo el perímetro. El acceso a la torre sería a través de una escalera seguramente de madera. La torre ya de por sí, parece una pequeña fortaleza independiente del castillo, por lo que esta se convertiría en la última barrera defensiva si el interior del castillo era tomado por el enemigo.

Actualmente la intervención que se propone en el castillo de Enguídanos busca aprovechar este espacio tan característico para crear un centro de interpretación de “Los Castillos del Cabriel”.

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