Castillo de Almonecir o Almonasir

VALL DE ALMONACID IV

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo de Almonecir o Almonasir

Población:

Vall de Almonacid

Provincia:

Castellón

Estado:

Ruinas

Datos de Interés:

El Castillo de Almonecir se alza sobre un cerro desde domina todo el valle del río Chico. Pertenece a una de las elevaciones de la vertiente sur de la sierra de Espadán. En esta zona se abre paso el valle de Almonecir, que de forma natural se comunica a su vez con el valle de Segorbe. Su situación fue estratégica sobre todo en momentos en los que se convirtió en escenario de luchas entre moros y cristianos, como en la Guerra de Espadán.

En la Edad Media, la denominación de ‘castillo’ no estaba solo referida a la construcción defensiva, sino también el territorio que abarcaba.

El territorio está repleto de restos arqueológicos de origen morisco ya que las funciones administrativas y de gobierno del castillo se realizaban realmente en la casa-palacio construida en la Vall de Almonacid, lugar más cómodo y de fácil acceso.

El origen del castillo es musulmán al que se le podría datar a principios del siglo XII, sin embargo, a diferencia de la mayor parte de las fortalezas de la región. En realidad, el castillo en sus inicios fue un monasterio musulmán fortificado o ‘ribat’, perteneciente a los almorávides. El término almorávide procede del árabe ‘al-Murábit’, habitante del ribat, cuyos moradores llevaban una vida retirada dedicada a la oración. De hecho, la toponimia del lugar se origina en la voz árabe ‘al-Munastir’, referente a los monjes que moraron en el lugar. Los monjes soldados, que podríamos comparar con nuestros cruzados cristianos, tenían como misión la defensa de la religión musulmana. También se les llamó ‘Muràbitin’. Cruzaron el estrecho de Gibraltar y se expandieron por el al-Ándalus, extendiéndose durante los siglos XI y XII por el oriente andalusí, territorios de Murcia y Valencia.

La región protegida por el castillo alcanzaba los municipios de Algimia de Almonacid, Matet, Pavías y Vall de Almonacid, razón ésta, por la que esas poblaciones carecían de castillos propios y se limitaban a mantener torres de vigía que formaban la red de alerta de Almonecir.

Tras su reconquista en el año 1238 por parte de las tropas de Jaime I fue dada por este, junto con otras posesiones, el 22 de mayo de ese año como recompensa por la ayuda recibida al conquistar Valencia, al canciller real Berenguer de Palou, quien era obispo de Barcelona.

Posteriormente a esa primera donación, el castillo pasó por diversos señoríos y diferentes propietarios entre los distintos nobles que participaron en la Reconquista hasta el siglo XV.

Hacia el año 1582, las funciones militares del castillo habían sido ya abandonadas y se entregaba una primera carta de población, tras la expulsión de los moriscos la región quedó casi despoblada a principios del siglo XVII. En el año 1610, Pere Ximen d’Úrrea concede una segunda carta puebla en la Vall, repoblando el valle con familias de procedencia aragonesa.

La fortaleza cuenta con un recito rectangular interno, adaptándose a la superficie de la cima de la montaña y con una torre del homenaje de planta rectangular (uno de cuyos lados es curvo). Todo ello englobado en sus grandes lienzos de la muralla a base de tapial, que forman los 2 recintos perfectamente delimitados

El castillo conserva elementos auxiliares como son las almenas con saeteras y troneras verticales.

Los muros que miran a Val son los que mejor nos muestran la altura original de la muralla, ya que en ellos se mantienen las almenas e incluso una torre intermedia.

Cuenta también con un aljibe frente al cual se construyó un portal que conformaba un sistema de acceso de doble recodo.

Por su parte su esbelta torre del homenaje de 18 metros de altura situada en el acceso principal al recinto amurallado (recientemente rehabilitada -pedir la llave en el ayuntamiento-) está compuesta de 4 alturas, la planta base (mazmorra o almacén) que tiene acceso separado a las restantes, a las cuales se accedía por la primera planta o principal, mediante una puerta levadiza. En las plantas altas se ubicaban las estancias y habitaciones señoriales, de las que nada se conserva.

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