Castillo de Autol

AUTOL

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Autol
Población:
Autol
Provincia:
La Rioja
Estado:
Restos
Datos de Interés:
Encaramado en un espectacular saliente rocoso sobre el río, situado al Sur Oeste del casco viejo de Autol, junto a la iglesia parroquial de San Adrián, se alzan las ruinas del castillo. Su ubicación le permite gozar de una posición militar dominante sobre el valle del río Cidacos y la Vía Romana, a cuyo amparo se formó un núcleo de población.

El cerro del castillo estuvo habitado desde la edad del hierro hacia los siglos VII o VI a.C. (a juzgar por el hallazgo de cerámica celtibérica, en noviembre de 1994, a los pies del castillo).

Aunque no haya constancia escrita, sí se tiene en cuenta la Vía Romana, que partía de Calagurris Iulia (Calahorra) y que llegaba a Grávalos siguiendo el curso del Río Cidacos, por lo que deducimos que pasaba por Autol.

A orillas del río del pueblo, tuvo lugar la batalla de Tseima, en el año 843, en la que Muza, gobernador de Zaragoza, aliado con el rey cristiano de Navarra, venció a las tropas del Califa de Córdoba, Abderramán, contra el que se había revelado.

En el año 939, aparece por primera vez Autol en un texto escrito, con el nombre de Abtole. El Conde Fernán González hace un voto de Ofrenda Perpetua a San Millán de La Cogolla si, por su intercesión, vencía al califa de Córdoba, Abderramán III. El califa cayó derrotado en la famosa Batalla de Simancas, por la que se redactó la Escritura de Privilegio de Voto a San Millán, por el cual los pobladores de Abtole y pueblos limítrofes, se comprometían a ofrecer al Santo una media de vino y un pan, por cada casa.

Debió cumplir un papel de cierta importancia frente a la Calahorra musulmana. Con los avatares de las guerras y por su situación geográfica fronteriza, Autol pasó de un reino a otro. Así, perteneció a Navarra hasta el año 1076 en que pasó a poder de Castilla y en 1115 al Reino de Aragón, hasta 1134.

En 1162, el castillo de Autol fue uno de los que primero ocupó Sancho el Sabio, quedando en su poder hasta el cumplimiento de la sentencia de Enrique II de Inglaterra en 1179, que había sido nombrado juez para solucionar la reclamación del Castillo de Autol a Sancho VI de Navarra, por parte de Alfonso VIII, rey de Castilla. De ahí la presencia del león rampante empuñando un mandoble que figura en el escudo, representando el arbitraje del Rey de Inglaterra.

El Castillo de Autol fue uno de los 4 que Don Jaime I de Aragón entregó a Don Alonso López de Haro en el año 1262., para mantener su fidelidad, al mismo tiempo que le alzaba del homenaje obligado a los reyes de Castilla.

El Rey Enrique II de Castilla cedió el castillo y el Señorío de Autol a Don Pedro Ximénez de Arnedo, como recompensa a su valor y ayuda en el campo de batalla, en su disputa por el Reino, contra su hermano Don Pedro I “El Cruel”. Así, además de ser jefe de la Guardia del Rey, se convirtió en el primer Señor de Autol.

Uno de los hechos más destacados ocurrido en el castillo y su entorno, sobre el que se han creado numerosas leyendas, trata del crimen cometido en agosto de 1445, cuando el concejo de Calahorra intentó hacerse con el castillo a la fuerza. Para ello sobornó a 3 hombres de Diego López de Fuelles, que la tenía entonces. Estos lo mataron, junto a su mujer, en la cama, el 13 de agosto de 1445 y se apoderaron del castillo.

Pero el adelantado del difunto señor Fuelles, Diego Goíez Manrique, tras 30 días de asedio, recuperó la fortaleza y ejecutó a los traidores, haciéndose cargo de la educación de los hijos. Su testamento, otorgado en Amusco, el 13 de octubre de 1458, manda que se tengan en cuenta los gastos habidos en recobrar las fortalezas de Autol y Davalillo, y que se descuente lo que se invirtió en su reparo, y lo que se gastó en favor de los niños.

 

La planta de la fortificación consta de un recinto rectangular irregular, con la torre del homenaje en la parte más alta del recinto y que también es rectangular, en el extremo Noroeste y otro muro exterior, paralelo al muro del recinto en su lado Norte, que servía para proteger la entrada.

Existen además indicios de que para salvar el desnivel de la peña sobre la que se erige la torre del homenaje, la puerta contaba con una plataforma delantera a la que se podía acceder mediante unas escaleras de obra al Norte y otras excavadas en la roca al Sur, que partían del patio de armas, que en la actualidad es un depósito de agua.

Del cerco exterior apenas queda nada más que muros desechos, quizá el más reconocible sea el del lado Norte que protegía el ingreso de la fortaleza.

Todo el conjunto de este castillo roquero está construido con podre tapial de mortero y cantos rodados de río, no conservándose ningún elemento arquitectónico que permita identificar su configuración.

La torre del homenaje era de planta cuadrada y aunque resulta difícil sacar muchas conclusiones dado el deterioro de la torre, se puede afirmar, según los mechinales de su interior, que se componía de 3 pisos y una terraza. El ingreso se abre al Este, hacia el patio de armas, sobre el que había una plataforma a la que se accedía por escaleras excavadas al Sur y de obra al Norte.

El patio de armas consiste en una explanada irregular que hoy ocupa el viejo depósito de aguas (en la construcción de este depósito, se descubrió una sala interior bajo el suelo actual y sacó a la luz un escudo tallado en alabastro).

 

Los últimos dueños del castillo fueron los condes de Azpa y marqueses de Fontellas y a día de hoy pertenece al ayuntamiento.

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