Castillo de Arévalo

AREVALO IV

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Arévalo

Población:

Arévalo

Provincia:

Ávila

Estado:

Deteriorado

Datos de Interés:

Se eligió para su ubicación un altozano, en la confluencia de los ríos Adaja y Arevalillo. En este enclave ya había alojado con anterioridad un castro ibérico y una fortaleza musulmana, debido a su situación estratégica.

Su construcción de piedra y ladrillo es de carácter mudéjar con cierta influencia italiana, neogótica.

Fue mandado reconstruir a mediados del siglo XIV, por Don Álvaro de Zúñiga, sufriendo reformas en los siglos XV y XVI, cuando Fernando el Católico, consciente de la situación estratégica de Arévalo, lo remodela, convirtiéndolo entonces en fortaleza artillera, se le dota de troneras y baluarte defensivo con foso hacia la población, visible actualmente gracias a las restauraciones realizadas en el año 2005. Es en este periodo cuando pasa a manos de Don Enrique IV, hermanastro de la futura reina Isabel la Católica, que pasará allí sus primeros años. En el Siglo XVI, Pedro I el cruel encerró en él a su esposa Blanca de Borbón.

Se aprecian restos de lo que fueron cámaras artilleras y cimentación de una torre.

A comienzos del s. XVI, Fernando el Católico, consciente de la situación estratégica de Arévalo, lo remodela, convirtiéndolo entonces en fortaleza artillera. Se le dota de troneras y baluarte defensivo con foso hacia la población, visible actualmente gracias a las restauraciones realizadas en el años 2005. Se aprecian restos de lo que fueron cámaras artilleras y cimentación de una torre. El castillo es de planta pentagonal con torres en los vértices y una gran torre, la del Homenaje, con varias troneras de buzón, marcando así su importancia guerrera. De la fortaleza partían las murallas que envolvían la población.

Sirvió de residencia a personajes como Isabel la Católica, Felipe II, Beatriz de Portugal. Fue utilizado como prisión desde el siglo XVII CON prisioneros ilustres entre sus muros como Blanca de Borbón, tras su boda con Pedro I el Cruel, y el príncipe de Orange, Guillermo de Nassau. En el siglo XIX, se aprovechó como cementerio, hasta el siglo XX tras haber sido arruinado por la guerra, momento en el que pasó a ser propiedad del Ministerio de Agricultura que lo restauró y adaptó para que tanto el patio de armas como sus torres, se convirtieran en silo de cereales. Actualmente está acondicionado para reuniones.

Ha sido ampliamente restaurado y de su interior solo conserva la división en pisos y la estructura de la torre del homenaje semicircular de corte morisco.

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