Castillo de Doña Urraca

Fermoselle y su castillo al atardecer. Sendero intepretativo de la Casa del Parque. Fermoselle. Comarca de Sayago. Arribes zamoranos. Zamora. España. © Javier Prieto Gallego

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Doña Urraca

Población:

Fermoselle

Provincia:

Zamora

Estado:

Restos

Datos de Interés:

El emplazamiento del Castillo de Fermoselle no es casual. Se asienta en un promontorio que domina el pueblo y, desde allí, el cauce del Duero y la frontera con Portugal. Dada su estratégica situación geográfica fue lugar habitado desde tiempos remotos (fenicios, celtas, romanos……) y tuvo especial importancia en la Edad Media.

Testimonios documentales y arqueológicos han hecho que ciertos autores identifiquen la actual villa con la romana “Ocella”, “Ocila” u “Ocellun Duri”; enclave estratégico comunicado con Zamora por medio de una calzada de la que han sido reconocidos algunos vestigios.

Como otras tierras zamoranas, en Fermoselle se asentaron los vetones, luego los visigodos y mozárabes y ya en el siglo XI, fue reconquistada por tropas leonesas.
La villa está vinculada desde los albores del Siglo XIII al Cabildo de Zamora, fue durante tres siglos, del XIII (en 1205 el rey de León Alfonso IX (1188-1230) cedía a don Martín, obispo de Zamora, sus derechos sobre Fermoselle) a XVI (donde la diócesis mantiene a esta villa como privilegiada en manos del obispo Acuña y para su defensa se levanta el, hoy destruido, castillo.

Fermoselle junto a otras localidades del entorno sayagués aparece citada en 1165 dentro de la dote entregada por Fernando II de León a Urraca de Portugal con motivo de su boda. Sin embargo, pocos años después el matrimonio quedó anulado por el Papa al ser los contrayentes primos segundos y no haber obtenido la imprescindible dispensa, tras lo cual, la princesa Urraca eligió Fermoselle como lugar de retiro, también fue el último baluarte del obispo Acuña en la Guerra de las Comunidades, donde tuvo encarcelados al alcalde Ronquillo y a sus alguaciles) fuente de continuas luchas entre el Cabildo y el Consistorio de Zamora como consecuencia de la bondad, calidad y riqueza, ya en aquellos tiempos, de los productos de este rincón de la provincia, acompañados por el trabajo y laboriosidad de sus vasallos.

Según consta, el 16 de junio de 1522, Carlos Osorio, alcaide del castillo episcopal se resignó a su entrega al conde Alba y Aliste. Hecho que no se produjo, ya que, el Consejo Real tramitó una contraorden: la entrega debía realizarse a Lucas de Tahuste, racionero de Guadix (Granada).

Al ser un bastión frente al vecino Portugal durante la guerra de restauración portuguesa (en la que Portugal pone fin a la llamada Unión Ibérica), las tropas portuguesas lo tomas el año 1654.

Parece ser que en el siglo XVIII es objeto de distintas reparaciones por el ingeniero Benigno Garrido Marcos.

En 1824 aparecen noticias del castillo en el registro de alcaldías mayores donde se describe como:

-Castillo fronterizo de Portugal, que toma su nombre de la villa de Fermoselle, que tiene cerca de sí la provincia de Zamora. Dicha villa es cabeza de jurisdicción de su nombre, que tiene dos alcaldes ordinarios que ejercen su jurisdicción en ella y en 2 aldeas, y un coto redondo de su partido que tienen alcaldes pedáneos. Gobernador puramente militar en dicho castillo, que por lo mismo no tiene ningún mando jurisdiccional ni político en la villa ni dichos sus pueblos. Está situada esta fortaleza con inmediación de la villa á la orilla iz quierda del rio Duero, siendo la derecha ya de Portugal, donde tiene á su frente á Bemposta, poblacion y fortaleza opuesta de dicho reino, y á su izquierda tiene la desembocadura del rio Tormes, que forman – ambos una situacion deliciosa y productiva de vino de excelente calidad, de linos y granos. La villa cabeza de la jurisdiccion donde se encuentra el castillo tiene como 300 vecinos, y se acercan á 500 los de todo este partido.-

 

De la construcción medieval sólo quedan restos de muralla, un lienzo de la antigua torre del homenaje y varios cubos de las construcciones interiores. Junto a ellos quedan restos de una puerta denominada “la del Villar” o “el Arco” por conservar de ella el arco apuntado. Se habla de la presencia de un aljibe con restos arqueológicos, pero sin ubicación determinada.

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