Castillo de Canena

CANENA III

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Canena

Población:

Canena

Provincia:

Jaén

Estado:

Buen estado

Datos de Interés:

Tras la conquista de la Península Ibérica por los musulmanes a principios del siglo VIII, el territorio de la actual Canena es ocupado por una rama de la tribu siria de los Banu Kinana, de la que procede el topónimo de la villa. Presumiblemente construyeron una fortaleza, mencionada en crónicas andalusíes del siglo XI. Esta fortaleza pasa a manos cristianas tras la definitiva conquista de Baeza y su territorio por Fernando III en 1227.

A principios del siglo XIV, Fernando IV la cede al concejo de Úbeda. En 1473 Sancho de Benavides se apoderó de Canena en el contexto de sus disputas con la Orden de Calatrava.

Sancho de Benavides comienza en 1477 la construcción y tras la compra de Canena por el Señor de los Cobos en 1538, se inician las obras de construcción del castillo-palacio que hoy contemplamos, obras que para la década de los ochenta de esta centuria ya habrían finalizado.

El edificio está construido en mampostería de piedra caliza unida con mortero. Los muros son gruesos y fuertes. La planta es de forma rectangular con torreones circulares en las esquinas. Dos grandes torres protegen los ángulos en su fachada principal (Este) y otras dos, de mucha menor altura, en la parte opuesta. Estas últimas, precisamente, rematan al nivel de una terraza que se extiende a lo largo de toda la fachada Oeste, por lo que la parte superior de estas torres hace las veces de mirador de la mencionada terraza. La torre más alta es la del homenaje, que sobresale del conjunto, de planta cuadrada, a la que Juan Eslava considera una construcción previa correspondiente al castillo de los Benavides.

A pesar del aspecto compacto, de la sobriedad constructiva, del carácter inequívocamente militar y de la posición jerárquica que ocupa la construcción con respecto al conjunto urbano, sin embargo el castillo de Canena ofrece en su perfil exterior unas connotaciones de proporción, armonía y equilibrio que evidencian la autoría del genial arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira.

El castillo de Canena siempre tuvo foso, pero el que podemos contemplar hoy ha sido totalmente rehecho en el siglo XX. En la actualidad el puente, realizado con vigas metálicas y madera, es fijo, pero guarda la forma del anterior. Al comienzo del mismo, y sobre dos pilares cajeados, se hallan sendas esculturas de leones rampantes y tenantes, portando cartelas, figuras añadidas hace relativamente poco tiempo y que guardan poca o nula relación con los elementos originales de la fachada.

En todas las fachadas del edificio se disponen vanos rectangulares de forma dispersa, sin un orden fijo, presentando distintos tamaños y cerrados en general con rejas de forja. Destacan las troneras, aberturas en los muros para disparar cañones y otras armas de artillería, éstas, con forma de arco escarzano y abocinadas, ubicadas especialmente en los torreones circulares de la fachada principal y en la parte superior de ésta.

Los elementos decorativos son escasos en el exterior. Salvo la portada, existen una serie de escudos que muestran las armas de los dueños, Francisco de los Cobos y María de Mendoza: en las dos torres circulares de la fachada principal (Este), sendos escudos sobre las ventanas inscritos en tondos y flanqueados por cabezas de querubines; en la torre del homenaje, escudos entre el primer y segundo cuerpo en los lados Este, Sur y Oeste, sostenidos por tenantes, figuras femeninas desnudas.

En la fachada Sur existe una elegante galería, compuesta por cuatro arcos escarzanos que apoyan en columnas de capiteles compuestos, y que cierra una balaustrada de piedra. Se cubre con viguetas de madera y bovedillas entre las mismas, como la mayoría de los techos del inmueble.

Tras atravesar la puerta de entrada, nos situamos en una estancia rectangular, el vestíbulo. El perímetro superior de la habitación está recorrido en su totalidad por un friso con grutescos en relieve y escudos heráldicos. Desde aquí se puede acceder a la parte baja de una de las torres que ha sido habilitada como capilla. Una escalera de piedra con balaustrada en uno de sus lados asciende, a través de un gran arco de medio punto sobre ménsulas, a un nivel más elevado, una segunda estancia también rectangular que comunica con el patio.

El patio tiene planta cuadrada, dos pisos, y aglutina entorno a sí las dependencias más importantes. La galería inferior cuenta con cinco arcos de medio punto en cada uno de los lados, que apoyan sobre columnas jónicas con fustes lisos y capiteles dispuestos a través. Las arcadas tienen el intradós decorado con rosetas, ménsulas en las claves y medallones con medio relieves de cabezas humanas en las enjutas, todas ellas distintas, de las cuales algunas están deterioradas y otras han desaparecido.

La galería superior, también jónica, posee una estructura en este caso adintelada, con la peculiaridad de estar sustentada por grandes zapatas, decoradas con veneras y querubines, que a su vez apoyan sobre las columnas. La galería  está bordeada por una balaustrada y cerrada por un sistema de acristalamiento.

En el testero Oeste del patio se encuentra el acceso a la torre del homenaje, que contiene, entre otras dependencias, una biblioteca, aunque el acceso a la torre está restringido a los visitantes. En este lado Oeste se abre una amplia sala a la que se accede mediante triple arcada escarzana que apoya en columnas con capiteles corintios, siguiendo el mismo esquema que en la escalera. Esta sala comunica con la terraza exterior.

Se trata de un amplio espacio que abarca la totalidad de la fachada Oeste del castillo. Los torreones circulares de esta parte, de menor altura que los de la fachada principal, como se dijo anteriormente, rematan a nivel de esta terraza, por lo que conforman magníficos miradores sobre el pueblo y el valle. A una romántica pérgola de forja se aferran tupidas enredaderas, mientras que esbeltas palmeras proporcionan sombra a esta agradable terraza. De aquí parte una escalera que desciende hasta un gran solar que forma parte del castillo, cuyos muros limitan con las viviendas de la Calle Remedios.

El castillo se encuentra actualmente en manos privadas, siempre lo ha estado. Sus actuales dueños tienen la deferencia de abrir el castillo una vez en semana, los lunes, en horario de tarde, pudiéndose visitar el vestíbulo, el patio y la terraza. El resto del monumento queda restringido al público. También podemos disfrutar de esta joya renacentista durante algunos días en el festival de música “Villa de Canena” que se celebra en el mes de Julio, pues algunos conciertos tienen lugar en el magnífico patio de este edificio.

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